Un dia luminoso
Es lo que necesitaba. Ha sido desaparecer las nubes y volver la primavera y sentirme renacer con fuerza. Y por supuesto el haber follado tranquilamente para sacarme el stress de la vuelta a Madrid y de lo que me espera durante el próximo mes.
Ciertamente estaba puñetero en días anteriores. Y tal vez no tenía toda la razón. Pero cuando me siento frente a un Manzanares que tibiamente vuelve a sonreír, cuando oteo en la cercanía un par de tetas grandes y puntiagudas que quieren escapar del estrecho corsé que las sostienen, incluso cuando veo a un paseante echar una mirada que se diría mía al muslamen de una cuarentona escasa de centímetros en su falda, me siento con las pilas cargadas.
Hasta el hecho de no haber meneado los rizos en varios días se ve superado cada vez que pienso en los festivales y conciertos que me esperan durante el mes de junio. El castillo casi tiene ya todos sus torreones arreglados y mi polla salta contenta ante la perspectiva de un fin de semana rascándome la barriga.
Los españoles usamos los fines de semana para follar más. Yo diría que para follar mejor. Y no necesito un doctorado para argumentarlo. Solazarse en los cuerpos ajenos en sábados como el de hoy no es normal, sino absolutamente necesario.
Hoy me apetece disfrutar con encajes y satén. Ya es sabido mi vicio por la lencería más insinuante. Incluso esa que se vende en los gitanos y cuyo horterismo se supera con la promesa del polvo violento y pornográfico. Lencería que evoca medias sujetas con ligueros enganchados a tangas vertiginosos, transparencias de putón verbenero, y tacto de sex-shop cutre lux.
No lo puedo remediar. Hoy estoy optimista, cachondo y dispuesto a comerme esta puta ciudad, que, a pesar de todo, sigue siendo tan caliente como la Babilonia más lujuriosa y viciosa.
(Actualizo "El Calentón" con un polvo super amateur y tremendamente cachondo y "El Sátiro" con una pajilla que incitará a más de uno a ponerse a ello...)
Ciertamente estaba puñetero en días anteriores. Y tal vez no tenía toda la razón. Pero cuando me siento frente a un Manzanares que tibiamente vuelve a sonreír, cuando oteo en la cercanía un par de tetas grandes y puntiagudas que quieren escapar del estrecho corsé que las sostienen, incluso cuando veo a un paseante echar una mirada que se diría mía al muslamen de una cuarentona escasa de centímetros en su falda, me siento con las pilas cargadas.Hasta el hecho de no haber meneado los rizos en varios días se ve superado cada vez que pienso en los festivales y conciertos que me esperan durante el mes de junio. El castillo casi tiene ya todos sus torreones arreglados y mi polla salta contenta ante la perspectiva de un fin de semana rascándome la barriga.
Los españoles usamos los fines de semana para follar más. Yo diría que para follar mejor. Y no necesito un doctorado para argumentarlo. Solazarse en los cuerpos ajenos en sábados como el de hoy no es normal, sino absolutamente necesario.
Hoy me apetece disfrutar con encajes y satén. Ya es sabido mi vicio por la lencería más insinuante. Incluso esa que se vende en los gitanos y cuyo horterismo se supera con la promesa del polvo violento y pornográfico. Lencería que evoca medias sujetas con ligueros enganchados a tangas vertiginosos, transparencias de putón verbenero, y tacto de sex-shop cutre lux.
No lo puedo remediar. Hoy estoy optimista, cachondo y dispuesto a comerme esta puta ciudad, que, a pesar de todo, sigue siendo tan caliente como la Babilonia más lujuriosa y viciosa.
(Actualizo "El Calentón" con un polvo super amateur y tremendamente cachondo y "El Sátiro" con una pajilla que incitará a más de uno a ponerse a ello...)
Comentario:
Pues que tengas una noche digna de este día soleado...
Besos desde el agua
Besos desde el agua