Trabajando
Estaba esta mañana, o al menos de eso tenía intención. Aunque el Messenger, al que cada día tengo más aprecio, me permitía andar petardeando en dos conversaciones, una con una bloggera de dulces ojos mediterráneos y otra con mi amiga "O". La charla con "O" se fue irremediablemente hacia su día laboral. "Ya sabes que estoy sola, ¿no?". "Ufff, sí, me lo comentaste y la verdad es que se me ocurren situaciones morbosas en la oficina". "¿Cómo cuales?". "Bueno, me gustaría ser el proveedor que va a visitarte y acaba follándote salvajemente". "¿Y?". "No tengo mucho tiempo, aunque si te apetece...". "Yo también me tendré que ir pronto". "Dame la dirección. Estoy en menos de media hora".
Tras cortar velozmente la otra conversación, salgo pitando en dirección a la oficina de "O". No está demasiado lejos de casa y a las 12 de la mañana no hay mucho tráfico. Sus indicaciones han sido muy claras de forma que no tiene pérdida. En poco más de 20 minutos aparco frente la sede de su empresa.
"O" baja a abrirme la puerta y me dice que justo en ese momento ha llegado la señora de la limpieza. "Ufff, menos mal, ¿no?, mira que si nos pilla en el ajo..." Decidimos tomar un café y hacer algo de tiempo y en 10 minutos subimos. Más que una oficina como la solemos entender es un despacho grande. Tres mesas, un par de ordenadores, teléfonos, archivadores, M80... "O" baja las persianas para que nadie pueda vernos desde fuera y sin más dilaciones nos enfrentamos a un beso húmedo, profundo, saboreando nuestras bocas y nuestras lenguas mientras las manos de ambos van recorriendo telas, cuerpos.
Mientras me va desabrochando la camisa subo su camiseta y la quito el sujetador. Ahí están frente a mi dos tetas grandes, si ser enormes, con los pezones erectos que comienzo a succionar, a chupar delicadamente mientras oigo sus suspiros. Agarrándolas firmemente, apretándolas un poco y mamándolas como un bebito hambriento.
Los dos a torso desnudo nos deleitamos en caricias durante un rato más. Puesto a su espalda sigo acariciando sus tetas mientras beso su cuello. Sus manos van hacia atrás y no hace falta decir más. Suelto mi pantalón y acabo de desnudarme mientras ella hace lo propio.
"Siéntate". Y sentada en una de las sillas situadas frente la mesa del jefe me arrodillo y ataco directamente su coño. No juego demasiado por los alrededores. Voy directo al clítoris y siento que he hecho bien. Sus gemidos dan prueba de ello. Así que meto uno de mis dedos todo lo que puedo mientras sigo chupando, colocando mi lengua entre sus labios vaginales, comiéndome literalmente todos sus fluidos. Sus gemidos son cada vez más altos. Sus palabras también. "no pares, ahh, Dios, qué gusto, sigue, por favor, sigue..." y sin necesitarlas hacen que me esfuerce aun más. Cuando veo que está a punto de llegar a un orgasmo brutal me detengo y ella me dice "¿sigo yo?" La digo que sí, y con mi polla tiesa encima de su pierna veo su mano frotar el clítoris mientras uno de mis dedos sigue dentro. Llega al orgasmo, de forma sublime, brutal, tratando de no gritar, pero asi al borde del desvanecimiento. Momento en el que vuelvo a chupar, a comerla el coño empapado hasta que me pide por favor que pare.
Me incorporo, y tras la breve pregunta de "¿qué tal, bien?" y su cara más que de satisfacción, coge mi polla y se la mete en la boca. Sigue sentada en la silla y desde arriba veo de nuevo como se traga mi bálano hasta la base. Sé que como siga así en menos de nada voy a correrme en su garganta, cosa que me volvió loco la última vez, pero hoy quiero follar, los dos queremos follar, de forma que, a duras penas saco mi polla de sus labios y me pongo un condón.
Agarrando la mesa del jefe, entro por detrás. No hace falta lubricar. Tiene su coño empapado y entra fácilmente. Resulta tremendamente morboso ver su culo, su espalda, sus brazos agarrando los bordes de la mesa mientras me muevo hacia dentro y hacia atrás. Hago una breve pausa para controlar y se sale. Cuando vuelvo a meterla oigo, "Príncipe, por ahí no". Me mantengo en mis trece, pero finalmente desisto. Sé que al final disfrutaría, pero hoy quiero que los dos nos corramos al tiempo, y por el culo puede ser más difícil. Tal vez el próximo día...
Se da la vuelta y la pido que se tumbe en la mesa. Es una mesa de despacho grande, marrón oscura, con los teléfonos al fondo y el marchamo de ser "la del jefe". Y en ella tumbada "O". Y dentro del coño de "O" mi polla. Dentro, fuera, la danza tan conocida y placentera. Con una de mis manos acaricio su clítoris hasta que siento que ha empezado a correrse, en sucesión de pequeños orgasmos que parecen no tener fin, de forma que acelero el ritmo, hasta llegar yo al mio propio. Grande, rotundo, plácido. Durante unos segundos recuperamos y de pronto suena el teléfono. Da igual, no es momento de contestar.
Tras volver a tener resuello todo vuelve a la normalidad. Los papeles en la mesa, las llamadas de teléfono contestadas, las persianas subidas. Un rato de grata conversación y dulce despedida. A fin de cuentas los dos tenemos que seguir trabajando...
Tras cortar velozmente la otra conversación, salgo pitando en dirección a la oficina de "O". No está demasiado lejos de casa y a las 12 de la mañana no hay mucho tráfico. Sus indicaciones han sido muy claras de forma que no tiene pérdida. En poco más de 20 minutos aparco frente la sede de su empresa.
"O" baja a abrirme la puerta y me dice que justo en ese momento ha llegado la señora de la limpieza. "Ufff, menos mal, ¿no?, mira que si nos pilla en el ajo..." Decidimos tomar un café y hacer algo de tiempo y en 10 minutos subimos. Más que una oficina como la solemos entender es un despacho grande. Tres mesas, un par de ordenadores, teléfonos, archivadores, M80... "O" baja las persianas para que nadie pueda vernos desde fuera y sin más dilaciones nos enfrentamos a un beso húmedo, profundo, saboreando nuestras bocas y nuestras lenguas mientras las manos de ambos van recorriendo telas, cuerpos. Mientras me va desabrochando la camisa subo su camiseta y la quito el sujetador. Ahí están frente a mi dos tetas grandes, si ser enormes, con los pezones erectos que comienzo a succionar, a chupar delicadamente mientras oigo sus suspiros. Agarrándolas firmemente, apretándolas un poco y mamándolas como un bebito hambriento.
Los dos a torso desnudo nos deleitamos en caricias durante un rato más. Puesto a su espalda sigo acariciando sus tetas mientras beso su cuello. Sus manos van hacia atrás y no hace falta decir más. Suelto mi pantalón y acabo de desnudarme mientras ella hace lo propio.
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Comentario:
Ya sabes sexcity, uno siempre está dispuesto... Y desde luego apoyo totalmente la propuesta de Dosjerez y Lalola. No era esperado, como las subidas laborales y no podéis imaginar qué motivación supuso. Ashling, tu sabes que habrías sido bienvenida, antes durante o después
Besos Húmedos
Besos Húmedos
Comentario:
Pues a mi me hubiese encantado ser la señora de la limpieza, llegar no 10 minutos antes sino 10 minutos después para apuntarme a la fiestecilla que teníais montada.
Besos!
Besos!
Comentario:
Si que debe ser un gustazo trabajar asi, me apunto a la propuesta de los polvetes laborales, ya direis donde hay que firmar, jeje.
Comentario:
Así da gusto trabajar...ya lo dije en una ocasión, es indudable que el sexo en la oficina incrementa la motivación y satisfacción laboral, desde esta tribuna propongo a los de recursos humanos el programa "polvetes en la oficina"...
Nos alegramos de tu polvete ofimático, una pena no haber estado por allí para colaborar en tal momento...(po zi, es envidia, pura envidia...)
Nos alegramos de tu polvete ofimático, una pena no haber estado por allí para colaborar en tal momento...(po zi, es envidia, pura envidia...)
Comentario:
como para masturbarse leyendo, quiero un polvoooooooooooooo