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El Wonderfuloso Mundo de Pati
Pasen y vean, están todos invitados
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Quienes me conocen, saben quien soy. Pero creo que lo que es conocerme, no me conozco ni yo. Espero poder hacerlo aquí. O no.
Sindicación
 
DOBLE DE ANCHOAS CON PIÑA
No recuerdo quien era el que pedía esta guarrada, si Julito o Eduardo, pero creo que esa etapa de mi vida se merece un hueco aquí.

Me refiero a mi época de señor pizzero. Qué tiempos... Recuerdo perfectamente mi primer día:

- ¿Sabes conducir una moto?
- Siiií, claro, está tirado...
- Vale, pues cógete este envío y llévalo a Barañain. Ale, y no tardes más de la cuenta.

(El problema es que en mi puñetera vida había estado en el sitio ese, jejeje)

Pues bien, 2 o 3 horas después, con la ayuda del plano que llevaba en el bolsillo, el coche de la policia que me dió el alto en una de las rotondas de Barañain y que - amablemente- se ofreció a guiarme hasta mi destino - pues no hace falta decir que andaba más perdido que un pulpo en un garaje - logré llegar al domicilio.

Ni que decir tiene que la pizza llegó más fría que un muerto, pero bueno, a base de poner un poco de buena cara y de decir que era mi primer día, creo que "coló".


Con el tiempo, acabé conociéndome todas las calles, callejuelas, atajos y sitios donde escaquearse en Pamplona. Y en cuanto al manejo de la moto, menudo as al volante, jajaja. Me encantaba, sobre todo en el verano, la sensación de conducir a toda velocidad por la Variante - teniendo en cuenta que ibamos en derbis variant trucadas por nuestro supermécanico Oscar, os puedo decir que esos cacharros zumbaban que daba gusto - con el walkman - sí, aún no existía eso del emepetrés ni nada parecido; todo a base de casetes - y toda la ciudad para hacer el bestia y desahogarme.

El sitio donde curraba se llamaba Pizza World, de ahí el nombre de mi equipo de Orcos - Pizza Worc - de Blood Bowl. Pero bueno, esa es otra historia que - tarde o temprano - terminará apareciendo por aquí, jajaja.

Centrémonos en Pizza World y su curiosa fauna...

- Oscar , al que ya he mencionado antes. Un gran tipo, grande en todos los sentidos. Era un poco de todo: mecánico, pizzero, encargado cuando no estaba Antonio - el jefe - y había sido legionario. Jajaja, tenía su toque de locura que lo hacía al mismo tiempo entrañable y peligroso. Ah, y le encantaba hacer experimentos con las pizzas, que luego devorábamos.

- Mamen, era la antítesis de Oscar: pizzera y tranquila. Una tía muy maja, a la que recuerdo con cariño y con quien me paro a hablar largo rato cada vez que nos cruzamos en la calle. Siempre la recordaré riéndose a carcajadas o llorando porque, como decía ella, estaba hasta los cojones y no aguantaba más al "Bigotes".

- Antonio, también conocido como el Bigotes, era nuestro jefe. A decir verdad, creo que era un buen jefe. Justo cuando había que serlo. Se portó bastante bien conmigo y aún, las veces que me fue a ver a mi posterior trabajo, vi que me seguía apreciando mucho. Aún me acuerdo del día que metimos a su hijo pequeño en un saco de harina de 50 kg y cabeza abajo porque no paraba de tocar los cojones mientras intentabamos preparar las masas de pizza que nos había encargado su padre.

- Mariano y Sergio, hermanos y heavys hasta la muerte. Mariano era la veterania en persona y Sergio era un poco más loco. Gracias a ellos conocí a todos esos grupos que me encantaban por aquella época: Poison, Tesla, Warrant, Skidrow y muchos más. Aún, cuando oigo algunas de esas canciones, me acuerdo de ellos.

- Pili y Cris, las telefonistas y pizzeras, todo en uno. Que dos... creo que pocas veces he visto a alguien con tanta alegría en el cuerpo como a Pili. Si no te reías con las gracias de una, lo hacías con las metidas de la pata de la otra, jajaja.

- Edu, que tío... Era algo así como el hombre tranquilo, nunca le ví perder los nervios y siempre estaba dispuesto a hacer un favor. Nos tuvo que dejar, pero allá donde esté, seguro que sigue con su ducados en la boca y de vez en cuando mira hacia abajo y nos sonríe.

- Adelaida y Jose Alberto, eran la parejita de la pizzería. Él, noble con el que más pero más bruto que un arado y ella, bueno, digamos que tenía un par de poderosas razones para hacerse obedecer.

- Carmelo y Kutxo, navarricos hasta la cepa y los dos corredores del encierro. Me encantaban sus narraciones sobre como le habían puesto el codo en la boca al calvo del encierro, el que siempre salía en todas las fotos del Diario.

- María Luisa y Noelia, mis niñas por así llamarlas de algún modo. Con una de ellas tuve algo más que una amistad y con la otra siempre me quedará la duda. Las recuerdo con cierto cariño, en especial a Noelia, con quien llegué a ser vecino de Centro Comercial, que cosas.

Y hubo muchos más, que me dejo en la memoria por no aburrir al personal, de los que guardo buenos recuerdos: Alberto, Zabalza, Chow, Jaime, Raul....

Tras cinco años de estar currando allí, creo que sufrimos algo parecido a una opa hostil por parte de Telepizza y así, de la noche a la mañana, terminaron mis días como pizzero. Sin embargo, como el montar el moto, creo que aún sabría hacer una pizza de las auténticas.

La verdad es que estaba un poco cansado y necesitaba un cambio de aires... y vaya si se produjo. Pero bueno, eso lo dejaré para otro momento.

Aún no ha llegado el momento de embarcar hacia Tortuga.



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