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El Wonderfuloso Mundo de Pati
Pasen y vean, están todos invitados
Acerca de
Quienes me conocen, saben quien soy. Pero creo que lo que es conocerme, no me conozco ni yo. Espero poder hacerlo aquí. O no.
Sindicación
 
EL NUMERO 24
De pequeño siempre tuve un "gran" trauma. Y era la dirección de mi casa. Sí, parece una estupidez, pero a mí me supuso un auténtico lío saber exactamente cual era la dirección de la casa donde yo vívia.

Siempre que tenía que mandar alguna carta, la mayoría de las veces para participar en estúpidos concursos de revistas o para solicitar absurdos regalos de promoción, le preguntaba a mi madre: "Oye, mamá, cual es nuestra dirección". Ella, como si tuviese la fórmula aprendida de memoria, me decía siempre lo mismo: "¿Pues cual va a ser?, Barriada Dos Hermanas, casamata 135".

A mí esto me sonaba a chiste... "casamata", ¿y por qué mis amigos del colegio vivían en la calle tal o en la avenida cual, y yo ni siquiera tenía un nombre para mi calle?. Porque sí que pasaba una calle por delante de la puerta de mi casa, estrecha -la calle- pero a fin de cuentas era una calle.

Así fueron pasando los años, hasta que un día de esos que estaba ganduleando con mi panda de amigos por la calle, observo atónito que han aparecido unas extrañas placas metálicas de color azul en las esquinas de muchas casas. Se leían nombre tan llamativos como "Calle del Ingeniero Diaz Peterssen", "Calle del Concejal Maeso Roura", "Calle Sillita de la Reina", "Calle Cortés El Viejo" y cosas así. Corriendo fui a ver cual era el nombre de mi calle, a ver si había tenido suerte y me tocaba un nombre de esos que te llenan la boca cada vez que dices el nombre de tu calle. A mí me tocó, a partir de ese día, vivir en la "Calle Puerto de los Pinos".

No era un gran nombre, pero al menos ya tenía una calle, con su número y todo. Ahora ya no vivía en el Número 135; ahora vivía en el Número 24 de la Calle Puerto de los Pinos. Y menudo cabreo me pillaba si alguien se reía del nombre.


No