DIAS EXTRAÑOS
Ya no se como llamarlo, si monotonía, si aburrimiento, si desgana, si falta de ideas... no lo se.
Hoy es otro día de esos estúpidos. Pones el despertador a una hora prudente, lo oyes, y retrasas un poco más la hora de levantarte. Así hasta que llega un momento en que te dices a tí mismo que es inútil seguir en la cama por más tiempo.
Y es entonces cuando empiezas a dar vueltas, sin saber hacia donde ir o que hacer. Bueno, creo que sí tengo claro lo que voy a hacer dentro de poco: coger bolsas de basura y empezar a hacer limpieza, poco a poco, de todas esas cosas que no quiero tener más conmigo o que no me sirven ya para nada.

A veces me pregunto si alguna vez me habrán servido para algo.
Me queda un mes, porque o mucho cambian las cosas - mejor dicho, las hago cambiar - o cuando llegue el día 1 de septiembre no estaré ya por mi casa. Bueno, no es mi casa, pero a lo largo de cinco años, uno acaba cogiéndole cariño y considerándola como "su hogar".
En estos cinco años, la casa está llena de recuerdos, de cosas que he ido colocando aquí y allá, para darle un toque personal. Y tengo un mes para escoger que es lo que quiero llevar conmigo.
Aún recuerdo cuando vine a vivir a aquí, a este piso, con Bea. Parece que hubiese sido hace mucho tiempo. Y fue hace sólo cinco años. Que cosas, que mal nos funciona la memoria a veces.
Ya me veo movida con el casero: la persiana del salón, que se me calló cuatro veces... hasta que a la quinta se me inflaron los cojones y la mandé a tomar por saco - la tengo por ahí desmontada, y ya me veo haciendo de bricomanía para que de el pego de que funciona; el segundo sofá pequeño - que llevamos al trastero de la madre de Bea - y que espero pase desapercibida su ausencia, jajaja.
Me espera un mes de limpieza, a saco, de apaños para que esto quede otra vez resultón y, sobre todo, muchos viajes al contenedor de basura de debajo de casa, con bolsas de cosas que ya no quiero.
Y luego, cuando llegue Septiembre... ya se verá.

Toca mesecito intenso, muy intenso.
Hoy es otro día de esos estúpidos. Pones el despertador a una hora prudente, lo oyes, y retrasas un poco más la hora de levantarte. Así hasta que llega un momento en que te dices a tí mismo que es inútil seguir en la cama por más tiempo.
Y es entonces cuando empiezas a dar vueltas, sin saber hacia donde ir o que hacer. Bueno, creo que sí tengo claro lo que voy a hacer dentro de poco: coger bolsas de basura y empezar a hacer limpieza, poco a poco, de todas esas cosas que no quiero tener más conmigo o que no me sirven ya para nada.

A veces me pregunto si alguna vez me habrán servido para algo.
Me queda un mes, porque o mucho cambian las cosas - mejor dicho, las hago cambiar - o cuando llegue el día 1 de septiembre no estaré ya por mi casa. Bueno, no es mi casa, pero a lo largo de cinco años, uno acaba cogiéndole cariño y considerándola como "su hogar".
En estos cinco años, la casa está llena de recuerdos, de cosas que he ido colocando aquí y allá, para darle un toque personal. Y tengo un mes para escoger que es lo que quiero llevar conmigo.
Aún recuerdo cuando vine a vivir a aquí, a este piso, con Bea. Parece que hubiese sido hace mucho tiempo. Y fue hace sólo cinco años. Que cosas, que mal nos funciona la memoria a veces.
Ya me veo movida con el casero: la persiana del salón, que se me calló cuatro veces... hasta que a la quinta se me inflaron los cojones y la mandé a tomar por saco - la tengo por ahí desmontada, y ya me veo haciendo de bricomanía para que de el pego de que funciona; el segundo sofá pequeño - que llevamos al trastero de la madre de Bea - y que espero pase desapercibida su ausencia, jajaja.
Me espera un mes de limpieza, a saco, de apaños para que esto quede otra vez resultón y, sobre todo, muchos viajes al contenedor de basura de debajo de casa, con bolsas de cosas que ya no quiero.
Y luego, cuando llegue Septiembre... ya se verá.

Toca mesecito intenso, muy intenso.





