Artículo enviado por Vicente el 01de Octubre 2005 20:58
Hoy se ha iniciado un nuevo derribo en la zona centro de mi ciudad. Pronto, un bloque de viviendas oscurecerá aún más unas calles a las que el sol solo llega los escasos instantes que permanece en su vertical. O, más seguramente, en lo que parece haberse convertido una detestable costumbre, el nuevo propietario, una vez retirados los cascotes, vallará el solar y se sentará a esperar que la especulación multiplique por diez su inversión; y mientras tanto, ya tenemos en pleno centro de la ciudad otro criadero de ratas y cucarachas; un nuevo foco de podredumbre fétida, resultado de las basuras que allí arrojarán otros ciudadanos igualmente detestables. Pero esto será tema para otro día.
Hoy quiero referirme a otro problema. Vengo observando que cuando en una calle se inician obras, los señores constructores actúan como si la hubiesen comprado. Si tenemos suerte, se limitarán a establecer un perímetro que en la mayoría de los casos no solo imposibilita el aparcamiento sino que puede llegar incluso a convertir el circular por esa calle en una auténtica aventura de riesgo. Pero si no tenemos suerte, lo que ocurre demasiadas veces, simplemente cruzarán una valla y ¡ya está!, problema resuelto, se corta el tráfico.
Salimos del trabajo deseando llegar a casa, o pretendemos hacer unas compras de última hora, o puede que sea nuestro trabajo el que nos obligue a circular por el centro en esos momentos, y cuando pretendemos hacer la maniobra aparece un individuo que, revestido de toda la autoridad que le otorga el casco de currante, nos dice que flautas, que la calle está cortada. No pretenda entonces recabar explicaciones. Nadie se las dará. El del casco farfullará razones ininteligibles; los conductores detenidos detrás de usted comenzarán a tocar la bocina; los peatones, detenidos en las esquinas, al ver que la situación no se aclara, comienzan a cruzar por delante y por detrás de su vehículo, impidiendo su ya de por si disminuida capacidad de maniobra. A la escena se sumará, tarde o temprano, un camión repleto de escombros que pretende avanzar a contramano, razón que explica el interés de los constructores en cortar la calle. Varios jubilados se han detenido al otro lado de la calle y comentan aquello de que en sus tiempos, esto no pasaba. Y tienen razón. ¿Saben porqué?. El del casco, usted, veinte o treinta conductores, los peatones, el del camión (que, por cierto, no ha dejado de tocar el claxon porque cobra por portes), los niños, los jubilados.....y ni un solo guardia.
¿Dónde están los municipales de este pueblo? ¿A que se dedican?.¿Están tal vez inmersos en una terrible lucha contra la delincuencia organizada o el narcotráfico?. Lo desconozco. Lo único que sé es que, en mi ciudad, en mi barrio, en mi calle, han delegado la resolución de los problemas de tráfico en el del casco. Y, eso, no me parece de recibo.
Hoy quiero referirme a otro problema. Vengo observando que cuando en una calle se inician obras, los señores constructores actúan como si la hubiesen comprado. Si tenemos suerte, se limitarán a establecer un perímetro que en la mayoría de los casos no solo imposibilita el aparcamiento sino que puede llegar incluso a convertir el circular por esa calle en una auténtica aventura de riesgo. Pero si no tenemos suerte, lo que ocurre demasiadas veces, simplemente cruzarán una valla y ¡ya está!, problema resuelto, se corta el tráfico.
Salimos del trabajo deseando llegar a casa, o pretendemos hacer unas compras de última hora, o puede que sea nuestro trabajo el que nos obligue a circular por el centro en esos momentos, y cuando pretendemos hacer la maniobra aparece un individuo que, revestido de toda la autoridad que le otorga el casco de currante, nos dice que flautas, que la calle está cortada. No pretenda entonces recabar explicaciones. Nadie se las dará. El del casco farfullará razones ininteligibles; los conductores detenidos detrás de usted comenzarán a tocar la bocina; los peatones, detenidos en las esquinas, al ver que la situación no se aclara, comienzan a cruzar por delante y por detrás de su vehículo, impidiendo su ya de por si disminuida capacidad de maniobra. A la escena se sumará, tarde o temprano, un camión repleto de escombros que pretende avanzar a contramano, razón que explica el interés de los constructores en cortar la calle. Varios jubilados se han detenido al otro lado de la calle y comentan aquello de que en sus tiempos, esto no pasaba. Y tienen razón. ¿Saben porqué?. El del casco, usted, veinte o treinta conductores, los peatones, el del camión (que, por cierto, no ha dejado de tocar el claxon porque cobra por portes), los niños, los jubilados.....y ni un solo guardia.
¿Dónde están los municipales de este pueblo? ¿A que se dedican?.¿Están tal vez inmersos en una terrible lucha contra la delincuencia organizada o el narcotráfico?. Lo desconozco. Lo único que sé es que, en mi ciudad, en mi barrio, en mi calle, han delegado la resolución de los problemas de tráfico en el del casco. Y, eso, no me parece de recibo.
Comentario:
Bueno se invierten los papeles, cuelgo en portada el artículo de un lector, y soy yo ahora el que comenta.
1.- La especulación urbanística: No hay pueblo ni ciudad que escape a ella, pero si además se produce en el centro, en el casco antiguo de la ciudad, acarrea otros problemas añadidos. El espacio que hay no se puede estirar, como no se construya en altura (una parcela de 100 m2, siempre tendrá 100 m2 excepto si se edifican 10 plantas, y entonces ya tenemos 1.000 m2) tal vez esta solución no revierta en calidad de vida para los vecinos o propietarios, pero seguro que si beneficia a constructores, contratistas, ayuntamientos... etc.
Por otra parte, si el suelo dentro de cinco años está mas caro que hoy, si un ladrillo y un saco de cemento costará más caro, o la mano de obra de todos los implicados (albañiles, fontaneros, electricistas, transportistas, carpinteros....) será más cara dentro de cinco años que hoy, a ver si alguien me puede explicar como pueden pretender no ya que baje el precio de la vivienda, sino que se mantenga.
No me cuadran las cuentas por mucho que políticos de todos los colores aseguren tener la solución.
2.- Vacío de autoridad: Cuando la autoridad “competente” y legalmente establecida, se encuentra en paradero desconocido, o simplemente se inhibe, alguien vendrá a ocupar su puesto por las buenas o por las malas. Este es el negocio de las compañías privadas de seguridad o de las mafias (unas dentro de la ley, y otras por fuera); si la policía no te defiende... NOSOTROS podemos “protegerte” a cambio de una “pequeña” colaboración.
El problema, es que nadie debe pagar DOS VECES por nada, y ya de nuestros impuestos se nos detrae una buena cantidad para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y son éstas y no otras “Fuerzas” las que deben proteger nuestros derechos y nuestra seguridad, a no ser, que algún iluminado esté pensando en privatizar a las policías locales, autonómicas, estatales...........
Los distintos cuerpos de seguridad, tienen todos mis respetos (no me gustaría a mí estar en su piel) y si tienen poco personal que los completen, si necesitan medios, deben tenerlos, lo que no puede consentirse es que ya sea una frase cotidiana aquello de:
“Dónde estará la Policía cuando se la necesita?
1.- La especulación urbanística: No hay pueblo ni ciudad que escape a ella, pero si además se produce en el centro, en el casco antiguo de la ciudad, acarrea otros problemas añadidos. El espacio que hay no se puede estirar, como no se construya en altura (una parcela de 100 m2, siempre tendrá 100 m2 excepto si se edifican 10 plantas, y entonces ya tenemos 1.000 m2) tal vez esta solución no revierta en calidad de vida para los vecinos o propietarios, pero seguro que si beneficia a constructores, contratistas, ayuntamientos... etc.
Por otra parte, si el suelo dentro de cinco años está mas caro que hoy, si un ladrillo y un saco de cemento costará más caro, o la mano de obra de todos los implicados (albañiles, fontaneros, electricistas, transportistas, carpinteros....) será más cara dentro de cinco años que hoy, a ver si alguien me puede explicar como pueden pretender no ya que baje el precio de la vivienda, sino que se mantenga.
No me cuadran las cuentas por mucho que políticos de todos los colores aseguren tener la solución.
2.- Vacío de autoridad: Cuando la autoridad “competente” y legalmente establecida, se encuentra en paradero desconocido, o simplemente se inhibe, alguien vendrá a ocupar su puesto por las buenas o por las malas. Este es el negocio de las compañías privadas de seguridad o de las mafias (unas dentro de la ley, y otras por fuera); si la policía no te defiende... NOSOTROS podemos “protegerte” a cambio de una “pequeña” colaboración.
El problema, es que nadie debe pagar DOS VECES por nada, y ya de nuestros impuestos se nos detrae una buena cantidad para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y son éstas y no otras “Fuerzas” las que deben proteger nuestros derechos y nuestra seguridad, a no ser, que algún iluminado esté pensando en privatizar a las policías locales, autonómicas, estatales...........
Los distintos cuerpos de seguridad, tienen todos mis respetos (no me gustaría a mí estar en su piel) y si tienen poco personal que los completen, si necesitan medios, deben tenerlos, lo que no puede consentirse es que ya sea una frase cotidiana aquello de:
“Dónde estará la Policía cuando se la necesita?





