Erase una vez... un hombre honrado.
Aún recuerdo la historia de un hombre honrado, que hace algunos años saltó a primera página de todos los medios.
Era un miembro de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid, en la época de recalificación de los terrenos de RENFE. Miles de metros cuadrados por valor de miles de millones (de las pesetas de entonces). Su voto era decisivo para inclinar la balanza a uno u otro lado.
No tardó en llegar la oferta (si no me falla la memoria era de 100 millones de pesetas), y este hombre honrado hizo lo que tenia que hacer. Grabó las conversaciones y lo denunció. Ríos de tinta en todos los periódicos. Una semana de atención mediática y alabanzas desde todos los sectores por el buen proceder del hombre honrado. Los corruptores llamados a declarar.
Pasaron un par de semanas más, y los corruptores (presuntos) a pesar de que la grabación no dejaba mucho a la imaginación, fueron absueltos y del hombre honrado nunca más se supo.
Pasó el tiempo y llegaron nuevas elecciones, y muy de pasada oí la noticia en la radio. El hombre honrado hacía cola en la puerta del INEM, para cobrar el paro, buscaba trabajo de profesor (o de lo que fuese, había que comer). Sus mismos compañeros de partido lo habían retirado de las listas electorales. Un hombre tan honrado era un peligro para todos. Un hombre tan honrado había tirado por tierra muchos “negocios” y había evitado que apoltronados y espabilados engrosaran su cuenta corriente.
Y... del hombre honrado nunca más se supo.
P.D. Si algún lector tiene más datos de este asunto le agradecería me los hiciera llegar a mi e-mail. Aunque nunca lo conocí, me gustaría contactar con el. No todos olvidamos a los hombres honrados.
Era un miembro de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid, en la época de recalificación de los terrenos de RENFE. Miles de metros cuadrados por valor de miles de millones (de las pesetas de entonces). Su voto era decisivo para inclinar la balanza a uno u otro lado.
No tardó en llegar la oferta (si no me falla la memoria era de 100 millones de pesetas), y este hombre honrado hizo lo que tenia que hacer. Grabó las conversaciones y lo denunció. Ríos de tinta en todos los periódicos. Una semana de atención mediática y alabanzas desde todos los sectores por el buen proceder del hombre honrado. Los corruptores llamados a declarar.
Pasaron un par de semanas más, y los corruptores (presuntos) a pesar de que la grabación no dejaba mucho a la imaginación, fueron absueltos y del hombre honrado nunca más se supo.
Pasó el tiempo y llegaron nuevas elecciones, y muy de pasada oí la noticia en la radio. El hombre honrado hacía cola en la puerta del INEM, para cobrar el paro, buscaba trabajo de profesor (o de lo que fuese, había que comer). Sus mismos compañeros de partido lo habían retirado de las listas electorales. Un hombre tan honrado era un peligro para todos. Un hombre tan honrado había tirado por tierra muchos “negocios” y había evitado que apoltronados y espabilados engrosaran su cuenta corriente.
Y... del hombre honrado nunca más se supo.
P.D. Si algún lector tiene más datos de este asunto le agradecería me los hiciera llegar a mi e-mail. Aunque nunca lo conocí, me gustaría contactar con el. No todos olvidamos a los hombres honrados.
Comentario:
Hoy en día, la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido. (Woody Allen).





