logotipo

img_google
El Muro de las Lamentaciones
Desahogate contando el ultimo cabreo, chasco o tropezón que te has llevado con...
La Cita
El hombre honesto no teme a la luz ni a la oscuridad.Thomas Fuller

La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar de esa libertad. Mahatma Gandhi.

España se merece un Gobierno que no le mienta. A. Pérez Rubalcaba.

¡Estoy horrorizado! No sé si el mundo está lleno de hombres inteligentes que lo disimulan... o de imbéciles que no se recatan de serlo. M. Brickman

No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir. Sorcha Carey

Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad. CONFUCIO
Sindicación
 
Artículo enviado por Vicente (17-10-05)
La franja de Gaza

El día a día en los colegios españoles, según las informaciones que nos hacen llegar los periódicos, es, cada vez, más sobrecogedor. Agresiones, chantajes, violaciones y robos son peligros a los que nos podemos enfrentar en las zonas más marginales de las grandes urbes. Y ahora nos enteramos que esos mismos actos están ocurriendo en el recreo de muchas de nuestras instituciones de enseñanza. Da risa pensar que, hace pocos años, causó un cierto escándalo en la opinión pública conocer la noticia de que en los colegios se seguían celebrando cada inicio de curso las tradicionales novatadas; novatadas que, salvo algún caso protagonizado por el descerebrado de turno, se limitaban a arrojar huevos o pintura a los recién llegados. Si eso escandalizaba, ¿qué ocurrirá ahora cuando nos cuentan que se les somete a auténticas vejaciones?. Me produce terror imaginar que, compartiendo aula con nuestros hijos, pueden sentarse auténticos delincuentes que acostumbran a llevar un arma en el bolsillo. Contratar vigilantes jurados por parte de la dirección de los institutos no es solución. Las cárceles rebosan de guardias, vigilantes y medidas electrónicas sofisticadas y no se han podido evitar los ajustes de cuentas entre internos. Los padres no limitan su exigencia al aprendizaje; también quieren que la jornada escolar transcurra sin sobresaltos. Los pasillos del colegio no pueden parecerse a la franja de Gaza.

La civilización occidental ha tenido como origen las culturas clásicas. De ellas proceden nuestro idioma y nuestras costumbres. Roma y Grecia han supuesto hitos difícilmente superables y, por ello, son referencias obligadas. Sus filósofos, literatos y matemáticos están vigentes. El estudio de su lengua, de su arte o de su legislación continúan en los programas escolares transcurridos más de dos mil años. Será difícil abrir un libro sobre cualquier materia en la que no aparezca un antecedente griego o romano. Y, sin embargo, hemos olvidado que para obtener estos logros fue fundamental la labor del magíster, de los instructores, de los gramáticos o de los retóricos. Podemos observarlos, grabados en la piedra de los edificios públicos o dibujados en la loza de la cerámica doméstica, impartiendo sus clases sentados en sitio prominente frente a un grupo de jóvenes, apoyados en su vara, la misma que usaban para impartir disciplina.

El estudio supone abnegación y esfuerzo y, a determinadas edades, esas han sido siempre virtudes poco significativas. La sociedad actual suprimió el castigo corporal de las aulas eliminando la badana. Ahora que hemos minado la autoridad del educador no deben extrañarnos ni el nivel cultural de los alumnos ni su comportamiento. Yo creo que es mejor soportar el castigo del maestro que el acoso del compañero. Aquel será justo en la mayoría de las ocasiones mientras que este puede traer consigo una desgracia irreparable.

No