Intifada en París.
Decía el anterior Presidente del Gobierno que los responsables de la masacre del 11-M en Madrid, no había que buscarlos en lejanos y remotos desiertos. Muchos se escandalizaron.Dice ahora el actual Presidente de Francia, que los responsables de la intifada que sufre Francia, Bélgica y Alemania, no se amamantaron en campos de refugiados en Gaza o Cisjordania, por el contrario nacieron y se criaron a los pechos de la tolerante República de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. Y... nadie se escandaliza.
La intifada, el terrorismo de baja intensidad (sólo se atreven a llamarlo así quienes nunca lo sufrieron, si no que se lo pregunten a quien le quemaron la casa o el coche), los asesinos furibundos que en nombre de un Dios implacable con los infieles revientan un tren, un restaurante o un autobús, ya no son algo distante que sucede en Oriente Medio. Ahora están aquí, en nuestra calle, en nuestro barrio, en nuestras ciudades.
Dice el ministro Alonso que estemos tranquilos, que los once detenidos ayer por pertenencia al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), de origen argelino y relacionados con Al Qaeda, no tenían previsto realizar un atentado a corto plazo. Y entonces yo, ya respiro aliviado.
Y me siento tranquilo, pero no por que lo diga un ministro, sino porque gracias al sacrificio de personas que siempre están dispuestas a darlo todo a cambio de casi nada, se encargan de arrestarlos y ponerlos a la sombra. Esos cuerpos de la Guardia Civil y la Policía que con enormes carencias de recursos materiales y humanos trabajan durante meses para frenar a los asesinos.
Otra cosa es que por decisiones políticas o judiciales, solo se tarden unos días en volver a dejarlos en libertad, y eso ya no me tranquiliza, porque la intifada, la yihad la tenemos aquí en nuestros barrios, pero seguro que nuestros políticos con su talante y dialogo de civilizaciones, nos protegerán de ser degollados como ya hicieron en Argelia los fanáticos del GSPC, cuando entraban en los pueblos y pasaban a cuchillo a hombres, mujeres y niños (también musulmanes como ellos, pero quizás no tan radicales).
En fin, que cuando un político nos dice que estemos tranquilos, yo me echo a temblar sin saber por donde me la van a clavar.
Comentario:
Como Ulises tras su periplo, bienvenido de nuevo a Itaca.





