Líderes, Jefes y Jefecillos. Capitulo III. El Líder.
El Líder es una especie en vías de extinción, quedan pocos y cuesta trabajo encontrarlos, ya que las especies Jefe y Jefecillo intentan mediante el mimetismo hacerse pasar por ellos. No obstante al segundo golpe de vista se pueden detectar los parecidos engañosos. Veamos como diferenciarlos:
- Los Jefes y Jefecillos tienen subordinados, empleados, asalariados, etc., que los obedecen a cambio de una remuneración en especie o metálico.
- El Líder tiene seguidores y a veces no sólo no tiene que pagarles, sino que son ellos los que pagan por seguirle y atender sus exposiciones, obviamente en el mundo laboral esta regla es una excepción, pero para comprenderlo pensemos que destacados Líderes en diferentes facetas de la empresa o el conocimiento imparten seminarios, charlas o conferencias por las que se pagan importantes sumas para asistir. O bien, esas fundaciones u organizaciones a las que la gente dedica su tiempo y esfuerzo de una manera altruista y sin esperar nómina a cambio.
- El Líder no se mantiene a distancia de sus seguidores, sino que se mezcla con ellos y comparte penas y glorias haciéndoles sentir que es uno más del grupo. No necesita dar órdenes sino indicaciones o consignas ya que la gente les sigue no por miedo sino por respeto o empatía.
- El Líder no necesita una larga cadena jerárquica bajo él (el día que la necesite será el principio de su fin), porque es accesible a sus seguidores y se retroalimenta directamente de ellos. No necesita auditar el cumplimiento de sus indicaciones ya que las siguen por voluntad propia y no por obligación. No busca el beneficio propio sino el bien común.
- El Líder es portavoz de un colectivo y predica con el ejemplo. No sólo oye, además escucha. No impone, convence. No adula y huye de los aduladores. No permite el descrédito, la calumnia ni los rumores infundados. No necesita gritar porque sus seguidores tienen los oídos abiertos. Nunca ridiculiza ni insulta porque quien hiere el amor propio o la dignidad de sus semejantes, pierde toda autoridad moral. No hace promesas que no quiera o pueda cumplir ya que perdería su credibilidad.
- La batalla diaria del Líder no es con Jefes, Jefecillos o subordinados, es consigo mismo procurando corregir sus defectos y mejorar sus virtudes. La lealtad que recibe de sus seguidores se la devuelve multiplicada por diez. Asume su responsabilidad con orgullo y valentía y nunca permitiría que nadie pagara por sus errores. No necesita esconderse detrás de nadie porque no tiene nada que esconder. No necesita de estadísticas e informes detallados, le basta con mirar a los ojos para saber si hay algún problema. Es justo y equitativo porque sin equidad y justicia no hay liderazgo.
- Eso sí, sed cautelosos con los falsos Líderes, aquellos que manipulan y fanatizan en beneficio propio, porque no hay nada más peligroso que un fanático disfrazado de Líder. El sentido común y el buen criterio os hará reconocerlos
Se podrían apuntar muchas más características del Líder, y os animo a hacerlo, pero a lo que de verdad os exhorto es a que si sois Jefes, Jefecillos o simples subordinados en cualquier faceta de la actividad humana aspiréis al liderazgo, no ya para progresar en la escala social o económica sino como desarrollo personal. El resultado siempre merece la pena.
- Los Jefes y Jefecillos tienen subordinados, empleados, asalariados, etc., que los obedecen a cambio de una remuneración en especie o metálico.
- El Líder tiene seguidores y a veces no sólo no tiene que pagarles, sino que son ellos los que pagan por seguirle y atender sus exposiciones, obviamente en el mundo laboral esta regla es una excepción, pero para comprenderlo pensemos que destacados Líderes en diferentes facetas de la empresa o el conocimiento imparten seminarios, charlas o conferencias por las que se pagan importantes sumas para asistir. O bien, esas fundaciones u organizaciones a las que la gente dedica su tiempo y esfuerzo de una manera altruista y sin esperar nómina a cambio.
- El Líder no se mantiene a distancia de sus seguidores, sino que se mezcla con ellos y comparte penas y glorias haciéndoles sentir que es uno más del grupo. No necesita dar órdenes sino indicaciones o consignas ya que la gente les sigue no por miedo sino por respeto o empatía.
- El Líder no necesita una larga cadena jerárquica bajo él (el día que la necesite será el principio de su fin), porque es accesible a sus seguidores y se retroalimenta directamente de ellos. No necesita auditar el cumplimiento de sus indicaciones ya que las siguen por voluntad propia y no por obligación. No busca el beneficio propio sino el bien común.
- El Líder es portavoz de un colectivo y predica con el ejemplo. No sólo oye, además escucha. No impone, convence. No adula y huye de los aduladores. No permite el descrédito, la calumnia ni los rumores infundados. No necesita gritar porque sus seguidores tienen los oídos abiertos. Nunca ridiculiza ni insulta porque quien hiere el amor propio o la dignidad de sus semejantes, pierde toda autoridad moral. No hace promesas que no quiera o pueda cumplir ya que perdería su credibilidad.
- La batalla diaria del Líder no es con Jefes, Jefecillos o subordinados, es consigo mismo procurando corregir sus defectos y mejorar sus virtudes. La lealtad que recibe de sus seguidores se la devuelve multiplicada por diez. Asume su responsabilidad con orgullo y valentía y nunca permitiría que nadie pagara por sus errores. No necesita esconderse detrás de nadie porque no tiene nada que esconder. No necesita de estadísticas e informes detallados, le basta con mirar a los ojos para saber si hay algún problema. Es justo y equitativo porque sin equidad y justicia no hay liderazgo.
- Eso sí, sed cautelosos con los falsos Líderes, aquellos que manipulan y fanatizan en beneficio propio, porque no hay nada más peligroso que un fanático disfrazado de Líder. El sentido común y el buen criterio os hará reconocerlos
Se podrían apuntar muchas más características del Líder, y os animo a hacerlo, pero a lo que de verdad os exhorto es a que si sois Jefes, Jefecillos o simples subordinados en cualquier faceta de la actividad humana aspiréis al liderazgo, no ya para progresar en la escala social o económica sino como desarrollo personal. El resultado siempre merece la pena.





