Acosados.

La violencia y el acoso en los centros escolares se extiende cada vez más hacia los profesores, que sufren no solo en su vida laboral, sino también en su vida privada y en su propio domicilio las consecuencias de intentar mantener el orden y el buen clima de trabajo y estudio en los centros docentes.
Así, leo en prensa, que un profesor de educación física lleva meses sufriendo la rotura de los vidrios de las ventanas de su domicilio por parte del novio (de 24 años de edad) de una alumna de 14 años, al que impidió el acceso al centro para “visitar” a la chica en horas de clase. Las denuncias no han servido de nada y parece que la única solución es seguir aguantando en silencio los insultos, las amenazas y los daños en la propiedad privada.
Está claro que los profesores han perdido la autoridad necesaria para el buen funcionamiento del sistema docente. Hoy en los colegios e institutos el jefe, el que impone las reglas es el matón del barrio, el niño o adolescente conflictivo y violento que hace su voluntad sin ningún tipo de impedimento.
Para conocer más casos sangrantes.
Violencia en las aulas / Violencia en las guarderías.
Aunque claro, si como podéis leer más abajo, la mismísima Guardia Civil y Policía, son incapaces de protegerse a sí mismos y su familias de los delincuentes reincidentes, qué no le podrá pasar a un maestro, o ti mismo que lees este artículo, si el pandillero matón de tu barrio o de tu escuela o centro de trabajo decide hacerte la visa imposible.
En USA, que llevan décadas sufriendo casos similares han terminado por aconsejar que los ciudadanos lleven pistola en el bolso o colgada del cinturón, y que en caso de sentirse amenazados se defiendan a si mismos.
Una reconocimiento público y una sangrante claudicación de un sistema democrático y su maquinaria judicial ante la incapacidad de garantizar a sus ciudadanos el más elemental de los derechos, el derecho a la vida.
¿Llegaremos aquí a esos extremos?





