Estocadas certeras.

Otro Joven que celebraba su 24 cumpleaños en una céntrica y glamurosa (y en teoría segura) discoteca de Madrid cae asesinado a manos de un nuevo matarife.
Estocadas certeras a la yugular, la femoral o directamente a partir en dos el corazón. Nada de cortes en manos o brazos que se puedan hacer pasar por intentos de autodefensa en una riña callejera. Nada de pinchazos lanzados a bulto en un intento de zafarse de una agresión inesperada.
Los profesionales del crimen que pueblan nuestras ciudades, tienen la precisión del matarife que elige fríamente el punto de la estocada para que sea rápida y letal.
Acuden a los lugares de ocio en pandilla, oculto entre sus ropas, el cuchillo de monte, su cobardía no les deja otra opción, amparados en el tumulto, basta un simple empujón en una abarrotada discoteca, una mirada displicente en un tranquilo pub y... ya tienen la excusa perfecta para segar una vida.
Son reincidentes, viven de delinquir, sus antecedentes penales y las múltiples detenciones son su currículum de la bravuconada. Saben que matar en España sale barato, no tienen nada que perder, pero si mucho que arrebatar.
De nada sirven las órdenes de expulsión, las de alejamiento, las detenciones, las fichas policiales, las comparecencias ante los tribunales.
La política penitenciaria de la Sra. Mercedes Gallizo, la Ley, y los jueces elegidos y pagados para defender al ciudadano, son ahora su mejor escudo y nuestra peor pesadilla.





