¿Errar es humano?

Tal vez así sea, pero mantenerse e instalarse en un continuo error es, cuando menos, de descerebrados o indolentes, lo que nos lleva a errores inhumanos fácilmente remediables.
Así funciona nuestra LEY de EXTRANJERIA:
TRES TERRORISTAS DEL 11-M TENÍAN DECRETOS DE EXPULSIÓN QUE NUNCA SE LLEVARON A CABO.
Tres de los terroristas que participaron en la matanza de Madrid, y que posteriormente se suicidaron en Leganés, tenían decretos de expulsión que nunca se ejecutaron. Y en noviembre de 2005, el Estado Español concedió a Mohamed Kafarna, uno de los imputados por colaboración en el 11-M, un permiso de trabajo y residencia hasta 2007.
El 26 de enero de 2005, la Subdelegación del Gobierno en Jaén incoaba un expediente de expulsión por estancia ilegal en España contra el súbdito argelino Khalel Bakel. Pese a que el expediente le fue notificado el 14 de junio, nadie en el Ministerio del Interior hizo nada por hacer efectiva la expulsión. Tal negligencia permitió que este miembro del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), integrado en la red norteafricana de Al Qaida, continuara con su actividad de "proporcionar a los grupos armados los medios necesarios para ejercer su actividad delictiva", según consta en el auto de prisión del juez Fernando Andreu dictado el pasado 29 de noviembre. Según el relato del instructor, Bakel (que en teoría debía haber sido expulsado de España en enero de 2005) fue el encargado de ponerse en contacto con un grupo de personas que podían proporcionarle dinamita del tipo «goma-2» en Granada a cambio de droga. Dinamita con la que planeaban haber hecho “algo gordo” en Madrid las pasadas navidades contra un gran centro comercial.
Una gran paradoja que hace que por un lado, se actúe con tanta dejadez dentro de nuestras propias fronteras permitiendo que ciudadanos extranjeros que han hecho del delito su oficio, no sólo sigan residiendo ilegalmente sin que se les expulse, sino que además se les concedan o renueven permisos de trabajo. Es decir no se les expulsa, sino que se les acoge.
Así ha ocurrido con el ciudadano palestino Mohamed Kafarna, imputado por el juez Del Olmo por un presunto delito de colaboración con organización terrorista islamista, ya que pudo haber participado bien en ella o con alguno de sus miembros el 11 de marzo de 2004 y el 3 de abril de 2004. Pues bien, Kafarna logró el pasado 22 de noviembre que la Administración española le diera sus bendiciones con un permiso para trabajar y residir legalmente en nuestro país hasta 2007, el penúltimo trámite para lograr un PERMISO PERMANENTE que le autorice a quedarse a vivir en España PARA SIEMPRE.
Tres de los terroristas que participaron en la matanza de Madrid, y que se suicidaron en Leganés, tenían decretos de expulsión que nunca se ejecutaron.
Allekema Lamari, uno de los cerebros de la matanza, fue detenido en Valencia el 6 de abril de 1997 por pertenecer al GIA. El 19 de mayo de ese año se dictaba un decreto de expulsión que le fue notificado en diciembre de 1998, cuando estaba en prisión. Desde la cárcel, en febrero de 1999, lo recurrió, desestimándose su petición el 12 de junio de 2000. Salió de la cárcel en 2002, se instaló en Tudela impunemente, y nunca se ejecutó su deportación, lo que permitió que se llevara la vida y las ilusiones de tantos inocentes aquel fatídico 11-M.
Rachid Oulad Akcha llegó como estudiante y obtuvo en diciembre de 1995, en Málaga, una tarjeta de residente válida hasta octubre de 1996. En diciembre de ese año, la Delegación del Gobierno le denegó la renovación y en junio de 1998 decretó su expulsión. Oulad lo recurrió y, en septiembre de 2002, se revocó la orden. En enero de 2003 pidió la residencia “por arraigo” y el 3 de febrero de 2004 se le denegó de nuevo sin que se llevara a cabo su expulsión.
Asr Rifaat Anuar vivió tranquilamente en España con un decreto de expulsión dictado en Cádiz el 21 de marzo de 2001 y que le fue notificado el 11 de julio de ese mismo año. El terrorista llegó a solicitar incluso, en marzo de 2002, un permiso de residencia “por arraigo" que le fue denegado y llegó a recurrirlo ante los tribunales.
Una nueva paradoja para hacernos pensar:
Se envía a nuestras tropas a combatir el terrorismo en lejanos confines, con un alto coste humano y económico, mientras en nuestros barrios más céntricos se permite que los terroristas, asesinos, sus adoctrinadores, justificadores e incitadores gocen de total libertad, y eso en el mejor de los casos, ya que en ocasiones se les conceden becas (inalcanzables para la mayoría de españoles), se les regalan “presuntamente” carreras universitarias, o se les sienta en mesas de negociación o incluso en un escaño parlamentario a sueldo de los contribuyentes (con gastos de representación, dietas y kilometraje).
Y ahora pregunto nuevamente ¿errar es humano?... o tal vez ¿inhumano?
Comentario:
¿Y por que piensas que se trata de un error? Una vez, puede; dos, quizás; tres, imposible. Esta mentalidad que hemos desarrollado de "que nadie nos gane a supermegaongguai" ha brindado patente de corso a toda esta gentuza. Y así nos luce.
Saludos.
Saludos.





