Artista invitado: Javier Cansado... y la historia de la patata Amalia
La historia de la patata Amalia comienza en Sudamérica cuando llegan los conquistadores españoles y uno de ellos, concretamente Don Lope de Guereña, la conquista a ella. Ya sabéis cómo eran los conquistadores de promiscuos.

La patata Amalia se enamora locamente de Don Lope, bueno locamente… como sólo puede hacerlo una patata, y decide dejarlo todo, dejar el patatal, y seguir a Don Lope en la conquista de México.
La conquista de México fue dura porque los soldados pasaban mucho hambre y la condición de Amalia era… la que era.
- Es que es mi novia.
- Ya, pero es una patata.
- Ya, pero es mi novia. En todo caso me la comeré yo.
El caso es que no pasó nada en la conquista de México. Lo conquistaron y poco después se volvieron a España. Don Lope era de una familia muy principal de Sevilla y cuando regresó con la patata a su familia no le gustó nada.
- Es que me quiero casar con ella.
- Pero, ¿cómo te vas a casar con una patata?, Si tu eres noble y ella es simplemente un tubérculo… bellísimo pero un tubérculo.
Ante la negativa familiar decidieron amancebarse y Amalia pasaba sus días en la casa de campo que tenían en Dos Hermanas. Allí intimó con las hortalizas nacionales y se dio la casualidad de que llegó un kivi emigrante con quien trabó una gran amistad.
- ¿Tú que me cuentas de Nueva Zelanda?
- Allí todos los campos son verdes… y tú ¿qué me cuentas de… de cosas de patatas?
- Pues yo no te puedo contar nada de cosas de patatas porque yo lo que quiero es vivir feliz aquí, en España.
Todo iba muy bien, se querían mucho Don Lope y Amalia, hasta que un día ella se quedó embarazada y dio a luz un boniato. Entonces don Lope dijo: “Yo Amalia te quiero un montón pero qué hago yo con un boniato en ésta sociedad tan clasista. Además, tú eres extranjera”.
El caso es que Don Lope abandonó a la patata Amalia y ella se llevó a su boniato y empezó a dar vueltas por España buscando trabajo. El primer trabajo que encontró no era del todo malo, trabajaba de modelo, en bellas artes, fundamentalmente para bodegones. Todo bien hasta que uno quiso que saliera pelada y ella dijo que no, que ella no era de esas.
- Es que quiero pintar la maja pelada.
- No, no, y no.
Así que tuvo que dejar el trabajo pero pronto encontró otro en un restaurante especializado en tortillas españolas. Al principio todo iba bien pero de repente empezó a caer cebolla, y ella empezó a llorar, y se acordaba de su país, de las guayabas, de los aguacates, de la gente que al fin y al cabo le importaba. Y decidió regresar a México.
“Me cojo a mi hijo el boniato, me voy a México y allí echo raíces”, se dijo.
Así lo hizo. Y echó raíces.

La patata Amalia se enamora locamente de Don Lope, bueno locamente… como sólo puede hacerlo una patata, y decide dejarlo todo, dejar el patatal, y seguir a Don Lope en la conquista de México.
La conquista de México fue dura porque los soldados pasaban mucho hambre y la condición de Amalia era… la que era.
- Es que es mi novia.
- Ya, pero es una patata.
- Ya, pero es mi novia. En todo caso me la comeré yo.
El caso es que no pasó nada en la conquista de México. Lo conquistaron y poco después se volvieron a España. Don Lope era de una familia muy principal de Sevilla y cuando regresó con la patata a su familia no le gustó nada.
- Es que me quiero casar con ella.
- Pero, ¿cómo te vas a casar con una patata?, Si tu eres noble y ella es simplemente un tubérculo… bellísimo pero un tubérculo.
Ante la negativa familiar decidieron amancebarse y Amalia pasaba sus días en la casa de campo que tenían en Dos Hermanas. Allí intimó con las hortalizas nacionales y se dio la casualidad de que llegó un kivi emigrante con quien trabó una gran amistad.
- ¿Tú que me cuentas de Nueva Zelanda?
- Allí todos los campos son verdes… y tú ¿qué me cuentas de… de cosas de patatas?
- Pues yo no te puedo contar nada de cosas de patatas porque yo lo que quiero es vivir feliz aquí, en España.
Todo iba muy bien, se querían mucho Don Lope y Amalia, hasta que un día ella se quedó embarazada y dio a luz un boniato. Entonces don Lope dijo: “Yo Amalia te quiero un montón pero qué hago yo con un boniato en ésta sociedad tan clasista. Además, tú eres extranjera”.
El caso es que Don Lope abandonó a la patata Amalia y ella se llevó a su boniato y empezó a dar vueltas por España buscando trabajo. El primer trabajo que encontró no era del todo malo, trabajaba de modelo, en bellas artes, fundamentalmente para bodegones. Todo bien hasta que uno quiso que saliera pelada y ella dijo que no, que ella no era de esas.
- Es que quiero pintar la maja pelada.
- No, no, y no.
Así que tuvo que dejar el trabajo pero pronto encontró otro en un restaurante especializado en tortillas españolas. Al principio todo iba bien pero de repente empezó a caer cebolla, y ella empezó a llorar, y se acordaba de su país, de las guayabas, de los aguacates, de la gente que al fin y al cabo le importaba. Y decidió regresar a México.
“Me cojo a mi hijo el boniato, me voy a México y allí echo raíces”, se dijo.
Así lo hizo. Y echó raíces.
Comentario:
jaja
muy bueno, hay que tomar mucho alcohol para pensar esas cosas!
saludos! :D
muy bueno, hay que tomar mucho alcohol para pensar esas cosas!
saludos! :D
Comentario:
Además de jurar por Ikea, también juro por Faemino y Cansado, qeu son mis padres espirituales. Muchos de mis amigos me conocen por Frutera con estudios, por el sketch del frutero.
Comentario:
menuda ensalada ..... de palabras más sabrosa
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Tu historia me ha emocionado, cuan nobles sentimientos se pueden apreciar en la lectura de este documento.
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Bueno, al fin y al cabo todos nos hemos enamorado alguna vez de alguien que no nos convenia, no?
Comentario:
Me encanta tu blog. Enhorabuena. Consigues algo que muy poca gente por estos mundos alcanza, el justo equilibrio entre lo serio y lo cómico, la sorna y la reflexión. He pasado un buen rato leyéndote.
Te enlazo desde el mio.
(Y dime de donde sacaste la frase: viajé en sucios trenes que iban hacia el norte...)
Saludos
Te enlazo desde el mio.
(Y dime de donde sacaste la frase: viajé en sucios trenes que iban hacia el norte...)
Saludos
Comentario:
La patata Amalia es, para todos, un ejemplo de coherencia y de saber estar.
Comentario:
Que triste la vida de la patata emigrante.
Que buenos son Faemino y Cansado, nunca me canso de verlos.
Un beso
Que buenos son Faemino y Cansado, nunca me canso de verlos.
Un beso





