Mi lado "vuayer" (Voyeur...)
Nada mejor que irte a cenar con tu pareja a un Mc Donald's el día de Navidad, después de la cena copiosa de Noche Buena y el típico cocido navideño que en mi casa no falta ni así recemos por ello (lo cierto es que muchos años me ha salvado de ese estómago revuelto al día siguiente por la resaca, todo sea dicho, así que tampoco me quejaré por ello). Y es que estos sitios de comida rápida, sea el día que sea, están hasta los topes. Después de pedir el cuarto de libra de siempre y Ella confundirse al pedir su menú (diciéndole a la chica de la gorra... "un whopper..." y reirnos un rato), decidimos comer en el pequeño invernadero para niños que hay en la calle, más vacío y donde se estaba más tranquilo. Nada más abrir la puerta del invernadero, una bocanada de aire con asqueroso olor a moqueta (o a pies de niñ@... ahí está la incógnita), llegó a nuestras narices y a nuestro ceño fruncido intentando hacernos con aquello. Suerte que el olfato se acomoda a olores no del todo desagradables y al ratito ya no notábamos nada. Extraño fue, pues normalmente acostumbro a colocarme de manera que pueda tener una buena visión de la zona, pero esta vez era mi marida la que podía otear casi el total de la sala y yo estaba medio de espaldas al objetivo...
Objetivo: Dos señores cuarentones bien vestidos y una niña de unos 3-4 años (con esto de no trabajar ya con niños acabaré perdiendo facultades para adivinar sus edades...), uno de los señores con muy buena planta juega atentamente con la niña hasta el punto de meterse él mismo en los tubos de plástico de colores, el otro señor espera mirando de pie con una chaqueta colgada del brazo, no se relaciona con la niña ni ésta con él y de vez en cuando se miran los dos señores.
Hipótesis 1: Son pareja y la niña es la hija del señor que juega tanto con ella (podría ser...)
Hipótesis 2: Las mujeres han ido a pedir la cena y ellos, mientras tanto, esperan a que la niña juegue un rato (no la consideramos cierta porque lo más común es que sean ellos los que van a pedir).
Nos quedamos con la Hipótesis 1. A mí, personalmente, me embriaga una alegría inmensa al pensar que así fuese y los miro tiernamente, qué monos... seguro que se quieren un montón. Le comento a mi acompañante que, si por algún casual apareciesen dos mujeres, me daría un vuelco el corazón; estos dos tienen que ser pareja sea como sea.
El papá se cansa de meterse en el tubo de color rojo y calza a la niña a regañadientes, se van los 3 hacia el Mc Donald's. Todo parece desmoronarse... deben ir con más gente. Acabamos de cenar y vamos a salir, propongo dar un paseo y así... pasamos por la cristalera para ver el desenlace de todo esto, no? (a mi chica se le debe estar pegando porque cede estupendamente). Finalmente nos los encontramos en el aparcamiento, van en grupo... hombres y mujeres. Suben los dos señores y la niña en un coche, junto con otro de los hombres del grupo y otra niña (las mujeres van en otro coche). Mi conclusión es que no eran pareja, si lo fuesen... me sorprendería que todo sea llevado con tal normalidad. No sé qué opinaréis del caso...
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"La importancia del silencio en el espacio de la comunicación es fundamental. Él me permite, por un lado, al escuchar el habla comunicante de alguien, como sujeto y no como objeto, procurar entrar en el movimiento interno de su pensamiento, volviéndome lenguaje; por el otro, torna posible a quien habla, realmente comprometido con comunicar y no con hacer comunicados, escuchar la indagación, la duda, la creación de quien escuchó."
Pedagogía de la autonomía, Paulo Freire.
Objetivo: Dos señores cuarentones bien vestidos y una niña de unos 3-4 años (con esto de no trabajar ya con niños acabaré perdiendo facultades para adivinar sus edades...), uno de los señores con muy buena planta juega atentamente con la niña hasta el punto de meterse él mismo en los tubos de plástico de colores, el otro señor espera mirando de pie con una chaqueta colgada del brazo, no se relaciona con la niña ni ésta con él y de vez en cuando se miran los dos señores.
Hipótesis 1: Son pareja y la niña es la hija del señor que juega tanto con ella (podría ser...)
Hipótesis 2: Las mujeres han ido a pedir la cena y ellos, mientras tanto, esperan a que la niña juegue un rato (no la consideramos cierta porque lo más común es que sean ellos los que van a pedir).
Nos quedamos con la Hipótesis 1. A mí, personalmente, me embriaga una alegría inmensa al pensar que así fuese y los miro tiernamente, qué monos... seguro que se quieren un montón. Le comento a mi acompañante que, si por algún casual apareciesen dos mujeres, me daría un vuelco el corazón; estos dos tienen que ser pareja sea como sea.
El papá se cansa de meterse en el tubo de color rojo y calza a la niña a regañadientes, se van los 3 hacia el Mc Donald's. Todo parece desmoronarse... deben ir con más gente. Acabamos de cenar y vamos a salir, propongo dar un paseo y así... pasamos por la cristalera para ver el desenlace de todo esto, no? (a mi chica se le debe estar pegando porque cede estupendamente). Finalmente nos los encontramos en el aparcamiento, van en grupo... hombres y mujeres. Suben los dos señores y la niña en un coche, junto con otro de los hombres del grupo y otra niña (las mujeres van en otro coche). Mi conclusión es que no eran pareja, si lo fuesen... me sorprendería que todo sea llevado con tal normalidad. No sé qué opinaréis del caso...
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"La importancia del silencio en el espacio de la comunicación es fundamental. Él me permite, por un lado, al escuchar el habla comunicante de alguien, como sujeto y no como objeto, procurar entrar en el movimiento interno de su pensamiento, volviéndome lenguaje; por el otro, torna posible a quien habla, realmente comprometido con comunicar y no con hacer comunicados, escuchar la indagación, la duda, la creación de quien escuchó."
Pedagogía de la autonomía, Paulo Freire.
Que me sube y me baja... y Me Vuelve a Subir
Podría hablar de miles de cosas, cosas como los dos días que se me presentan libres a finales de esta semana y qué haré para ocuparlos, del regalo de Navidad-aniversario para mi marida (que ya tengo pensado), de mi nueva crema antiarrugas, de la camarera del bar de siempre y mi hipótesis de que entienda porque siempre que vamos nos mira con disimulo..., etc... etc... etc. Sin embargo, e imponiéndomelo a mí misma por varias razones de peso, voy a intentar hablar/escribir sobre algo que no me gusta. Son esas veces en las que, casi sin darme cuenta, me cambia por completo mi forma de ver las cosas, de percibirme a mí, de sentir, de estar, de ser persona. Ese brote en el que, en cuestión de horas, todo se tuerce (como dice Fito... un día tuerces una esquina y te tuerces tú también). Esa sensación de no encontrarte cómoda en el sitio en el que estás; de no encajar con las personas que tienes a tu alrededor, aunque no sea cierto; de creer molestar casi con tu simple presencia...una mirada...un gesto; de sentirte tan vulnerable que quieres irte...dejarlo todo en ese instante y esconderte; de sentir y llegar a pensar cosas horribles sobre tí misma... Cosas que debo prohibirme a mí misma a partir de YA. Porque no hay dos sin tres, probablemente, porque pongo la mano en el fuego a que hay muchos recursos a mi alrededor que puedo poner en marcha para enfrentarme a esto (aunque ahora mismo no sepa dónde están las herramientas para arreglar la máquina), porque quiero hacer algo con todo esto, porque no quiero seguir alimentando esta conducta esporádica. Porque cuando miro atrás y me veo dentro de ello, veo a alguien a quien no me gusta parecerme, al menos en algo así. Éste es mi primer capítulo público, los que vengan serán en privado.





