Agárrate fuerte a tí... y ahí estarás
Escónde-nos. No dejes que te mire a la cara, no me mires ni una sola vez. Cierra los ojos y besa los labios que tienes delante, a ciegas, déjame que te muerda la boca como aquella vez descubriste, vístete el cuerpo con estas dos manos que no ves y sólo intuyes su paso, déjame sentir tu cuerpo desnudo sin miedo... como si fueses tú quien lo siente, como si estuvieses a solas contigo.
Abandónate. Pon tu contador mental a 0 y empieza a sumar desde ya, lo demás no importa. Tampoco importa las veces que empieces si sabes porqué empiezas. Cuando llegues al número infinito observa desde lo alto lo que has recorrido. Mide la vida por cosas bonitas, por cosas disfrutadas, por lo sentido, por lo que has descubierto, por cuánto has crecido, por los momentos de felicidad. ¿Verdad que no está tan mal?. No te mientas. Ahora mantén los ojos bien abiertos y mira con deseo a tu alrededor, engulle los colores que tienes delante y deja que te llenen los días perdiéndote una y otra vez en cada tono. ¿Qué sientes ahora?.
Toca. ¿Te has parado a sentir cada vez que acaricias?. ¿Te has dejado atrapar por un solo objeto que te inspira ternura como si fuese lo único que existe?. Prueba si no. Entra en la espiral y llénate con cada giro, fúmate toda la adrenalina que emerge en tu camino. Deja que te atrape y focaliza en eso.
Respira. ¿Puedes llegar a ser consciente cada vez que dejas entrar el aire en tus pulmones y lo vuelves a sacar?, el aire está ahí y eres tú quien lo maneja. Disfruta con el balanceo del centro de tu cuerpo, ¿has visto cómo se mueve lentamente?. Antes noté que respirabas más rápido allí y ahora más lento en este otro lugar... ¿qué ha pasado?. Acércate a las cosas para descubrir mucho más. ¿A qué huele tu piel?.