Mañana tengo una cita
Todavía no sé la hora exacta, pero sé que será mañana. Después de este tiempo esperando el momento... y ya llega por fin. ¿La reconoceré?, ¿me reconocerá?, ¿tendremos que volvernos a enamorar? (como ella dice). No pensé que se haría tan larga la espera, ni me lo planteé.
Antes hurgué en mi cartera y me encontré cuatro fotos, en cada cual salía más bonita. En una sonriendo (me encanta esa), en la otra medio despeinada (:-P), en otra algo más seria y en la última con una cara de niña buena de esas que a una le entran ganas de darle un bocadito. Tengo claro que ella es casi perfecta (¿quién lo es del todo?, y quien lo sea para mí ha perdido todo el atractivo). Ella tiene unos ojitos que me han ido enamorando poco a poco y un corazón que me guardaría conmigo hasta el final de mis días (no hablaré de más cosas porque prefiero guardalo para mí, y para ella también). En algún momento me dijo que mañana me dará unos mil besos (pienso contarlos), también un masaje (no se me olvida, eh? jeje), muchos mimos, y que además iba a quedarse pegada a mí todo el tiempo (algo que me parece perfecto).
Además, mañana me esperan un examen y una prueba psicotécnica. Pero... ¿y qué más dan esas otras cosas?, mañana tengo una cita... y es con Ella.
Para empezar...
No dejes que termine el día
sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite
el derecho a expresarte,
que casi es un deber.
No abandones las ansias
de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre
Walt Whitman





