...uN fin de semana cargado de eMoCioNeS...
El pasado viernes me despertaron bien temprano al recibir una llamada que me sacó de entre sus brazos. De un salto fui hasta la mesa para tomar nota de lo que me decía la chica al otro lado de la línea: me ofrecía una plaza vacante en un pueblo catalán para el próximo curso escolar y era mía si la quería. Mi cabeza iba a mil por hora, las condiciones, el horario... eran más bien buenos, aunque todo lo que me supone un desplazamiento hoy por hoy no estaba claro que hiciesen decantarse hacia un lado a la balanza. Mientras estaba al teléfono podía observar la cara de mi niña tumbada en la cama, mirándome, pude ver sus ojos vidriosos y escucharla suspirar. Me rompía por dentro, no podía mirarla...
Con mi interior lleno de dudas y un temple bastante seguro de cara al resto, según la gente, la decisión estaba tomada: el domingo saldría hacia allá y el mismo lunes empezaría “esa nueva vida”. Por la noche, el mismo viernes, quedé con mis amig@s para darles la noticia. Todo el mundo apoyaba mi decisión, por precipitada que fuese (incluso mi familia).
Esa noche no pegué casi ojo, di mil vueltas en la cama. Y es que a veces nos dejamos llevar por lo que un día quisimos, nos cuesta ver que el presente no es siempre igual que el pasado. Yo no soy la misma chica que echó aquellos papeles hace un año con la intención de marchar lejos. He echado algunas semillas por aquí y estoy esperando los frutos, quizá nazcan antes o después, eso es cuestión de tiempo. Ahora mismo no asimilo la idea de marchar.
Hace un rato he llamado para decirles que no iba, y eso es lo que QUIERO. Quiero estar donde estoy, valoro a mis amig@s como nunca, a mi familia, mi tierra, a Ella. Me doy cuenta de que es alguien fundamental en mi vida, que agradezco sus lágrimas al mezclarse con las mías porque éstas han funcionado como el cristal de las lentes que ayuda a ver mejor las cosas. Yo quiero comerme el mundo, como ella dice, pero quiero hacerlo a su lado, más cerca de lo que tengo ahora y en una misma dirección. No quiero perderme por el camino como otras veces, no quiero olvidarme de que soy yo la que está eligiendo cada día.
Sí, el sábado “salí del armario” (otra expresión que me gusta tan poco como “bollera”), pero eso ya es otro post...
Con mi interior lleno de dudas y un temple bastante seguro de cara al resto, según la gente, la decisión estaba tomada: el domingo saldría hacia allá y el mismo lunes empezaría “esa nueva vida”. Por la noche, el mismo viernes, quedé con mis amig@s para darles la noticia. Todo el mundo apoyaba mi decisión, por precipitada que fuese (incluso mi familia).
Esa noche no pegué casi ojo, di mil vueltas en la cama. Y es que a veces nos dejamos llevar por lo que un día quisimos, nos cuesta ver que el presente no es siempre igual que el pasado. Yo no soy la misma chica que echó aquellos papeles hace un año con la intención de marchar lejos. He echado algunas semillas por aquí y estoy esperando los frutos, quizá nazcan antes o después, eso es cuestión de tiempo. Ahora mismo no asimilo la idea de marchar.
Hace un rato he llamado para decirles que no iba, y eso es lo que QUIERO. Quiero estar donde estoy, valoro a mis amig@s como nunca, a mi familia, mi tierra, a Ella. Me doy cuenta de que es alguien fundamental en mi vida, que agradezco sus lágrimas al mezclarse con las mías porque éstas han funcionado como el cristal de las lentes que ayuda a ver mejor las cosas. Yo quiero comerme el mundo, como ella dice, pero quiero hacerlo a su lado, más cerca de lo que tengo ahora y en una misma dirección. No quiero perderme por el camino como otras veces, no quiero olvidarme de que soy yo la que está eligiendo cada día.
Sí, el sábado “salí del armario” (otra expresión que me gusta tan poco como “bollera”), pero eso ya es otro post...
Comentario:
Plas, plas, plas....sabes por qué? Porque parece que está "socialmente aceptado" tomar decisiones de cambio de residencia o del tipo que sean, por trabajo...y sin embargo, la vida personal, que es mucho más importante, aparece en segundo plano...
Enhorabuena, por decidir por tu felicidad, lo demás viene solo...
Enhorabuena, por decidir por tu felicidad, lo demás viene solo...





