<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[El otro lado del faro]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[Si cierras los ojos, admira con el alma.Si  admiras con los ojos, no cierres el alma.]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><entry><title><![CDATA[Chorradas]]></title><link rel="El otro lado del faro" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200509]]></issued><modified><![CDATA[200509]]></modified><created><![CDATA[200509]]></created><summary><![CDATA[Chorradas]]></summary><author><name><![CDATA[Alejandro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Chorradas]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/c_6.htm"><![CDATA[<br/>A mí me cuesta horrores olvidar a la gente, y no lo consigo nunca.<br/><br/><br/>Susúrrame escarcha,<br/>Susúrrame, susúrrame<br/>susurros que empapan<br/>susúrrame, susúrrame<br/><br/>...... shhh<br/><br/>Cierra la buhardilla, gritarás. Con ciertos amigos que no son tus amigos o si lo son pero no te das cuenta, con ciertos sueños que han dejado de ser sueños, con ciertas ansias que han dejado de serlo. Con gente que no sabe si araña o lisonjea brumas. Con cierta desidia de la que te acostumbras, con cierta cotidianidad que te desespera. Gritarás y gritarás. El eco será un susurro ingenuo en tu oído.<br/><br/>Firmado: Alejandro]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Santiago]]></title><link rel="El otro lado del faro" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200507]]></issued><modified><![CDATA[200507]]></modified><created><![CDATA[200507]]></created><summary><![CDATA[Santiago]]></summary><author><name><![CDATA[Alejandro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Santiago]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/c_5.htm"><![CDATA[<br/><br/>Un día mi padre se puso a hacer migas en la candela, era invierno y la lluvia arañaba los cristales. Mi padre se debió distraer mientras yo miraba por la ventana como el agua lamía las calles con sorna, cuando nos dimos cuenta a mi padre se le churrascaron las migas. Casi se le quema una mesa camilla que había cerca del fuego.<br/><br/>-&#9;Corre, ayúdame que como venga tu madre. Yo le ayudaba muerto de risa, tanto que a mi padre se lo contagio, empezamos a limpiar todo a ventilar la casa, abriendo de par en par las ventanas, recibiéndonos un centrifugado de gotas de lluvia. <br/><br/>Cuando mi madre llegó había huevos fritos con patatas para comer, que habíamos hecho mientras se ventilaba la casa y recibíamos el frescor de la tormenta. <br/><br/>-&#9;Santiago no decías que había migas para comer hoy – dijo mi madre sorprendida-.<br/>-&#9;Es que me apetecía huevos. <br/><br/>Intentaba disimular la risa como podía mientras mi padre me pegaba pataditas por debajo de la mesa para que acallara mis risas.<br/><br/><br/><br/><br/>Un verano fuimos a pescar todos juntos, íbamos con mi tía cuando aun estaba casada con mi tío y valentina era muy pequeña, tendría ella unos cinco años mal contados.  Mi padre se puso a pescar en la zona donde según él iba a pescar mucho<br/>y nos iba a ganar a todos, fue pasando la tarde y todos habíamos pescado incluyendo a Valentina menos mi padre. Cogió tal cabreo que se fue mas para arriba de donde era su zona y su caña se retorcía, había conseguido que picase una vez, bastante grande porque él no podía con la caña, perdió el equilibrio y se lo llevaba la corriente pero no quiso soltar la caña de pesca. Todos los presentes le gritábamos que soltara la caña.<br/><br/>-&#9;suéltala, suéltala- vociferamos todos- mientras mi padre luchaba con el pez.<br/>-&#9;Un cuerno – llegó a decir mi padre- que cuando termine con este os pienso ganar a todos.<br/><br/>Al final no solo consiguió controlar y pescar una buena pieza sino que acabo ganándonos a todos y fue quien mas peces se llevó.<br/><br/><br/><br/><br/>un día fuimos de viaje de verano,  pasando por un pueblo había verbena y mi padre se puso a hacer como que no conocía a mi madre e intentaba ligar con ella como sino se conocieran. La rondaba como cuando se conocieron, mi madre siguiéndole la corriente, mientras sonaba la música de la orquesta y embriagaba todo el ambiente. Mi madre se hacia de rogar y para que la rondase mas tiempo espero a que él la sacara a bailar. Le cogió la mano suavemente y mientras le besaba su mano me guiñaba un ojo a mí. Me susurra mientras sonríe:<br/><br/>-&#9;A las mujeres hay que tratarlas como si fuera algo muy frágil, mimarlas todos los días.<br/><br/><br/> Mi madre le dio una cachetada dulcemente porque en ese momento le estaba tocando el culo, entre las carcajadas de los tres, ella le espetaba.<br/><br/>-&#9;Todavía no nos conocemos para que te tomes esas libertades.<br/><br/><br/><br/>Cuando era niño, después que mi padre me comprara un tebeo, me gustaba jugar solo a las canicas en la calle, mientras mi papá de rato en rato me echaba un vistazo.  Tenía una canica favorita, era azul, era como un trozo de cielo en una tarde de agosto agrietado. Se llamaba Lucero. Esa tarde, unos niños cinco años mayores que yo, me quitaron las canicas, sin que yo pudiese hacer nada, se llevaron todas, incluyendo a Lucero. Sentí impotencia, mis lágrimas comenzaban a brotar con vibraciones por mi mejilla, lloraba sin consuelo. En ese momento, mi padre se acercaba, se había asomado como hacia muchas veces y al verme llorando se acercó. No me dijo nada, y se fue, al cabo de un rato apareció con mi canica Lucero, me acaricio el pelo y me dijo que no me dejara quitar las cosas sin luchar. <br/><br/><br/><br/><br/>Cuando era un renacuajo, mi padre me llevo por primera vez a ver el mar.Fui solo con el, no quiso que mi madre viniese, que nadie mas de la familia fuera. Solo el y yo.<br/>Me llevaba de la mano, notaba su calor a través de sus dedos, un cierto temblor al sujetarme entre sus manos, caminábamos lentamente, en silencio, escuchaba la respiración de él, sus ojos brillaban como cuando miraba algo que amaba demasiado y su pasión erizaba su piel. Cuando íbamos a entrar en la arena, me quito los zapatitos que llevaba con suavidad, agachándose para poder descalzarme, mientras el se quitaba los suyos me susurro al oído.<br/><br/>-&#9;siente lo que vas a empezar a amar a partir de hoy.<br/><br/><br/>Cuando vi el mar, mi padre aprisiono fuerte mi mano. Y mi alma empezó a amar lo que veía por primera vez.<br/><br/><br/>Firmado: Alejandro<br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Mi primera palabra]]></title><link rel="El otro lado del faro" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200507]]></issued><modified><![CDATA[200507]]></modified><created><![CDATA[200507]]></created><summary><![CDATA[Mi primera palabra]]></summary><author><name><![CDATA[Alejandro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Mi primera palabra]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/c_4.htm"><![CDATA[<br/><br/>Hace unos diez años, año arriba, año bajo, estaba estudiando literatura sobre Machado y la Generación del veintisiete. Había cierto personaje que, por más que busqué en diccionarios o enciclopedias, no encontraba información sobre él, a mí me extrañaba mucho, porque varios autores de la generación de la poesía pura, lo nombraban e incluso le dedicaban poemas y comentarios. <br/><br/><br/>Cómo soy muy retraído no le pregunte a la profesora, además no entraba en la materia y no tenia muchas ganas de cometer ningún error disciplinario. Así que decidí preguntarle a mi madre, a ver si podía ayudarme. <br/><br/><br/>Mi madre estaba con mis tíos y mi padre de tertulia cuando irrumpí en el patio de mi casa, aguardé a que dejaran de hablar sobre un tema de actualidad de aquel año, al hacer mi pregunta, todos sin excepción, rieron. Mi madre, al ver la cara de anonadado que puse me dijo, siéntate que te voy a contar una historia. <br/><br/><br/>Primeros años de los ochenta, tendría un año y medio, mal contados. Balbuceaba por aquella época, era un niño muy inquieto interiormente. Mis padres solían hacer tertulias en el salón en invierno, en el patio en verano. Solía venir varias personas del círculo de amigos de mis padres y algunas veces venían invitados. <br/><br/><br/>Yo asistía a las reuniones de oyente, me encantaba sentarme en la alfombra a los pies de mi madre, abría mucho los ojos y ponía cara de interés. Solían hablar mucho de cine, artes escénicas, artes plásticas, música, literatura, historia, política y actualidad. <br/><br/><br/>Por ese mes mantenían un intenso debate sobre Antonio Machado y la Generación del 27. Sobre todo hablaban del alter ego de Machado, aunque a veces en la conversación se acordaban de cierto cantaor de Sevilla. Yo lo miraba todo con ojitos de niño, me emocionaba tanto con la pasión que ponían todos cuando hablaban que muchas veces me abrazaba a las piernas de mi madre con fuerza, como para calmar la agitación interior y la empatía que me embargaba por momentos. <br/><br/><br/>Hablaban animadamente mientras tomaban cafés, infusiones o algún licor, evidentemente mi madre no les dejaba fumar en casa, tener un niño en la casa implicaba que si querían fumar había que salir al patio o a la calle. Hablaban animosamente y mientras todos sorbían parsimoniosamente sus bebidas.<br/><br/>-&#9;Maena- balbuceo el pequeño con soltura – Traducido a lenguaje adulto, Mairena.<br/><br/>Todos se quedaron mirando al niño que miraba con una sonrisa calida a sus oteadores con una tranquilidad pasmosa, como sino hubiese pasado nada o no fuera consciente que había dicho su primera palabra.<br/><br/>Mairena, Juan de Mairena, alter ego de Antonio Machado, personaje que fue comentado por muchos autores de la generación del 27. Antonio Mairena cantaor sevillano. Estos protagonistas, que los que ahora me miraban con cara de estupefacción, habían trasmitido al niño, se había empapado tanto en ese mes que quiso la luna desfigurada, por los arañazos del viento que, esa fuese su primera palabra. <br/><br/>Firmado: Alejandro.<br/><br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Trauma o Carencia]]></title><link rel="El otro lado del faro" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200507]]></issued><modified><![CDATA[200507]]></modified><created><![CDATA[200507]]></created><summary><![CDATA[Trauma o Carencia]]></summary><author><name><![CDATA[Alejandro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Trauma o Carencia]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/c_3.htm"><![CDATA[<br/><br/>Valentina: ¿Qué prefieres, trauma o carencia?<br/><br/>Alejandro: Trauma.<br/><br/>Valentina: Eres masoquista.<br/><br/>Alejandro: Socialmente somos sádicos, interiormente somos masoquistas.<br/><br/>Valentina: ¿Por qué traumas?<br/><br/>Alejandro: Los traumas se superan, ya sea con sutura o con remiendos. Las carencias nunca.<br/><br/>Valentina: Nunca, es demasiado tiempo.<br/><br/>Alejandro: Las carencias carcomen mucho más que un trauma.<br/><br/>Valentina: La fe, el amor, la amistad pueden servir como boya.<br/><br/>Alejandro: Son navajas que rasuran entre sábanas.<br/><br/>Valentina: Puede ser…<br/><br/>Alejandro: Suspiros y llagas en un mismo labio.<br/><br/>Valentina: Veneno y antídoto.<br/><br/>Alejandro: Cosas de las dualidades, como el doctor Jekyll y Mr Hyde.<br/><br/>Valentina: T ´ estime molt.<br/><br/>Alejandro: Jo també.<br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[De pequeño queriamos ser mayores, de mayores queremos ser pequeños]]></title><link rel="El otro lado del faro" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200507]]></issued><modified><![CDATA[200507]]></modified><created><![CDATA[200507]]></created><summary><![CDATA[De pequeño queriamos ser mayores, de mayores queremos ser pequeños]]></summary><author><name><![CDATA[Alejandro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[De pequeño queriamos ser mayores, de mayores queremos ser pequeños]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/c_2.htm"><![CDATA[<br/>Cuando eras pequeño te indagaban que querrías ser de mayor, ahora últimamente te interrogan que querías ser de pequeño, la pregunta hace que me entre un poco de nostalgia, aunque como bien dicen algunos que me conocen un poquito, los que me conocen más piensan, más bien sienten, otra cosa, que a veces sigo siendo ese niño. Los que me conocen bien, sienten que soy un niño maduro. <br/><br/><br/>Cuando era niño, (nota mental: hacer una serie de textos que empiecen así en mi otro lado), quería ser muchas cosas, como todos los niños, ante todo quería ser aire, cuando la profesora me preguntó y le contesté semejante cosa, todos mis compañeros de clase se rieron de mí. Me ruboricé y agaché la mirada, en esto no he perdido la costumbre. Mi querida maestra, se llamaba Dulce, al comprobar una y otra vez mi timidez decidió no hacerme sufrir delante de mis compañeros y no tuve que explicarle porque a pesar de sufrir vértigo, yo quería ser aire. <br/><br/>También quise ser: arquitecto, pintor, escritor, escultor, jardinero, vagabundo, bohemio, lluvia de otoño, el atardecer en verano, compositor, concertista, amante de la luna, gondolero de Venecia, el principito, marinero, un delfín, narrador de libros en una fábrica de Cuba, luthier, cocinero en Turquía, caballero de la mesa redonda, alfarero, farero de un faro de Galicia, maquinista de un tren de vapor, arqueólogo, historiador, dibujante de sonrisas… Sobretodo quería ser un buen hombre, noble, honrado, que no se quedara quieto ante las injusticias, un niño esencialmente bueno.<br/><br/><br/>Cuando te hacen la pregunta no sé si lo que quieren saber es si conseguiste tus sueños de niño y no lo traicionaste o ver el fracaso.<br/><br/>¿Qué querían ser de niños? ¿Y de mayores?<br/><br/>Firmado: Alejandro<br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[El segundo mayor genocidio en Europa]]></title><link rel="El otro lado del faro" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/atom.xml" title="El otro lado del faro"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200507]]></issued><modified><![CDATA[200507]]></modified><created><![CDATA[200507]]></created><summary><![CDATA[El segundo mayor genocidio en Europa]]></summary><author><name><![CDATA[Alejandro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[El segundo mayor genocidio en Europa]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/elotroladodelfaro/c_1.htm"><![CDATA[<br/>El 11 de julio de 1995, bajo la mirada desatenta e indiferente del mundo, las tropas serbo-bosnias llevaron a cabo la peor matanza de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En Srebrenica, una localidad de mayoría musulmana en Bosnia oriental, cerca de 8.000 musulmanes varones, tanto adultos como adolescentes, fueron asesinados durante una operación que burló con facilidad la vigilancia de los 600 soldados holandeses mal armados que habían sido enviados por la ONU.<br/><br/>Hoy, Bosnia marca el décimo aniversario en medio de fuertes medidas de seguridad después de que la policía encontrara, el pasado martes, unos 35 kilos de explosivos en el lugar en el que se prevé la celebración de los actos de homenaje a las víctimas. Se espera que más de 50.000 personas asistan a la ceremonia, en la que serán enterrados los restos de 610 víctimas identificadas tras su exhumación de unas 60 fosas comunes situadas a lo largo de la región. El funeral elevará el número de tumbas en el cementerio de Potocari de Srebrenica a 2.000, si bien aún quedan unos 7.000 cadáveres que deberán ser analizados genéticamente para su identificación, y otras 20 fosas comunes que serán exhumadas.<br/><br/>Muchas familias continúan, 10 años después de la matanza, buscando los cuerpos de sus allegados, quienes tras ser ejecutados por las fuerzas serbias fueron arrojados en fosas comunes sin ser identificados. Pasa Djanic, de 68 años, lleva una década buscando a su hijo Esad, cuyos restos tiene la esperanza de poder encontrar hoy. Pero los datos arrojados por las organizaciones de Derechos Humanos no son esperanzadores: las víctimas siguen sin recibir justicia, numerosos casos de desaparición continúan sin ser resueltos y los principales autores de aquellos hechos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, siguen libres y sin responder a sus actos. Tanto Karadzic como Ratko, inculpados por el Tribunal Penal Internacional, se dieron a la fuga y continúan en libertad.<br/><br/>El genocidio tuvo lugar al final de una guerra que duró tres años y siete meses y tuvo por objetivo la limpieza étnica para asegurar que no quedaran musulmanes que posteriormente pudieran luchar y reclamar los territorios ocupados por los serbios.<br/><br/>Fuente de la noticia: El Pais.<br/><br/><br/>Nadie hizo nada, nadie. Nadie hace nada, nadie. ¿Será por qué son musulmanes los fallecidos? <br/><br/><br/><br/><br/>]]></content></entry></feed>
