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Mi vida como un periodista
Artículos, reportajes y textos cazados al vuelo
Sindicación
 
Denigra, que algo queda

Nunca me he considerado una persona especialmente susceptible. De hecho, suelo recibir los ataques, puyas o insultos con bastante serenidad. Por eso ni yo mismo alcanzo a entender por qué me soliviantan tanto las críticas gratuitas que se dirigen hacia Internet cuando, todo sea dicho, no mantengo con ella más que una relación en parte profesional (la mayoría de las veces) y en parte ociosa (cada vez las menos). No profeso la fe del carbonero hacia la Red. La odio y la amo a partes iguales.

Eso no evita que cada vez me molesten más las críticas injustas que se lanzan contra ella. Leía el fin de semana el artículo escrito por Juan José Saer sobre James Joyce en Babelia, el suplemento cultural del diario El País, cuando se dispararon mis alarmas. Nivel alto. Escribe Saer en su texto: “En Internet, que es la patria natural del dislate, entre varias aberraciones relativas a la primera versión del Ulises (…)”. No se puede ser al mismo tiempo tan fino e hiriente en una sola frase.

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, en Libertad Digital
 
Comentario:
Pero que calladito te lo tenías truhán. ¿Has avisado a alguien de la existencia de este blog? Mira que lo dudo, conociéndote. ¿Como mucho a Sergio, verdad? :-*
No