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El Poligono
el poligono donde trabajo solo tiene una entrada
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Tengo doble personalidad, eso hace que de manera imprevista me convierta en otra persona, que no tiene nada que ver conmigo ... me ocurre sobre todo despues de comer, quizá sea por el vino, o el orujo de hierbas, el caso es que en esos periodos de tiempo, se me pasan por la cabeza multitud de cosas que luego desaparecen, por eso las voy a escribir. Poseo grandes cualidades, como la barriga. También soy especialista en estimar a ojo la profundidad de los charcos.
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el retorno del rey
los nombres de los protagonistas de esta anecdota estan falseados, asi como los lugares y los tiempos. todos tenemos una reputacion que guardar. respeto y orden. fuerza y poder. o quizas es que no recuerdo bien si los hechos narrados fueron reales, el producto de uno de mis desdoblamientos o fruto de una solitaria tarde frente al oceano de informacion.

confieso estar nervioso al abordar la narracion de esta historia, estoy hablando de un material descomunal, sin precedentes, que exige una narracion a la altura de las circunstancias. mi temor procede, por tanto, de la posibilidad de que al convertir los hechos en palabras algo se pierda en el camino.

si tuviese que escoger a alguien para narrar esta historia, me gustaria que fuese proust. pero del genio frances hace tiempo que ya solo nos queda la genialidad de sus libros, por lo que tendreis que conformaros conmigo. intentare plasmar los hechos tal y como sucedieron, sin embargo, no podre evitar que la historia acabe viciandose con la emocion que mueve mis dedos, y se convierta, obliquo modo, en una ficcion. sera, por tanto, la historia vista a traves de mis ojos. quiza no sea la verdadera, pero, ¿cual lo es?.

al comenzar a escribir un relato, muchos otros se sacrifican. el escritor desecha y rehace continuamente, debatiendose en un naufragio interno, intentando agarrarse a aquello que intuye mas apropiado. este relato tiene otro detras, bastante mas largo, pero, en mi opinión, con menos chicha. hay tantas maneras de contar las cosas. espero que yo haya escogido la mejor.

A las seis de la tarde del dia mas caluroso de agosto, espartero, pacheco, camuñas y piter no eran nadie. estaban, como cualquier otro ciudadano, bebiendo cerveza e intercambiando pareceres sobre cosas tan banales como el color del cielo o el sabor del atun. cuatro horas mas tarde, a las diez, ya no eran hombres, eran gigantes de refulgente silueta y estentoreo protagonismo. entre ambos momentos, media el misterio de la forja de los mitos, de como ciertos hombres percuten violentamente la madera lisa de la historia y la parten en dos. porque para introducirse en ella, hay que violentarla, espabilarla de su letargo. todo cambio politico implica, nos guste o no, una revolucion sangrienta. toda tarde tediosa requiere para su resquebrajamiento definitivo un coche y ponerse "loco". y, para aquellos mas atrevidos, un puticlub y mucha cocaina.

ninguno de los implicados supo discernir de quien surgio la idea ni por que. solo saben que a las siete de la tarde, cinco minutos despues de estar en una taberna degustando un pincho de panceta y unos cacahuetes, se encontraban a 175 Km/h en un coche camino de un burdel de las afueras. a veces, no es facil explicar por que hacemos las cosas. siempre he creido que todos tenemos a la bestia dentro de nosotros, solo depende de cuanto la alimentemos. en esos momentos, no decidimos nosotros. es otra mano la que nos dirige. no voy a decir que sea la de dios. pero tampoco negare que sea la del diablo.

una vez dentro del mercado de carne humana, pacheco tomo las riendas. quiza molesto con el hecho de que cuatro cervezas les hubiesen costado cuarenta euros, decidio que iba a sacar la mayor rentabilidad posible a aquella empresa. comenzo a cortejar, dieciochescamente, a numerosas profesionales del lugar. se harto de pellizcar traseros colombianos y pedir besos con sus ojitos de miel. por su parte, camuñas no se amilano y empezo afanosamente una conversación con un muchacha rusa, llamada victoria. hablaron de muchas cosas, de como ella habia llegado a españa, de donde habia aprendido a bailar con tanto garbo, de si sus pechos eran naturales ( truco de la abuela para novatos: al hacer esta pregunta, la prostituta automaticamente coge tu mano y la lleva a su pecho. en esos instantes, eres un hombre afortunado estrujando los senos como si fuesen una pelota anti-estres ). empero, victoria era mas lista que el hambre y sabia perfectamente que aquellos cuatro picaruelos solo habían ido alli para tocar gratuitamente algunos chochitos y masajear algunos senos. por eso se marcho. ahi pudo haber acabado todo. pero no fue asi.

una vez que espartero y piter dejaron la barra y se unieron a camuñas y pacheco, la bombilla se ilumino. descartado el pago, se ideo la posibilidad de obtener alguna cosilla empleando como objeto de pago la cocaina. victoria acepto enardecida a cambio de una baile privado para los cuatro galopines. todo estaba ya dispuesto y los cinco protagonistas se fueron a un reservado.

entre el reservado y el resto del mundo, un abismo. estar en el sitio inadecuado en el momento adecuado o existir sin mas. durante aquellas dos horas, de las ocho a las diez, el devenir del mundo conocido se aposto entre aquellas cuatro paredes. ni en la casablanca, ni en el kgb, ni en la sede de fmi. el curso del rio de los hombres se debatio en el club seda, a un lado del sinuoso sendero que une madriz con despeñaperros. como emisarios responsables de tamaña empresa, cuatro golfos y una zarina rusa de prominentes pechos y sinuosa silueta, poliglota, instruida, culta, puta.

el reservado no era mas que un cuartucho infimo capaz de estresar al mismisimo ortega lara. tomaron asiento e inmediatamente el calor y la cercania de la zarina pronto les obligo a descartar sus prendas hasta quedarse en calzoncillos. comenzaron los toqueteos. al principio de manera timida, en forma de cachetes. unos minutos y tiros mas tarde, en forma de dedos insidiosos metidos en el ojo del culo de victoria. aquello no era un baile, era un pillaje digno del camino abandonado mas sordido y destartalado del medievo mas crudo del siglo VIII. y nuestros amigos no llevaban antifaz.

se produjo una despersonalizacion de victoria. para ellos, hacia minutos que habia dejado de ser una persona. ya solo era un cuerpo. y habia que repartirselo.millones de dedos con sus manos tocando sus pechos, su vagina, sus piernas. era un saqueo. era la estampa de cuatro palomas enfurecidas disputandose un mendrugo de pan, de cuatro gatos que se pelean por la raspa de una sardina, de cuatro golfos que ansian consumar el sentido del tacto con su musa, oler el aroma de su nuca, soñar despiertos que estan dormidos a su lado. el momento algido llego cuando las manos comenzaron a multiplicarse por arte de magia. victoria llego a contar cuarenta dedos en sus organos bajos. las manos de espartero y pacheco en su vagina. camuñas y piter introduciendo sendos dedos por su ano. acojonante. sin palabras.

la mesilla seguia poblandose de cervezas y cocaina. pacheco propuso un juego consistente en besos de tornillo entre los pillastres y la profesional. mas tarde hubo fotos de todo tipo, siempre con la condicion de que no se fotografiase el rostro de victoria. en un alarde de integrismo islamico, pacheco propuso colocarle una sudadera en la cabeza, mientras camuñas degustaba uno de sus senos y piter el otro. espartero impidio al fanatico tal accion y la foto se saco con victoria tapando su cara con las manos.

la velada se prolongo otra hora mas en la que se sucedieron todo tipo de juegos sexuales, tantos como fueron capaces de idear los cuatro compinches al escurrir sus mentes. se aproximaba el final y victoria aprovecho para agradecer cordialmente el trato dado y definir al cuarteto de cuerda como "unos chicos perfectamente educados". yo me pregunto que clase de educacion se alberga en cuatro sujetos capaces de introducir sus dedos al unisono en el agujero del culo de una mujer. aun no he encontrado la respuesta.

era la hora de irse. camuñas miro atras y vio la mesa. cervezas, cigarrillos consumidos, cristales rotos, restos de cocaina, el tanga de victoria. penso por un momento que maravilloso seria que vermeer viese aquello y lo pintase. aquella mesa, aquel bodegon.

aun hoy sigo dudando de la veracidad de cuanto he relatado, mis desdoblamientos de personalidad, a veces, hacen que no recuerde absolutamente nada de lo que hice o dije cinco minutos antes, pero, en este caso, en caso de haber acontecido todo tal y como pienso o deseo que hubiese acontecido, no puedo por mas que quitarme el sombrero y alabar al rey, cuando aparece.

el rey ha vuelto, viva el rey.
No