De Triunfadores - Capítulo XIV
El disco-pub no tenía nada de particular, con su diseño lleno de tópicos y escaso de ideas originales. No respondía a ninguna temática en especial, pero tampoco tenía aires de antro, pues no estaba sucio ni descuidado. Luces bajas, algunos focos de colores, espejos y poco más. El público, aunque resultaba más nacional que en el local previo, no por ello era más afín a Felipe, que estaba acostumbrado a ver modelitos pretenciosos y camisas a discreción. Unos instantes después, y sin darse ni cuenta de cómo, se vio con otra copa en la mano, e inevitablemente, el alcohol de escasa calidad empezó a hacerse notar en sus neuronas.
Pronto llegaron un par de colegas más, incluso una chavala de la franja de edad de Roxana, aunque no tan guapa, que acudió rápidamente a intercambiar confidencias con su amiga. Los temores de Felipe se iban disipando progresivamente, así que empezó a observar al grupo con simpatía. A fin de cuentas, apenas se dirigían a él, puesto que la bebida y la contemplación de las chicas parecían ser temas mucho más de su agrado. Unos instantes después, las chicas prometidas surgieron de la noche. Ambas se precipitaron a saludar a Nico, el miembro más atractivo del grupo sin duda, pero el las acogió con simpática indiferencia.
- Felipe, ven que te voy a presentar a unas amigas. Ioana, Valentina.
- Hola, ¿qué tal?
- Qué, ¿te gusta alguna? Ioana está buena, ¿no te mola?
- Es guapa, pero es que no busco nada.
- ¿No?
- No, tengo novia.
- Aaaaah, bueno, pero ella no está aquí, jejeje. – Felipe le devolvió la risa por toda respuesta. – Bueno, da igual, pero si cambias de opinión me lo dices ¿eh?- Acto seguido, Nico tomó por la cintura a ambas chicas y las condujo hacia sus amigos presentes, a pesar de sus protestas.
- ¿Bailas?
- Uf, se me da muy mal.
- ¡Vamos! Eso da igual… - Felipe, que se iba animando por momentos, cedió al dulce reclamo de Roxana. Su cuerpo, muy poco acostumbrado al movimiento, trató de ejecutar unos simples pasos, pero enseguida fue consciente de su torpeza. Sin embargo, la naturalidad con la que Roxana seguía sus pasos fue suficiente para desterrar sus miedos. Posteriormente, la amiga rezagada se unió a la danza. Las dos jóvenes prendieron cada una un brazo de Felipe, y tiraron entre risas de él. Luego hicieron una especie de competencia para ver cual de las dos se ganaba sus favores. Felipe, visiblemente animado, se esforzó por complacer sus demandas entre risas e chanzas. Unos instantes después, y sin que se diera ni cuenta de cómo, se encontró a sí mismo dando botes y emitiendo abiertas carcajadas. Se detuvo y contempló su entorno, y ahí constató que nadie prestaba atención a sus desvaríos. Empezó a botar otra vez, se sintió… quizás… ¿libre?
- Chicas, os invito a una copa. – Dijo tomándolas de la mano. Ellas accedieron encantadas. En la barra, volvió su vista hacia Nico, que una vez más hablaba con una chica, otra más de su corte de admiradoras. “Joder qué cabrón”. Sin embargo, en esta ocasión él tampoco parecía tener mucho interés. Los amigos, por el contrario, y sumamente alcoholizados, no paraban de lanzar sus tentáculos sobre toda aquella que se acercaba a sus aledaños, aunque desgraciadamente con menos éxito. “Las tías siempre se fijan en el que más pasa jeje”.
- ¿Qué queréis tomar?
- Un vodka con limón. – Yo otro.
- ¿Pero y tu hermano?
- Ya te dije que no importa, ahora no se entera de nada jajaja.
- Tres vodkas con limón guapa.
Una vez que estuvieron convenientemente servidos, se lanzaron directamente al centro de la pista. Felipe, preso de la emoción, empujó a las entusiasmadas niñas hacia el mismísimo centro, y su cuerpo se imbuyó de aquellos sonidos techno que tantas otras veces despreciara. Acercó su cuerpo hacia una, luego hacia la otra, e incluso en algún momento se fundieron en un trío. Después, simplemente se separaron, ya que todo aquello carecía de importancia, y los integrantes de la terna lo sabían bien. Felipe no tenía ningún interés en ellas, lo cual era recíproco, si no que tan sólo se había hecho partícipe de sus juegos adolescentes, los mismos que en el pasado sólo había observado desde la barrera.
En la fase de mayor apogeo de la juerga, Felipe se vio en la necesidad de acudir al baño, al que llegó tras unos cuantos empujones. Tras abrir la puerta del baño de hombres, se dio de bruces con el espectáculo desolador de una chica no mayor que sus acompañantes esnifando coca sobre el lavabo. Sus ojos rebosantes de pintura y agresividad se cruzaron unos segundos con la mirada del atónito Felipe, pero la chica regresó inmediatamente a su tarea. Cuando finalizó, un chaval tan demacrado como ella la agarró por la espalda, para luego girarla e introducir su ansiosa lengua en las profundidades de su boca. Mientras la pareja intercambiaba saliva, y previsiblemente muy pronto algo más, Felipe experimentó una sensación cercana al mareo. Comprendió donde se encontraba. Así pues, una vez que salió del baño se abalanzó sobre la barra para conseguir un poco de agua, pero Nico se hallaba en las proximidades de la misma.
- ¿Qué, a pedir otra jejeje?
- No, voy a pedir agua tío…
- ¿Agua? Anda ya… te invito a otra.
- Es que no me encuentro muy bien…
- Venga bah, la última. “La última, ¿habrá eso para esta gente”. Pensó Felipe al ver a Nico ya tan borracho.
Y cuando estes dentro de edición acuerdate que si le das a las teclas alt+v... tienes más botones para cambiar colores y todo eso...
Por cierto, quién ganó el concurso de Blogs, que no supe más de eso :)
Un beso!
lo reflejas pero que muy bien ;)
un beso





