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El Rincón de Denisa...
Aprende como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana
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Soy Denisa. Soy una voyeur del mundo, miro, observo, analizo y después cuento. Una serie de circunstancias en mi vida me impulsaron a hablar, y ahora creo que no puedo parar. Besos. php hit counter

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De Triunfadores - Capítulo XVI


Tercera Parte





     Al cabo de un tiempo, Lorena necesitó separarse del grupo para ir al baño. Desprendida de sus acompañantes, no le faltaron comentarios ni exclamaciones en aquella noche de alcohol y desinhibición, migajas de aliento para su confianza. Ahora que su espíritu se encontraba en calma, disfrutaba dejando que las palabras acariciasen su cuerpo, y resbalaran sobre él para luego marcharse, sin prestarle mayor atención a nada. Unos instantes después, ya había alcanzado el castigo de la fila del baño de señoras. “Siempre igual”. Pero aquel día era peor, tendría que esperar un rato. Se apoyó sobre la pared, luego se abstrajo, bostezó, a fin de cuentas, aquel día se había levantado pronto para ir al trabajo, y ya era tarde.

     Sus mente reposaba en paz cuando, repentinamente, algo captó su interés. Giró su cabeza. “Pero… ese no es…” “Sí, sí, es él ¿Qué hará aquí?” No pudo separar su mirada de la imagen, pero ésta poco a poco ésta se alejaba. La curiosidad ya había prendido en ella, así que no pudo evitar seguir sus pasos mecánicamente. “Le saludo y ya está”. De pronto, tuvo que detenerse, la figura había alcanzado su destino. En ese momento, Lorena creyó sentir que su corazón se paraba en seco, justo cuando vio como Jaime tomaba entre sus manos el rostro de otra chica, e introducía su lengua en su boca. Mientras les observaba sin parpadear, contuvo la respiración. Después bajó a la Tierra otra vez, pues cuando empezó a notar que le faltaba el aire, la tristeza afloró de sus entrañas. “Y tú que tanto decías que me querías”. Luego trató de consolarse a sí misma. “Bueno, al fin y al cabo no es mi novio, y tampoco tenía opciones conmigo”. Pensó con altivez. Pero la pareja separó sus labios. “Será cabrón”. La sangre de Lorena hirvió en sus venas al descubrir que la acompañante de Jaime no era otra que... su querida compañera Adaina. “Él sabe que no me cae bien”. El enfado se transformó en rabia profunda. Roja como la grana, sintió deseos de asesinar a la pareja. Evidentemente, no podía hacerlo.

     Volvió al baño, donde la cola había disminuido, pero todavía quedaba gente, y su humor no estaba para paciencia. No pudo parar de resoplar y mover la pierna con agitación. “Cabrón” “Bueno, que le den”. Otra vez enrojeció. “Hijo de puta”. Frente al espejo del baño contemplo sus facciones contraídas y encolerizadas, sus ojos centelleaban. Luego entró al cuartucho y sus fuerzas flaquearon. Se vino abajo y le entraron deseos de llorar, pero dio un golpe contra la pared y frenó en seco “No lo haré, no, no lo haré. ÉL NO MERECE LA PENA” Se propuso con firmeza. Después, intentó refrescarse con cuidado en el lavabo, para que nadie pudiese advertir su dolor. Pero, su estado interior todavía se reflejaba un poco en su cara. Se tranquilizó, pensó que la oscuridad la protegería, y, pese a su debilidad, comprendió que debía regresar a su puesto. “Estoy bien, estoy bien, estoy bien, estoy bien, estoy bien” repitió sin cesar en su interior, con la esperanza de que el mensaje quedara a fuego grabado.

- Tía, pues sí que has tardado. – Pero tal y como confiaba, nadie apreció el cambio que se había operado en ella. Rápidamente se colocó bajo el refugio de Felipe.

- Cariño ven aquí. – Hola guapa. – Lorena buscó sus labios en busca de un beso, y Felipe se dejó querer, pero el tibio roce se convirtió en mordisco ansioso, y entonces se sintió muy extrañado; no estaba acostumbrado a recibir esas apasionadas muestras de afecto en público, que no tenían lugar desde hace años. Lorena era muy consciente cuando se encontraban en situaciones sociales. Felipe, un tanto parco en detalles.
- Cariño, ¿te ocurre algo?
- No, ¿por qué?
- No sé, te noto rara.
- ¿Por qué, porque te doy un beso?
- Bueno sí...
- Pues es normal ¿no?
- Bueno, sí...

     Luego, con movimientos algo bruscos, Lorena empezó a inspeccionar la zona para encontrar su copa. - ¿Pero dónde está mi copa? – Parece que se la han llevado. - ¡Qué se la han llevado! ¿No estabais vigilando? – Bueno cariño no te preocupes, te cojo otra. – Bueno, bueno, vale.

     Después, Lorena se dio cuenta de que no podía parar. Temía que de hacerlo, su templanza se podría desplomar en picado.
- ¡Venga chicas, vamos a bailar!
- Pero Lorena ¿qué te pasa? Si a ti no te gusta bailar...
- ¡Y dale con que qué me pasa! ¡Qué es Nochevieja! Hay que disfrutar ¿no? jajaja. – En su risa aún quedaban ecos de un temblor nervioso. Pero nadie podía apreciarlo. Lorena semejaba haber enterrado las penas en los pliegues de su corazón. Pero era demasiado pronto, y sabía que el muerto todavía estaba vivo, palpitante, como le recordaban fogonazos en su mente. Tuvo que luchar férreamente para no caer atrapada en sus garras.

- Jajaja, ¡Tío buenooooo! ¿No lo habéis visto chicas?
- ¡Lorena! Estás desconocida tía.
- ¡Un día es un día!

Felipe regresó a la escena con una nueva copa entre las manos...


 
Comentario:
Gracias por comentar! un beso!
 
Comentario:
¡Vaya! Interesante post...

Doctor,
Crítico de blogs
 
Comentario:
A ver si no me abandono a mi misma jejeje. Gracias, besos.
 
Comentario:
Como el perro del hortelano! Ni come, ni deja comer...

Venga, a ver si retomas un ritmo más seguido, que nos tienes abandonados!

Besos
 
Comentario:
Kasandra tía que mala pata con lo del teclado!!! A ver si se puede arreglar!!!

Besos
 
Comentario:
desde luego que contr_dictorios son nuestros pens_mientos y nuestros sentimientos :)
te dejo un s_ludo sin mi voc_l f_vorit_, que y_ definitiv_mente h_ hecho c_put ;)
No