De Triunfadores - Capítulo XVI
- ¡Muchas gracias amor!
- De nada mujer.
- Ven aquí. – Lorena volvió a besar con furia a su novio, quizá tratando de imitar inconscientemente la escena que había presenciado minutos antes.
- Estás tan efusiva de pronto…
- Te quiero.
- Yo también te quiero pero…
- Quiero estar a solas contigo.
- ¿Hoy? Pero cielo, ya sabes que no tenemos casa…
- Tenemos el coche ¿no?
- Ya, pero siempre dices que no quieres en el coche.
- Bueno, da igual, hoy sí.
- No sé, Lorena quizá cuando termine la fiesta.
- ¿Y eso por qué?
- ¿Qué te pasa Lorena? Hoy hemos quedado con toda la gente, son tus amigos.
- Ah, sí, vale, bueno, da igual todo, todo. Olvídalo.
– Lorena se apartó de su anonadada pareja copa en mano. - ¡A bailar se ha dicho! ¡Chicas! ¿Bajamos a la pista?
- ¡Lorena! Cuando yo te digo que estás completamente desconocida…
- ¡Venga! ¿Por qué no?
- Uffff, no sé…
- Venga, aunque sea un momento… por favor…. Nunca hacemos nada diferente…
- Bueno vale, un rato…
- ¡Chicos, que nos vamos abajo a bailar un poco!
- ¡Lorena!
- Ahora venimos.
Las mujeres de la banda, aunque no estaban muy convencidas, se dejaron arrastrar por el incontestable brío una desconocida Lorena, que logró colocarse pronto y bien en el centro de la pista tras apartar con decisión a las hordas de borrachos. Lorena, sin detenerse ante la incredulidad de sus amigas, se dedicó a disfrutar como una niña en la piel de su disfraz de mujer fatal. Contestó a los improperios, sonrió a las alabanzas y contoneó su cuerpo encendido por el traje rojo como una gata exaltada. Los jóvenes de la sala no tardaron en responder a tan hermoso y sensual reclamo, no era un día para la vergüenza.
- ¿Bailamos? - ¿Bailas? – Pero Lorena no se privó del gran placer de desdeñarlos, así como ella se había sentido despreciada en ese día.
Sin embargo, unos minutos después, alguien situó su mirada penetrante frente a ella. Era el guapo chico que había descubierto en los primeros instantes de la noche.
- Hola. – Lorena no entendió por qué, pero la fuerza de aquellos ojos ansiosos fue lo suficientemente fuerte como para hacerla desistir de sus pretensiones, y siguió el ritmo de los brazos que se extendían hacia ella. Empezó a bailar con él, pero, de pronto, se sintió más cohibida que antes. Luchó por evitar que el cuerpo que se afanaba por aproximarse lascivamente al suyo no lograra su propósito. – Qué tímida eres. – Lorena sonrió con un gesto que en poco se diferenciaba de una mueca de desagrado. Comprendió lo penoso de su situación. – No me apetece bailar más. - ¿No? ¿Por qué? ¿Te ocurre algo? – Nada, sólo estoy cansada. - ¿Quieres que vayamos arriba a sentarnos? – No, me voy con mi novio. – El chico se quedó mudo, paralizado, observando a Lorena mientras se marchaba. No tuvo que andar mucho, ya que Felipe y sus acompañantes, algo sorprendidos por la situación, habían descendido a la pista para comprobar in situ lo que estaba sucediendo.
- Lorena, ¿qué ocurre? ¿Te está molestando ese?
- No, no te preocupes, ya le he dicho que me marchaba. ¿Qué tal vas?
- Bien, ¿y tú?
- Bueno, algo cansada. – Lorena se dejó caer lánguidamente sobre su protector Felipe, al que rodeó con sus brazos. Juntos, se movieron levemente sobre el suelo acristalado, a su propio ritmo, al margen del revuelo de la pista. Lorena, con su rostro oculto tras los hombros de Felipe, dejó escapar una diminuta lágrima por la comisura de sus grandes ojos. Después, se dejó vencer por el cansancio.
Para el aunto del link :)
Muchos besos
Y sí, en el fondo soy muy pasional, pero está ahí guardado...
Muchos besos...
Te he notado muy apasionada hoy. Quiero decir, a Lorena :)
Esta chica... se va a meter en graves problemas, me temo ;)
Besazos ...
Escribe pronto.
Me gusta venir a verte.





