De Triunfadores - Capítulo XVII

- Es que no me encuentro muy bien.
- Puedo ir a verte un rato si quieres.
- No te preocupes, es que prefiero descansar, nada más.
- Bueno, pues que te mejores, un beso.
Lorena apagó el teléfono sin variar de postura. Su cuerpo laxo, tendido sobre la cama. se negaba a ejecutar ningún movimiento. Sus ojos, que habían amanecido carentes de su brillo habitual, se hallaban perdidos en un punto indefinido del techo. Un brazo se deslizó por el borde de la cama y quedó tendido en esa posición, sin vida. Desde su quietud, escuchó los sonidos que procedían de la cocina de la casa, pero no alcanzaba a descifrarlos.
La mente en blanco. Tranquilidad. Todo iba bien. Pero, incomprensiblemente, se sentía incapaz de reaccionar. Era si como un lastre prendido en un punto indeterminado de su cuerpo le hiciera infinitamente pesado cada movimiento.
Toc toc.
Toc toc.
- ¿Sí?
- Lorena ¿estás bien?
- Sí.
- ¿Vienes a comer algo?
- No tengo hambre.
- Pero hija, una sopa, algo.
- Estoy cansada.
- Pero hija tendrás que comer un poco, que te vas a poner mala.
Lorena comprendió que no sería fácil librarse de la preocupación inquisitiva de su madre. – Está bien.
Arrastrando sus pies con lentitud y pesadez, logró acercarse a la mesa sobre la que se habían aposentado los restantes miembros de la familia. Su hermana, aunque mostraba signos de resaca y cansancio en su rostro, estaba animada y se desenvolvía con gracia. Evidentemente, lo había pasado bien. Lorena, entre tanto, trataba de evitar con leves sonrisas que los demás fijasen su atención en sus ojos perdidos, vidriosos.
Felipe se dispuso a dejar pasar el día recostado en el sillón, en calma y placidez. No eran muchas las oportunidades que le daba la vida para desconectar de tensiones y problemas. Se encontraba en el salón viendo la televisión con sus padres cuando, de repente, sonó su teléfono. Al observar la identidad del llamante se levantó de su sitio y se desplazo fuera de la estancia mecánica y apresuradamente. Se trataba de Nico, y un instinto primario e ilógico le impulsaba a ocultar este vínculo de su entorno, muy probablemente, porque ni él mismo estaba seguro del embrollo en el que se estaba metiendo.
- Hola
- Hola tío ¿qué tal?
- Bien, feliz Año tío.
- Gracias, feliz Año a vosotros también.
- ¿Qué tal ayer? ¿Mucha fiesta?
- Jajaja sí ¿y vosotros?
- También, me acabo de levantar.
- Yo casi, jajaja.
- Jejeje, oye si quieres tomar algo esta tarde podemos quedar.
- Bueno, es que no me encuentro muy bien.
- Jajajaja, entiendo, bueno, si te animas ya sabes.
- Vale tío, ya hablaremos.
Felipe se ocultó en la intimidad de su cuarto y se precipitó sobre la confortable blandura de su cama, con la intención de olvidarse de todo. Tenía miedo de cruzar una especie de línea imaginaria, a las consecuencias que pudiera depararle esa amistad. Pero era demasiado pronto para abandonar, ahora que había conquistado un pequeño espacio, allí donde las sensaciones insólitas e inesperadas habitaban. Todo era cuestión de control, de saber estar en el momento y en el lugar adecuados. De momento, se conformó con relajarse y descansar.
Una vez que consiguió desprenderse de su familia, Lorena volvió a retomar la postura con la que se había despertado, la única que parecía resultarle cómoda. Lo que había sucedido en el intervalo, había sido como una pequeña nube de verano que pronto se marchara. No le importaba nada. De repente, algo vino a turbar su descanso.
- Lorena, tía, tengo que contarte algo.
- ¿Qué ocurre?
- Me he enrollado con un tío ayer…
Sí, sí, sí. Salir al paso de aquella conversación inesperada e inevitable le supuso un esfuerzo terrible. Y, casi sin que se diera cuenta, su hermana se largó dejándola tranquila con su ensimismamiento. “¿Pero qué me ocurre?”. Se movió y, al hacerlo, golpeó su móvil sin querer. Se fijó en él, había un mensaje nuevo. “Feliz Año guapísima, espero que te vaya muy bien y que quieras quedar conmigo algún día jeje. Besos”.
Tiró el móvil sobre la cama. Rompió a reír, como una loca, como una histérica. Jajaja – JAJAJA – JAJAJAJA. Desde ese momento pensó que la vida no se volvería a escapar de sus venas.
La página ya anda muy bien de visitas y mola ver que los artículos de los que colaboran se leen :)
Muchos besos y ánimos, aunque por experiencia sé que sólo son palabras y los picos y los bajos hay que pasarlos y de nada sirve nada que nadie te pueda decir ;)
Un beso
La verdad es que no sé si voy a seguir o no, no sé que me ocurre, te visitaré igualmente.
Besos.
Pero yo diría que sólo es una atracción física. Emocional pero física. Será porque las sufrí ?
Besazos y que ya me he atado el nudo ;)
Escribe pronto o cuando quieras pero sigue pegándome un toque para que venga a ver lo nuevo.
Me quiero enterar :))





