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El Rincón de Denisa...
Aprende como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana
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Soy Denisa. Soy una voyeur del mundo, miro, observo, analizo y después cuento. Una serie de circunstancias en mi vida me impulsaron a hablar, y ahora creo que no puedo parar. Besos. php hit counter

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De Triunfadores - Capítulo XXIII


Primera Parte





     El ambiente se había enrarecido paulatinamente en la empresa durante los últimos tiempos. Los acontecimientos no habían sido muy favorables para el negocio y el personal se preocupaba por lo que podría suceder. “No pasa nada”, comentaban algunos, “todas las empresas pasan por momentos mejores y peores”. Pero las noticias que llegaban de otros sitios tampoco eran muy prometedoras en general, así que como poco se imponía la cautela.

     Lorena por lo menos tuvo la satisfacción de saber que ninguno de sus clientes había fallado, por el momento, lo que la situaba en un lugar privilegiado. Pero tenía que mantener su posición, y tan sólo eso no resultaría fácil, cuando las circunstancias de alrededor se estaban volviendo adversas.

- Felipe, ¿cómo vas de trabajo?
- Pues…
- Bueno, es igual, necesito que hagas un trabajo urgente para mí. ¿Te acuerdas de Pereda y de lo que hablamos?
- Sí…
- Pues va a venir esta tarde. Ya tengo unos cuantos edificios seleccionados para comprar, pero quiero presentarle un buen informe. Te voy a dar la documentación y las direcciones que tengo, se trata de que vayas a verlos y les saques algunas fotografías. También puedes anotar algún dato más si ves que falta.
- Pero…
- Felipe, es muy importante y no hay tiempo. Ahora te traigo las cosas.

     “Joder, no puede ser”. Felipe se vio abocado a enfrentarse al espinoso asunto una vez más, pero, ¿cómo evitarlo? Apenas tenía opciones, excepto quizás escapar, dejar su trabajo para siempre. Pero ni tan siquiera eso le resultaría fácil, debido a los proyectos que tenía con Lorena. Deseaba creer que, ocurriese lo que ocurriese, él, que era un simple mandado, quedaría fuera. Sin embargo, sabía que no era tan fácil, estaba en manos de la suerte.

- Adaina hija ¿Qué haces?
- Nada mamá.
- ¡A estas horas y sigues tumbada en la cama! Otra vez. Hija no puedes seguir así, tienes que hacer algo.
- Ya mamá, vale, déjame.
- No hija, te lo digo muy en serio, no es bueno pasar tanto tiempo así, sin hacer nada.
- Mamá, ahora no puedo hacer más, a ver si me llaman pronto para hacer un curso del paro.
- No sé Adaina, ¿y por qué no miras otros cursos? Seguro que puedes encontrar algo que esté bien de precio, te podemos ayudar…
- Vale mamá, gracias, ya miraré algo, pero déjame ahora por favor, no me encuentro muy bien.

    Un par de semanas después del despido, Adaina había entrado en un círculo de apatía, incertidumbre y resignación difícil de romper. Los primeros días se dedicó a ubicarse en su nueva situación con una actividad casi febril, arregló sus papeles, se apuntó a unas cuantas páginas de empleo, rediseñó su currículum y solicitó los cursos que necesitaba. Pero con el tiempo se dio cuenta de que las posibilidades se agotaban, las había explorado casi todas, sólo le quedaba esperar.

     A partir de ese momento, los días se volvieron largos y densos, tan plagados como estaban de horas muertas. La mayoría de la gente que conocía estaba ocupada entre semana y no disponía de mucho dinero. Sus seis meses de trabajo no le daban derecho a cobrar el paro, y sus padres no nadaban en la abundancia, así que no contaba con muchos recursos para dedicarlos a actividades, tenía que dosificarse. Sin ánimos, ni seguridad en sí misma, no le apetecía emprender nada. Todas aquellas cosas de las que siempre pensaba que le gustaría hacer, pero que nunca realizaba por falta de tiempo, ahora se desdibujaban en su mente. Entre semana navegaba por Internet, leía algún libro y siempre esperaba, con ansiedad, una llamada del maldito teléfono, que era lo que más le reconfortaba.

     Entre tanto, Jaime fue quedando poco a poco atrás. La distancia, que en un principio le había hecho llorar, ahora poco a poco curaba sus heridas. Un día después de la catástrofe, había recibido un mensaje suyo, un triste sms en el que se solidarizaba con su situación, pero no una llamada. Adaina no quiso ni contestar, pero lo hizo, no lo pudo evitar. Sin embargo, ya sólo quedaban los rescoldos de la ilusión, estaba consiguiendo olvidarle.



 
Comentario:
Wow Candela, eres un sol!!

Lectores, pues pocos, pero hay. Pero no sé, tampoco me muevo por eso, quiero terminar el trabajo y presentarlo, precisamente para eso estoy preparando una web...

El problema es que me falta tiempo y ganas para ser una blogger en condiciones. Si tuviera que meterme de lleno en este mundillo, hacer promoción, andar de aquí para allá, no tendría tiempo ni para escribir. Creo que el texto se puede mover de otras maneras. Sólo lo mantengo por si de casualidad entra alguien que tenga que ver con este mundillo, como una oportunidad más y mira, se puede conocer gente interesante como tú jejeje.

Un beso muy grande
 
Comentario:
Ha cogido mucho ritmo...

Cuando te la montemos para las criaturas, si tú quieres... Vamos a ofrecer tus capítulos... sólo eso... en formato capítulo... como yo estoy montando lo de la mística...

Poco más podré hacer por ti de momento pero ya se me ocurrirá algo :)

Tiene que leerla más gente...
Me temo que aquí tienes todavía poca
Aunque tus estadísticas están invisibles.

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