De Triunfadores - Capítulo XXIII
Felipe intentó centrarse en su tarea para no atormentarse pensando en el lío en el que muy probablemente se estaba metiendo. La mañana algo fría, pero soleada, incitaba a pasear por las calles de Madrid, en las que nunca faltaba el bullicio. Desplazarse en coche, sin embargo, siempre resultaba duro a aquellas horas en las que resultaba imposible evadirse del tráfico y la polución. Como primera medida, trató de concertar encuentros con los propietarios de los edificios que pretendían comprar, pero no resultó sencillo, no tenía margen de tiempo y la gente estaba ocupada.
El tercer inmueble se encontraba a las fueras, cerca de un polígono. Por esta vez había tenido suerte, había logrado contactar con el dueño. Cuando se estaba acercando al lugar de encuentro, le asaltó una voz que provenía de las alturas.
- ¡Eh Felipe! ¡Felipe! – Felipe, desconcertado, alzó sus ojos al cielo y descubrió a Niko que descendía de un andamio con la agilidad de una pantera.
- ¡Qué pasa tío! ¿Qué haces por aquí?
- Vengo por trabajo, tío, tengo que ir a ver un edificio.
- ¿Y eso? ¿No estabas en administración?
- Mejor no preguntes.
- Bueno, ¿quieres tomar una cerveza?
- Pues me gustaría, pero la verdad es que voy con prisas. ¿Y tú como puedes? ¿No estás trabajando?
- Sí tío, pero no pasa nada, estoy acostumbrado, jajaja.
- Bueno, pues ya nos vemos otro día. – A ver si es verdad. – Nico trepó por la enredadera de acero con su camiseta bañada de sudor, a pesar de ser aún el mes de Febrero. Felipe envidió su fuerza.
Cuando Felipe llegó a la dirección señalada, se encontró con un individuo tosco y sombrío que no le causó buena impresión. Nada más llegar hasta él, el hombre se extrajo un palillo de entre los dientes. – Buenos días. Ven por aquí chaval. – La casa presentaba un aspecto destartalado en general, similar al de la vivienda de sus amigos, pero mucho más acentuado. Los desconchones de las paredes incluso presentaban un reborde negro de humedad. – Aquí lo tienes, ¿qué te parece? como ves, la estructura es sólida, ya no se hacen casas como las de antes jejeje. – Felipe se quedó sin palabras. – A este edificio le hace falta alguna reformilla, pero vamos, lo normal, una manita de pintura y esas cosas. – En una de las plantas superiores, Felipe descubrió horrorizado alguna tubería colgante de la que se desprendían algunas gotas. – Bueno, habría que hacerle algún trabajo de fontanería también… Y oye, que la zona está muy bien comunicada… - Al decir esto, tres inmigrantes de color abandonaron abruptamente uno de los apartamentos.
- ¿Pero este edificio está habitado?
- Sí, pero no pasa nada, los tengo sin contrato, cuando queráis me los quito de encima de inmediato jajaja.
- Lorena… – Ahora no. – Lorena… – Más tarde, ¡Por favor! – Lorena se había propuesto repasar día a día, y exhaustivamente, su agenda de contactos, de tal manera que pudiese tener bien controlados a sus clientes, para que ninguno se le escapase. Por tanto, no dedicaba mucho tiempo para atender a las chicas de su departamento. La situación era más o menos estable, pero si sobrevenían los problemas tenía claro que lo suyo debía quedar a salvo lo primero. “Que cada palo aguante su vela”. De pronto, su móvil sonó. Intentaba no prestarle mucha atención últimamente, pero el número llamante le indicó que podría ser importante.
Felipe se encontró agotado al final del día, tal y como estaba acostumbrado a la vida sedentaria. Afortunadamente para él, el cansancio le ayudó a dejar de lado las preocupaciones que le causaban Gonzalo y sus negocios. “A pesar de todo, voy a descansar bien hoy”. Sin embargo, recibió una llamada que pareció alterar sus planes.
- Hola guapa, ¿qué tal?
- Muy bien Felipe, muy bien, ¿a que no sabes lo que ha ocurrido?
- Cuéntame.
- Me han llamado de la cooperativa Felipe, dentro de tres meses nos dan la vivienda.
- Vaya… eso es… genial….
En serio... pero me está gustando. Si tu historia no me hubiera enganchado no vendría. He dejado demasiaaaaaaaados sitios (me llaman por teléfono y cosas así pero eso sólo me hace alejarme más). Ya te lo dije desde el primer día que me enganché. No era el concurso ni el buen rollo. Es que tiene algo... Muy bien hoy. Joder muy bien. En un post una intriga de la hostia y con las palabras justas ;)
Tengo unas ganas de ver esa web... de verdad. Ánimo :)
Y besazos.





