Un menudo pero reconfortante rayo de sol atravesó las persianas para acariciar el rostro de Adaina, que esperaba sentada a que comenzaran las clases. Sonrió. Por fin había sido convocada para realizar uno de los cursos del paro que había solicitado, y aunque el problema del trabajo era el más importante, todavía era muy joven como para volcarse plenamente en ello. Mejorar su formación podría ayudarle en el futuro, quizá para encontrar un trabajo mejor, así que de algún modo empezó a considerar que cambiaba su suerte. Era demasiado joven como para que los nubarrones negros de la mente destruyeran la fuerza que le empujaba a la vida. Por otra parte, salir de la inactividad le estaba ayudando mucho a mejorar su estado de ánimo, ya no tenía tanto tiempo para pensar.
- Hola, ¿qué tal?
- Bien.
- ¿Cómo te llamas? ¿Es la primera vez que vienes por aquí?
Sus nuevos compañeros parecían amigables, y las sonrisas que recibió tuvieron para ella un sabor especial. Ahora que los desaires del pasado empezaban a quedar atrás, se sentía a las puertas de una nueva vida, quizá aún con temor, pero no sin la esperanza que antes le faltaba.
- Jaime tío, ¿te vienes a tomar una caña?
- Vale, venga, ¿vamos?
- Espera, que he quedado con una chica, viene ahora.
- Hola chicos, ¿qué tal?
- Bien. Patricia, vaya cara ¿qué te ocurre?
- Que me han despedido.
- ¡Qué dices! ¿Y eso?
- Pues yo que sé, vámonos de aquí, ahora os cuento. – Los tres miembros del grupo se introdujeron en el coche del compañero de Jaime. Como en otras ocasiones, se dirigieron a un local algo apartado, para quedar lejos de las miradas y las murmuraciones.
- Vaya Patricia tía, lo siento mucho.
- Gracias chicos, pero qué se le va a hacer, cuando se te cruza una hija de puta en el camino…
- ¿Una hija de puta? ¿Qué ha pasado?
- Esto ha sido la Lorena, estoy segura.
- ¿Por qué dices eso?
- Mira, todas sabemos como es en el departamento, una trepa, una sinvergüenza, además, a mí no me podía ni ver, no veas cómo me trataba.
- Joder tía, lo siento, pero ¿tienes alguna prueba?
- No, no tengo una prueba en concreto de lo mío, pero estoy bastante segura, ella ya ha estado implicada en movidas como ésta antes.
- ¿Qué dices?
- Lo que oyes, ¿no sabíais lo que paso con Adaina?
- No, ¿Qué pasó?
- Pues que la golfa esta le dijo a Maica que había robado un dinero para quitársela de encima.
- ¡Ah sí! ¿Qué dices? Cuenta, cuenta.
- Me lo ha dicho una tía que conoce bien al de Recursos Humanos.
- Pues vaya trepa, que asco.
- Ya ves, antes me lo tenía bien callado, pero ahora me ocuparé de que esto se sepa bien sabido, ya lo verás.
- Bueno, no te preocupes guapa, que el tiempo le dará lo suyo.
- Puedes estar segura de que sí. – Finalizó Jaime.
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Siento que no salga el link directo, pero es que ahora no permiten ponerlo. Besos.





