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El Rincón de Denisa...
Aprende como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana
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Soy Denisa. Soy una voyeur del mundo, miro, observo, analizo y después cuento. Una serie de circunstancias en mi vida me impulsaron a hablar, y ahora creo que no puedo parar. Besos. php hit counter

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DE TRIUNFADORES - Capítulo I

Segunda Parte



Cuando estaba a punto de llegar a su oficina una chica se cruza en el camino de Lorena. No puede dejar de mirar su delgada figura, compararse. Ella goza de una buena figura, no es exactamente delgada, pero sabe muy bien que sus curvas tan bien colocadas son mucho más atractivas para la mayoría de los hombres. Sin embargo, teme que algún día pueda perder sus proporciones. Después de una temporada en la que su metabolismo pareció empezar a ralentizarse, Lorena tomó la seria determinación de seguir una dieta, pero, a pesar de su firme voluntad, sólo había logrado contenerse lo suficiente como para mantener cada cosa en su sitio. A día de hoy, se contentaba con seguir dentro de un margen razonable, sin más. Se veía bien, pero no quería quedar atrás en ninguna competición. Por otra parte, la imagen no dejaba de ser un aspecto muy importante en su empleo.

Lorena ha sido una chica muy responsable desde bien joven y no puede evitar controlar en exceso los detalles. Ella nunca bebe, porque cree que engorda y porque sabe que la imagen de las personas pierde enteros a medida que aumentan las copas. Además, la bebida es algo que en ocasiones le sienta mal, aunque no se exceda. Detesta perder el control, sabe que podría decir o hacer algo que podría lamentar más adelante y no puede permitirse a sí misma quedar mal ante nadie. Lorena es una chica de firmes convicciones, está segura de que su camino es el correcto y hace lo posible por mantenerse fiel a su estilo de vida, básicamente porque le gusta a mucha gente, porque es admirada y porque se siente una triunfadora. Ya quisieran muchos sus ingresos, tener una pareja que te adora y ser propietarios de una vivienda, con 27 años. En cuanto a la chica delgada – no está tan bien como yo - piensa, y sigue la senda de la gloria sin darle más importancia.

Felipe llega a su puesto puntual, como siempre. Saluda con desgana a su poco grato compañero, aunque la mirada de desprecio que le dirige cada día despierte una leve punzada en su estómago. En breves segundos habrá comenzado sus tareas y la concentración que necesita para las mismas le abstraerán del recuerdo de esta persona. Esta mañana tiene una reunión con un cliente importante. Ya ha tenido una larga serie de reuniones a lo largo de su vida, pero todavía siente un efímero temor escénico que a poco que se esfuerce conseguirá eliminar. La trayectoria de felicitaciones y éxitos que ha cosechado le han proporcionado la seguridad necesaria para ello, pero es joven. Felipe ya cuenta con la plena confianza de sus superiores. Además, como norma general, él se toma las cosas con calma. Sin embargo, en esta ocasión hay algo más en juego. El Jefe de Administración de su empresa abandona su puesto en el plazo un mes y alguien tiene que sustituirle. Está casi seguro de que dicho puesto recaerá sobre él. Sólo tiene 28 años, pero nadie conoce tan bien los entresijos de la empresa como este joven licenciado en Económicas que obtuvo tan magníficas calificaciones. Nadie trabajó tantas horas extras con tanto ahínco, ni supo ser tan mansamente amoldado por sus superiores a su interés o conveniencia. Por eso su compañero le odia. Porque tiene bastantes más años y bastantes más problemas. Porque sabe que el muchacho es inteligente, pero no brillante, porque jamás osó poner en práctica sus propias ideas. Porque aceptó la autoridad que se le impuso como una norma natural de la vida misma sin replicar jamás. Porque sabe mantenerse templado y nunca estuvo a punto de partirle la boca a nadie y como consecuencia de lo mismo, ser expulsado de la compañía. Pero se engaña a si mismo en sus consideraciones. En realidad, la visión que tiene de este chaval no es más que lo gustaría a él creer, es una fantasía que le alivia de sus propios problemas. Porque no puede abandonar ese maldito trabajo como le hubiera gustado tantas veces. Les parte la cara a sus jefes, le hace un corte de mangas al puñetero niñato y sale corriendo hacia la puerta arrojando papeles mientras las chicas guapas de la empresa le aplauden, le sonríen y hasta quieren besarle. Lanza la corbata al aire, se libera de la cuadriculada prisión del traje y vuela hacia el aeropuerto con un billete de ida, que no de vuelta, hacia tierras donde siempre es primavera y abundan las muchachas jóvenes y exóticas en busca de compañía. Pero como de momento no le toca la lotería y tiene un montón de deudas gracias a un divorcio mal resuelto y, por otra parte, a sus 45 años le resulta ya sumamente complicado cambiar de trabajo, pues intenta relajarse, vuelve a la realidad y se las intenta apañar con lo que tiene. Cuando salga del trabajo, se tomará una copa.



 
Comentario:
Pues mira que va a ser que tu Lorena y yo tenemos algunas cosas en común

Dieta, aspecto... sí pero que esté tranquila, que el metabolismo también sólo se ralentiza por temporadas.

Y a mí la bebida también me sienta fatal y no me mola un duro perder el control. Sólo en privado y con alguien que sienta muy muy de confianza :)

Otro beso aquí
No