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El Rincón de Denisa...
Aprende como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana
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Soy Denisa. Soy una voyeur del mundo, miro, observo, analizo y después cuento. Una serie de circunstancias en mi vida me impulsaron a hablar, y ahora creo que no puedo parar. Besos. php hit counter

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DE TRIUNFADORES - Capítulo I

Tercera Parte



Un poco antes de las nueve de la mañana, Lorena se encuentra frente al alto, moderno e imponente edificio en el que se encuentra su empresa, aunque después de tanto tiempo trabajando en aquel sitio ya no consigue impresionarla. No sin una cierta punzada de envidia, Lorena observa a los compañeros de su trabajo y a los miembros de otras empresas que se acercan a la puerta tras haber dejado su coche en el parking. Sabe que algunos de ellos están lejos de su categoría profesional, pero también es consciente de la cantidad de gastos que se le avecinan con la llegada del piso. Tras cruzar el umbral de la puerta, Lorena deberá fichar en la máquina que se encuentra en la recepción del edificio. Lo hace de un modo tan mecánico, que casi ni es consciente del modo en que lo ejecuta.

Cuando Lorena por fin consigue llegar a su oficina, saluda alegremente a sus compañeros. La recepcionista de la oficina, chica que resulta particularmente molesta a Lorena, todavía no ha llegado. Como siempre, lo hará con un cierto retraso, al contrario que ella, que es estrictamente puntual. Aquella mañana, Lorena se había vestido de un modo diferente, los jefes no se encontraban allí y por esa razón ha elegido un modelito más sugerente de lo habitual. Una vez le llamaron la atención porque su escote resultaba algo excesivo. No comprenden las cosas -pensó- si lo único que hago es ponerme guapa. Nada más lejos de su intención que provocar, sólo gustar. Pero, como siempre, ella tomó nota de la sugerencia transmitida para poder cumplir su cometido con la máxima eficiencia posible.

La jornada que comenzaba era distinta. Los directivos de la oficina, incluso la jefa directa de Lorena, se habían ausentado, lo que la situaba en la posición de mando y gobierno con respecto de algunos de sus compañeros, que ya no lo son tanto, aunque a varios de ellos todavía les costaba un poco asumirlo. Paulatinamente, la mutación de compañera cercana y simpática a encargada alineada al bando de los otros, los que dirigen, va tomando cuerpo. Lorena estaba realizando el proceso con tanta sutileza y tan bien, que es prácticamente imposible de determinar cuándo dio el paso hacia delante. De esta manera, sigue gozando del respaldo de sus compañeros. Aunque no de todos. Queda esa chica, la recepcionista. Lorena no podría señalar en qué momento nació su antipatía hacia esa persona. Pero por razones que le surgen desde algún lado recóndito de su inconsciente, la rechaza y desde hace bastante tiempo.

Ese día si que no tuvo dudas a la hora de elegir su atuendo. Lejos de la posibilidad de ser observada por sus jefes, escogió el más atrevido de los tops que se ha comprado últimamente, de color rosa, llamativo y muy sugerente con su buen escote. Al fin y al cabo, como consecuencia de su larga y estable relación, ya no disfruta de tantas oportunidades como antes para lucir tales prendas por la noche. Pero ella, aunque tiene muy claro lo que siente hacia su pareja, no quiere privarse de la sensación de seguir gustando. Todavía es bastante joven, se ve atractiva y le llena de orgullo saberse deseada y deseable por los hombres que se cruzan en su ruta, y por los que trabajan con ella, también.

La chica poco apreciada por Lorena hace su entrada con veinte minutos de retraso. Sabedora de la ausencia de sus superiores, no tiene ningún reparo en hacerlo. Sus compañeros la saludan alegremente, Lorena lo hace con una especie de rictus que simula una sonrisa, para que nadie pueda percatarse de lo que siente. Podría ser perjudicial para su imagen. Muchos años trabajando en ventas le han enseñado que la ficción no sólo es un arma para sobrevivir moralmente aceptable, sino también un arte que debe ser cultivado.

Lorena, interiormente, ha llegado a asimilar la hipocresía como algo natural y lógico en el trabajo, aunque se le suele conocer con el eufemístico nombre de diplomacia. Con los jefes no se puede tratar de una manera normal, como uno lo haría con el resto de las personas. Ella, aunque ha estudiado Economía, lleva trabajando en esta área desde hace mucho tiempo, con lo que ha aprendido a limar las asperezas de su carácter cuando se dirige a las personas de autoridad y mucho más cuando lo hace a los clientes. Son las personas que te pagan, las que te han contratado y lo congruente es que te muestres siempre a su servicio. Aunque se trate de una simple apariencia.



 
Comentario:
Siempre me ha llamado la atención la elegancia. Pero siempre he tratado de sentirme sexy dentro de ella.

A veces lo he conseguido ... a veces no, y también me ha gustado.

Como te vistes para andar por los mundos...es vital, muy buenas observaciones las tuyas.

Ahora bien, jamás he dejado que una relación me variase mis gustos.

Me pongo lo que quiero para gutarme. Y si claro, lo que quiero es gustar a quien me guste :)

Otro beso, que hoy me apetecía esto... porque tus comentarios hacia mí se han ganado mi respeto y porque eres profunda punto y seguro que has dicho cosas por aquí que me quiero leer para aprender
 
Comentario:
Pues debo decir que estoy muy de acuerdo con esa cita. Es un trabajo complejo, pero bonito, muchas gracias por tu ánimo.

Besos.
 
Comentario:
Hola Denisa:
Hoy sí, después de recibir tu correo me he ido a tu diario y he empezado a leer ¿O releer? tu novela. Voy viendo los cambios y algunos ya te los apuntaba en aquel resumen que finalmente no te he enviado. Lo siento.
Ánimo que un famoso escritor, no recuerdo quién, dijo aquello de que había que reescribir el libro ocho veces antes de pensar en que ya estaba bien.
Besos
José
No