De Triunfadores - Capítulo VI
Primera Parte
La lluvia había arreciado en los días siguientes. El lunes por la mañana, cuando Lorena hubo de enfrentarse a la calle, el cielo y el asfalto se habían fundido en gris abrazo. Llegó a la oficina con su ropa empapada y la mente enturbiada. Se encontraba molesta y de mal humor, pero tenía mucho trabajo por delante. Así pues, abandonó sus pertenencias sobre la mesa y se dirigió sin más preámbulos hacia la máquina de café. Mientras ponía en marcha el artilugio expendedor, Adaina atravesó el umbral de la puerta. La recepcionista se dirigió a su mesa, que estaba próxima a la máquina, y saludó a Lorena sin mirar a su rostro, pues había algo en ella que no le gustaba. Lorena, sin embargo, clavó sus ojos en ella, pues apreció un cambio significativo en su imagen. Al contrario que a otras personas, la lluvia le había sentado muy bien. Su fino cabello, largo y suelto, había tomado la suave forma de unas ondas que enmarcaban acertadamente su cara. Por otra parte, la palidez que solía acompañarla había desaparecido para dar paso a un vivo tono arrebolado.
Lorena experimentó una sensación de desagrado que detestaba reconocer. Adaina estaba muy guapa. Se marchó de allí, depositó su recién adquirida bebida en la mesa de su despacho y se precipitó al baño. Analizó la imagen que le devolvía el espejo. Su pelo, aunque recogido, se había encrespado, lo que había echado a perder su peinado un poco. En cuanto a lo demás, no había mucha novedad, excepto por sus ojos, que reflejaban algo más de cansancio que en otras ocasiones. Pero seguía encontrándose guapa. Se lo afirmó a si misma. Trató de arreglar un poco sus cabellos y, poco a poco, recuperó la seguridad. Luego se reprochó el haber caído en tan absurdas preocupaciones.
Lorena, más tranquila, regresó a su puesto. No había tiempo que perder. Encendió su ordenador y revisó su agenda. Pero alguien vino a interrumpir sus tareas de arranque.
– Lorena, hemos terminado el mailing. ¿Qué hacemos? – dijo una de las chicas que trabajaba para ella.
- Pues si está terminado, hay que enviarlo pero ya. ¿Dónde están las cartas?
- Las tenemos aquí, en dos bolsas.
- Muy bien, pues a enviarlas. – Ambas chicas se dirigieron a la recepción con las bolsas, pues Adaina era la encargada de realizar los envíos.
- Adaina, tienes que llevar estas bolsas a correos. – Adaina, sorprendida, miró a las chicas con tribulación. Luego dirigió su vista hacia la ventana. Comprobó como seguían descendiendo gruesas gotas del cielo.
- ¿Podría llevarlo mañana? – Lorena, impaciente, la miró con un gesto altivo y retador.
- ¿Cómo? Hay que enviar la publicidad a los clientes cuanto antes. Aquí te dejamos las bolsas. – Adaina, cuyo rostro se había encendido aún más, sintió como la indignación se apoderaba de ella. Lorena era su superior y no podía replicarle. No debía contradecirla. Pero algo en su interior gritaba con fuerza.
- Lorena, está lloviendo mucho. Si tengo que llevar las dos bolsas, ni siquiera podré usar el paraguas. – Lorena, tan poco habituada como estaba a que no se cumpliesen sus mandatos, se irritó considerablemente.
- Pero vamos a ver, ¿es que no me escuchaste cuando te dije lo importante que era enviar la publicidad cuanto antes? Si tienes algún problema para hacer tu trabajo, se lo comentas al director. A mí no me dejes con el culo al aire. – Tanto Adaina como la otra chica se quedaron atónitas, petrificadas ante tal exceso. Adaina, herida, sin esperanzas, notó que le faltaba poco para derrumbarse. En ese mismo momento Maica, Directora de Ventas y jefa inmediata de Lorena, entró en la escena.
- ¿Pero qué está ocurriendo aquí? – Lorena, que con mucho esfuerzo intentó fingir tranquilidad, respondió.
- Nada Maica. Es que tenemos que enviar el mailing y a Adaina no le parece bien ir a correos. Pero no te preocupes, que ya lo llevo yo. – Las dos chicas presentes abrieron los ojos como platos. No podían creer lo que habían escuchado.
- ¿Pero cómo es posible esto? ¿Qué no quieres ir a correos? – Adaina, profundamente abochornada, apenas podía articular palabra ya.
- No… no es eso… yo sólo dije que… llueve mucho y… si podía…
- No sé que excusa es esa. Aquí hemos venido todos a trabajar y el hecho de que llueva, nieve, haga frío o calor no es motivo para parar. Lleva las bolsas por favor.
- Muy bien. – Frente a semejante ausencia de comprensión, ya no le quedaron ni argumentos ni ganas de protestar. Adaina, derrotada y visiblemente afectada, no tuvo más alternativa que salir desfilando en silencio cual penitente en procesión. Pronto sus lágrimas se confundirían con el agua de la lluvia.
Lorena, entre tanto, volvió a su lugar en compañía de Maica. Ésta comentó: - Parece que los chicos jóvenes de hoy en día cada vez tienen menos ganas de trabajar. Tendremos que cambiar de ETT. – Lorena sólo acertó a responder con un gesto. Una vez que se hubo apagado el furor de la disputa, su mente descendió de la más alta excitación al abotargamiento. Su conciencia le hizo reclamos. Sabía que había obrado de un modo muy injusto, pero ya no podía manifestarlo. No quería perder sus puntos ante Maica de ninguna manera. Así que no le quedó más remedio que entregarse a su trabajo con la máxima entrega posible. Cuando lo hacía así, los problemas parecían volar de su mente.
un beso
La Roja, vaya, pues sí que te entiendo. Es difícil saber de qué va el rollo sin conocer los detalles... en fin, espero que no te aburras mucho.
Lynn, el trabajo es lo que tiene, a veces me planteo dejar la dichosa oficina y meterme en una tienda o algo así. Bueno, ya veremos.
Besos
Ay, mis lindos ojos.
bye
Besos Denisa
Kasandra, si lo que dices es así, entonces se habrá cumplido la más elevada de mis pretensiones.
Yo es que no sé, me han llamado pesada ya varias veces...
Jerjes, muchas gracias por informarme de la errata! en cuanto me ponga a editar lo cambio.
Habría que verte cuando te pones cabezón, debe ser un punto. Me gusta la rebeldía. Y bueno, debo escribir hechos desagradables pues es un medio de criticar la deshumanización en el trabajo.
Lynn, me voy corriendo a ver esas actualizacines.
Besos.
Bueno, Deni, pues hoy me he pasado, he hecho dos entradas, una de ficción y la otra pues, no sé, una cosa rara pero que desde luego no es ficción.
Bye,
ya vuelvo a pasar para ver si actulizas y me entero de cómo le va a la tiparraca esa.
De momento las visitas nuevas que os estoy haciendo porque antes no os conocía... me están reportando cosas agradables
un beso :)
Fíjate que aquí repites la misma palabra "lluvia" de forma seguida:
"Al contrario que a otras personas, la lluvia la lluvia le había..."
seguiré expectante....me está cayendo mal la tipa esa.
Un beso
Lamentablemente, en la vida real se dan casos de mobbing todavía peores.
Kasandra, no te apures, que bastante has hecho ya. Muchas gracias por tu apoyo.
Lynn, lo que te comenté lo hice porque pensé que aumentaría tus posibilidades. Pero vamos, que a mí me parece que tu blog está muy bien como está y que tiene calidad suficiente como para ganar el concurso.
Besos.
Dios, y encima de ETT...
Ah, por cierto, Deni, sobre eso que me comentaste de variar algo el registro... bueno, pues el día menos pensado, que para tres meses no me da la imaginación que es lo último a lo que quiere someter a estrés.
Dios, y encima de ETT...
Ah, por cierto, Deni, sobre eso que me comentaste de variar algo el registro... bueno, pues el día menos pensado, que para tres meses no me da la imaginación que es lo último a lo que quiere someter a estrés.
A mí no me gusta dar ordenes... pero me pone de muy mal café que me pase lo de a Lorena hoy.
Te dejo un beso :)
Me estuve un rato a gusto aquí leyéndote.





