De Triunfadores - Capítulo VII
Tercera Parte

A los pocos segundos, una punzada en el estómago le advirtió que algo no andaba bien. Su cabeza, por otro lado, empezó a mostrar síntomas de confusión. Lamentó que la copa le hubiera caído mal, pero tenía que seguir adelante. – Bueno chicas, ¿y a vosotras quien os gusta? – Ja, ja, ja, no sé, a mí no me llama ninguno. – A mí me gusta uno, pero prefiero no decirlo, que sois unas marujas, y luego se sabe todo, ja, ja, ja.
– De pronto, alguien dijo:
- ¿Y qué os parece Jaime, de Administración? – Lorena se quedó paralizada, muda, mientras escuchaba los comentarios. – Está bien, pero es un poco chulo ¿no? – Bueno, pero para un rollo de un día... ja, ja, ja. – Pues yo no me fiaría mucho, que seguro que ese se lo cuenta a todos. – Ja, ja, ja, ja. – Los ecos de las risas retumbaron en las sienes de Lorena, que asentía a las mismas desde la lejanía, lívida, disgustada. No quería escuchar más. Su rostro se contrajo en una mueca.
- ¡Lorena! ¿Te encuentras bien?
- Uf, no mucho, creo que la copa me ha sentado mal.
- Un poco de mala cara si que tienes. ¿Quieres algo?
- No sé chicas, yo creo que será mejor que me vaya.
- ¿Seguro?
- Sí, es lo mejor.
- Bueno, ¿y no quieres que te acompañemos?
- No gracias, no hace falta. Venga chicas...
En la calle se hacía notar el viento, fresco, aunque no muy afilado. En el firmamento, la ausencia de nubes dejaba ver un par de estrellas brillantes, así como una luna inmensa, completa, que refulgía en toda su intensidad. Lorena agradeció ese soplo de aire que la despejó y apretó los brazos contra su chaqueta.
- ¡Hola Lorena!
- ¡Jaime! ¿Qué haces aquí?
- Es que te he visto antes en el bar y bueno, quería ir a saludarte, pero de pronto he visto que te marchabas. ¿Qué tal estás? Hacía tiempo que no te veía por aquí.
- Bien, quería celebrar algo con las chicas. – Entre la copa y la suerte que había tenido ese día, Lorena no pudo evitar mostrarse dichosa, a pesar de no querer darle alas a Jaime.
- ¿Sí? ¿Y que ha ocurrido?
- Nada, que he conseguido un cliente muy importante.
- ¡Pues eso es genial! ¿No? ¿Y cómo te vas tan pronto a casa?
- Es que no me encuentro muy bien.
- ¿No? Oye, si quieres te llevo a casa.
- No hace falta, voy a coger un taxi.
- ¿Un taxi? Pero si yo tengo coche… no seas tonta. Venga, que te llevo.
- No Jaime en serio.
- ¿Pero por qué no? Si no me cuesta nada. No admito un no por respuesta. – Jaime habló en tono tan divertido y jocoso que Lorena no pudo resistirse.
- Bueno venga. – Entraron en el coche.
- Ves mujer, no muerdo. – Ambos rieron.
- Por cierto, te queda muy bien ese traje.
- ¡Jaime! Ya empezamos…
- ¡Pero si sólo te he dicho que te queda bien el traje! – Lorena sonrió, pero con tibieza.
- Lorena, eres preciosa. – Ante este giro Lorena se enfadó – Jaime, ya sabes que no quiero nada contigo.
- Ya, pero eres preciosa. No te enfades. – Por fin llegaron a su destino.
- No te enfades guapa, anda, dame dos besos. – Lorena se inclinó para despedirse, pero, la incomodidad del coche hizo que girara en una mala postura y, sin que supiera cómo, cayó sobre Jaime. La proximidad de los dos cuerpos hizo que los instintos de Lorena se desatasen. Se miraron a los ojos, fuego frente a deseo. No pudo resistirse más. Dejó caer sus labios con timidez, luego los abrió con avidez.
Aquel beso profundo, intenso, hizo que el corazón de Lorena bombease sangre a la máxima presión. La excitación creció y se hizo irrefrenable. Se dejó llevar cada vez más. Jaime, preso de la misma sensación, se abalanzó sobre su cuello, que llenó con sus labios y lengua. Después avanzó sobre los pechos de Lorena, hambriento de su calidez. Rápidamente logró derrotar las barreras de su traje y su camisa, para luego introducir su mano torpemente bajo la apretura del sujetador. Ante la suave pero firme presión de la carne, Lorena gimió henchida de placer.
Pero, en ese momento, sus ojos se abrieron.
Lorena cayó en la cuenta de que estaba llegando a un punto tras el cual no habría retorno. Si seguía un poco más, ya no podría parar.
Iba a cometer una locura.
Tuvo que frenar.
- ¡No Jaime! ¡No, no! Esto no puede ser. Me voy. – Dijo Lorena deshaciéndose de Jaime quien, disconforme y molesto, emitió su protesta.
- ¿Pero qué te ocurre? ¿No te gusta?
- Jaime tengo novio, no puede ser.
- Lorena, te gusto, esto no tiene sentido.
- ¡Qué no puede ser y ya está, cojones! Me voy.
- ¿Qué te vas? ¿Y me dejas así? No seas cría Lorena... – Ella abandonó el vehículo.
- Adiós Jaime.
- Pues adiós chica, que te vaya bien. – Jaime arrancó su coche visiblemente enojado.
Lorena subió a su casa y con premura se encerró en su habitación, pues quería evitar el contacto con su familia. Estaba tan acalorada que pensó que su estado no pasaría inadvertido a los demás. Los nervios afloraron en agitadas convulsiones. Odiaba aquel urgente deseo que pugnaba por ser satisfecho, que la golpeada con dureza por no haber seguido sus mandatos. La noche se llenó de imágenes entrecortadas. Su cuerpo quería completar las escenas, pero su mente la ordenaba erradicar cualquier vestigio de las mismas. Dio una vuelta detrás de otra. No pudo dormir.
Bueno, no me ha quedado muy claro en qué trabajas pero sí que tienes poco tiempo, y encima robado del sueño. Lo bueno de esto es que sé que entras en este sitio cuando quieres, que es como yo quiero que se haga. No quiero comprometer a nadie. Tengo entendido que vas a estar muy mal de tiempo próximamente, en fin, que sepas que cuando te venga bien y quieras pasarte serás bien recibida.
Besos
Uff ya entendí la carta de los enamorados al revés pero creo que a esto, a pesar de las copas previsas le iría mejor la del diablo :)
Nunca veo la tele. Apenas salgo desde hace dos meses porque la vida social ha dejado de atraerme desde que me enamoré. Mis trabajos son a través de esto menos en los directos que estoy evitando un poco porque me consumen un tipo de energías que me dan mucho pero que luego me dejan k.O técnico y bullente durante horas.... tremendo desgaste emocional. No tengo novio. No duermo apenas. Yo con cuatro horas voy lista desde pequeña. No digo que no me cueste un güevo y la mitad del otro levantarme. Digo que no duermo a penas y sí cada X días me pego un maratón de diez horas de sueño :)
un beso
¡ah tampoco pierdo tiempo en transportes de autobús, metro, tren!
Ni me paro por la calle. Así que todo mi tiempo o casi es mío y lo tengo en continuo movimiento.
No siempre ha sido así
Es sólo en esta época
Tampoco será siempre así
Muchos besos :)
Kasandra, la verdad es que yo estoy muy mal de tiempo por el trabajo y no puedo visitar todos los blogs que me gustaría. Lo cierto es que no os conozco personalmente y no sé en lo que trabajáis, pero como veo que actualizáis muy a menudo imagino que no son tantas horas como lo mío, por eso me imaginé erróneamente otras razones.
Pero para eso está la comunicación. Si me equivoco en algo pues siempre me lo podéis aclarar sin problemas. No pienses que te trato mal porque nada está más lejos de mi inteción, al contrario, si casi entiendo a todo el mundo.
Gracias por hablar con claridad, besos.
Lynn, espero que lo hayas pasado muy bien con tu novio, jeje. Me apunto el Marqués de Sade para mis lecturas, pero mira que es difícil encontrar clásicos en las librerías. Lo demás, pues bueno son malentendidos.
Besos.
Y ahora compromisos pero a la tarde tendré un ratito ;)
No tengo visitas que hacer porque sí.
Tengo visitas que deseo hacer.
(no me trates como a todas las que dicen eso a diario, que no me lo merezco y me pongo triste si pienso que tú piensas de mí igual que yo pienso de otras personas) :))
un beso
Sé que tienes muchas visitas que hacer, no te preocupes, muchas gracias por tu apoyo.
Besos
un beso :)





