De Triunfadores - Capítulo X

Felipe no quisiera recordar el momento en el que hubo de atravesar el umbral de su casa, con toda la saliva que tuvo que tragar plantado frente a la puerta mientras elucubraba las explicaciones que habría de dar, cuando lo único que deseaba era retirarse en soledad con sus recuerdos.
Su madre, que padecía un fuerte estado de ansiedad, se abalanzó sobre él en cuanto detectó el sonido de la puerta.
- ¿Dónde estabas hijo? ¿Qué te ha pasado? Llevo toda la noche llamándote. ¡Lorena tampoco sabe nada sobre ti! – Mientras abrazaba a su hijo, la mujer rompió a llorar. Felipe rumió que ya iba siendo hora de independizarse. Pronto acudieron al punto de encuentro el resto de los miembros de la familia. Todos querían saber. Inquirían con vehemencia. Felipe, aturdido, apenas se hallaba en condiciones de expresarse, pero estaba acorralado, no le quedó otra alternativa.
– He sufrido un robo esta noche. Me golpearon en la cabeza. Cuando me desperté, esta mañana, estaba muy lejos. – El nerviosismo y la histeria cundieron en la sala. Una retahíla de preguntas brotó de los labios.
- ¿Pero qué tal estás? - ¿Has ido a la policía? ¿Te ha visto un médico? Parece que te han hecho una cura… - Felipe, en su desesperado intento de aplacar los ánimos, recalcó una y otra vez lo bien que se encontraba.
Para complicarle aún más la tarea, la estampa de los hermanos no dejaba de pasearse por su mente, cuando lo que él se había propuesto era ocultar su existencia por todos los medios. Su bochorno era tan grande que empezó a palidecer. A punto de desfallecer de nuevo, imploró un poco de descanso. Ante la evidencia de su estado los demás no pudieron más que transigir.
Su madre calló, pues había comprendido al fin que la calma era la mejor medicina y le introdujo con sus amorosos brazos en el amplio, cálido y acogedor salón, que contrastaba radicalmente con el frío cuchitril de paredes peladas. Felipe, que se reconcilió con su madre por haber sabido interpretar tan bien sus deseos, se dejó caer en el mullido y confortable sillón.
– Hijo, ¿quieres que te prepare algo de comer?
- Uf, no puedo. ¿No podrías traerme algo para el dolor de cabeza? – Pero el padre se vio obligado a hacer un apunte.
– Hijo, hay que ir a la comisaría a denunciarlo. – Felipe, que presintió un nuevo mar de agobios y preocupaciones, se echó las manos a la cabeza.
- No sé papá, tienen mi dirección. Quizá luego, ahora no sé, no sé…
La evasión se convirtió en una necesidad urgente para Felipe, que no esperó a la pastilla para refugiarse en su cuarto y yacer sobre la cama. Trató de recordar los ojos de Roxana y más detalles sobre los hermanos, pero cayó fulminado al instante, estaba terriblemente cansado.
Lorena, por su parte, casi creyó desmayarse cuando la madre de Felipe le informó de lo sucedido el sábado por la tarde. Como una centella se presentó en el domicilio de su novio, hecha un manojo de nervios, lágrimas, culpabilidad y preocupación. En el momento del despertar, se encontró allí.
Tras el sueño reparador, Felipe se encontró con más ánimo y redaños para atender los requerimientos familiares. Afortunadamente para él, los ánimos se habían calmado. Descubrió a Lorena entre los presentes y se alegró de corazón. La disputa había quedado completamente en el olvido. Ahora sólo necesitaba sus abrazos y ella, muy arrepentida, anhelaba proporcionárselos.
El día siguiente, Lorena regresó a la casa, pero esta vez para recoger a Felipe, pues un asunto importante les aguardaba. A pesar del transcurso de las horas las múltiples contusiones y marcas despertaban los recuerdos de Felipe continuamente. Una ráfaga de miedo acompañaba a las instantáneas del asalto, e incluso se sobresaltaba cada vez que escuchaba un sonido extraño. Sólo el tacto de la cadena, que siempre le recordaría que hubo una vez en la que fue un héroe, lograba reconfortarle en aquellos instantes duros.
Pero se había propuesto firmemente retomar su ritmo de vida habitual. En aquella jornada se iba a celebrar un evento de gran importancia en su vida y, pese a las recomendaciones externas, insistió en participar.
Adelante con él. Besos
Adelante con él. Besos
pero mira, creo que ya tengo la historia para ese post de los malos tratos... a ver si en un par de días. Y además tengo un testimonio adolescente grabado. A mí me resultó muy impactante. No estuve a la altura pero aunque yo no salgo muy bien parada lo voy a subir y publicar.
un beso
Da igual, cada día salen a relucir cosas peores de este concurso. Antes creía que el premio del jurado podía salvar la cosa, pero vaya tela de jurado...
Ya no creo en nada. Mi corazón me pide que me dé de baja, pero no se que haré.
Besos.
Ay, a mí el tal Domingo me ha mandado directamente un correo. Al grano y sin preámbulos: Vote for me. Dentro de nada lo veremos subiendo por el ránking.
anaccapote, pues precisamente en este capítulo están bastante reconciliados, pero bueno, la interpretación es libre.
Kasandra, me alegra que te guste la palabra! y sí, es un caso complicado, yo tampoco sé si me atrevería, que hablamos de una banda. Lo siento por el disgusto hija, cómo está el patio. Siempre pensando en los demás qué dulce.
Besos.
Luego el asunto de la denuncia... es que yo tampoco sé lo que haría de estar en su lugar. Porque esta peña va en serio y si es de vengativa como mi hermano, yo sé que va en serio. Y ya cuando me robaron la cartera... no veas el disgusto que me pillé. La sensación de invasión. De intranquilidad. Y luego el palo que se lleva todo el mundo y lo mal que lo pasas cuando te mueres de preocupación por alguien. Es lo que más me ha preocupado siempre, que me pasara algo y el disgusto que le iba a dar a los míos.. Y luego que no sabes que hacer con esa persona. Muy completo querida, pero yo todavía estoy en mitad de la edición así que de momento no te pases que te tengo guardada :)
Me voy a cenar algo... y en un rato termino ;)
un Abrazo
La verdad es que Lorena anda más tranquila con eso del palo que se ha llevado.
Próximamente el evento...
J.J. veo que te ha gustado mi post, que bien! venga va, que hay que currárselo un poquito más.
Besos.
Ya veremos, y no creo que Lore estuviera con sus maldades. Este Jerjes... espero que no tenga razón?
mi nombre es José J. Villaluenga y estoy promocionando mi blog en los premios 20 minutos, porque con esto que sólo pueden votar los inscritos... tenemos menos futuro que...
Echa si te apetece un vistazo a mi blog sobre baloncesto --> http://blogs.periodistadigital.com/24seg.php
y si consideras que se lo merece vótalo a diario como mejor blog de deportes.
Muchas gracias
un salu2
A ver cual es ese gran evento que le espera!
Besos





