La cultura hecha cenizas
Muchas personas a lo largo de la historia se han dedicado a la destrucción de los libros con suma afición, e incluso, si les era 
posible, deleitandose en el mayor pecado de la intolerancia.
*El emperador chino Chi-Huang.Ti , legendario primer unificador de China y gran promotor de la Gran Muralla, ordenó (213 a. de J.C.) la destrucción de absolutamente todas las obras escritas que existieran en el imperio, salvo -y éstas al parecer sí que le gustaban- las que tuvieran relación con la agricultura, las profecías y la sanidad.
*Julio César provocó el incendio de la Biblioteca de Alejandría para ganar la guerra que mantenía con el egipcio Aquilas, siglos mas tarde seria de nuevo incendiada por el califa Omar.
*Enrique VIII hizo quemar trescientas mil obras católicas cuando fundó la Iglesia Anglicana, con la intención de compensar las quemas de libros protestantes que en forma regular hacían los católicos.
*El Cardenal Cisneros, tras la toma del reino nazarí de Granada, encendió multitud de hogueras donde se consumieron centenares de miles de manuscritos árabes, que eran los pilares de la vida intelectual en la Península, en nombre de la Inquisición, ¡por supuesto!
*Hitler organizó fogatas de miles de libros de contenido comunista y judío.Asi como de autores judíos o de procedencia judía, Sigmund Freud, cuyos libros fueron seleccionados para ser destruidos, dijo irónicamente a un periodista que, a pesar de lo que pudiera comentarse, semejante hoguera era un avance en la historia humana:
"En la Edad Media ellos me habrían quemado. Ahora se contentan con quemar mis libros..."
(Lo que olvidó Freud en su broma es que hubiera sido quemado si hubiera permanecido en Alemania).
*Stalin prendía fuego a los libros de escritores considerados como degenerados y a los que tarde o temprano hacía morir de frío en campos de concentración siberianos.
*Mas recientemente la Biblioteca de Sarajevo ardía por los cuatro costados a manos de los radicales nacionalistas serbios y la Biblioteca de Bagdad fue arrasada, centenares de miles de obras insustituibles, incluyendo tabletas asirias y documentos hachemitas y otomanos, se perdieron para siempre.
Todo esto pasando de puntillas por la historia donde tenemos casos como los textos perdidos en Constantinopla, los códices indígenas quemados en México o la quema de papiros secretos en Egipto (1237 AC), desgraciadamente seria muy largo de enumerar.
"La vida es una sucesión de lecciones que deben vivirse para ser comprendidas"
Esperemos que como en esta cita de Helen Keller, acabemos aprendiendo la lección y estas barbaridades no se repitan jamás.

posible, deleitandose en el mayor pecado de la intolerancia.
*El emperador chino Chi-Huang.Ti , legendario primer unificador de China y gran promotor de la Gran Muralla, ordenó (213 a. de J.C.) la destrucción de absolutamente todas las obras escritas que existieran en el imperio, salvo -y éstas al parecer sí que le gustaban- las que tuvieran relación con la agricultura, las profecías y la sanidad.
*Julio César provocó el incendio de la Biblioteca de Alejandría para ganar la guerra que mantenía con el egipcio Aquilas, siglos mas tarde seria de nuevo incendiada por el califa Omar.
*Enrique VIII hizo quemar trescientas mil obras católicas cuando fundó la Iglesia Anglicana, con la intención de compensar las quemas de libros protestantes que en forma regular hacían los católicos.
*El Cardenal Cisneros, tras la toma del reino nazarí de Granada, encendió multitud de hogueras donde se consumieron centenares de miles de manuscritos árabes, que eran los pilares de la vida intelectual en la Península, en nombre de la Inquisición, ¡por supuesto!
*Hitler organizó fogatas de miles de libros de contenido comunista y judío.Asi como de autores judíos o de procedencia judía, Sigmund Freud, cuyos libros fueron seleccionados para ser destruidos, dijo irónicamente a un periodista que, a pesar de lo que pudiera comentarse, semejante hoguera era un avance en la historia humana:
"En la Edad Media ellos me habrían quemado. Ahora se contentan con quemar mis libros..."
(Lo que olvidó Freud en su broma es que hubiera sido quemado si hubiera permanecido en Alemania).
*Stalin prendía fuego a los libros de escritores considerados como degenerados y a los que tarde o temprano hacía morir de frío en campos de concentración siberianos.
*Mas recientemente la Biblioteca de Sarajevo ardía por los cuatro costados a manos de los radicales nacionalistas serbios y la Biblioteca de Bagdad fue arrasada, centenares de miles de obras insustituibles, incluyendo tabletas asirias y documentos hachemitas y otomanos, se perdieron para siempre.
Todo esto pasando de puntillas por la historia donde tenemos casos como los textos perdidos en Constantinopla, los códices indígenas quemados en México o la quema de papiros secretos en Egipto (1237 AC), desgraciadamente seria muy largo de enumerar.
"La vida es una sucesión de lecciones que deben vivirse para ser comprendidas"
Esperemos que como en esta cita de Helen Keller, acabemos aprendiendo la lección y estas barbaridades no se repitan jamás.