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El Rincón de Grial
Literatura en general y opiniones al respecto, de una libroadicta sin remedio.
Acerca de
Mi afición son los libros y todo lo que los rodea, soy "Lletraferida" que en castellano seria algo así como "letradicta".
Sindicación
 
Epílogo para una vida..
La costumbre de adornar con inscripciones las tumbas y monumentos fúnebres tiene su origen, como tantas cosas, en el Antiguo Egipto. La más influyente de las culturas mediterráneas fue, así mismo, la más necrófila. A orillas del Nilo, el culto a los muertos alcanzó un nivel jamás pensado de sofisticación.
El epitafio como género literario está determinado por su brevedad. No es prudente, ni posible, extenderse demasiado sobre la superficie de una tumba.
De los epitafios se ha dicho que si fuese verdad todo lo que en ellos aparece escrito, la humanidad sólo ha tenido hombres y mujeres llenos de buenas cualidades, perfectos, inolvidables.
También se ha dicho que el epitafio es la última vanidad del hombre.
Leamos algunos epitafios de escritores y poetas..

El poeta maldito francés Charles Baudelaire, cementerio de Montparnase, París:
“Aquí yace uno que por amar demasiado a las puercas bajó un día al reino de los topos”.
El alter ego de Chinaski,, Charles Bukowski, cementerio de Los Angeles:
"Hank" (su apodo)
"No lo intentes".
El conocido poeta británico, Lord Byron, cementerio de Parísh Church en Hucknall, Nottinghamshire:
"Cuando pases por la tumba donde mis cenizas se consumen, ¡oh!, humedece su polvo con una lágrima".
El poeta portugués Luis Camoens, Monasterio de los Jerónimos de Lisboa:
"Aqui yace Luis Camoens
principe de los poetas de su tiempo.
Vivió pobre y miserablemente,
y así murió"
.
El autor de "A sangre fría" Truman Capote, cementerio de Los Angeles:
"Intenté librarme, pero no pude”.
El escritor Joseph Conrad, enterrado en St. Thomas Church, Canterbury:
"El sueño tras el tormento,
el puerto tras el mar tormentoso,
la calma tras la contienda,
la muerte tras la vida procuran gran placer"
.
El escritor chileno, Vicente Huidobro, Balneario de Cartagena (Chile):
"Aquí yace el poeta Vicente Huidobro
Abrid su tumba
Debajo de su tumba se ve el mar"
.
El poeta inglés, John Keats, cementerio protestante de Roma:
"Aquí yace alguien cuyo nombre se escribió en el agua".
El poeta Francisco de Quevedo, iglesia de San Ginés, Madrid:
"Qué mudos pasos traes, ¡oh! muerte fría,
pues con callados pies todo lo igualas"
.
El autor de "El Gran Gatsby", F. Scott Fitzgerald, cementerio de Saint Mary, Maryland:
"Estuve borracho muchos años, después me morí".
El poeta y erudito Giacomo Leopardi, en Napolés
"Dejadme en paz".
El poeta Antonio Machado, cementerio de Colliure:
"Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar"
.
La poeta chilena Gabriela Mistral, Cementerio General, Monte Grande:
"Es mi voluntad que mi cuerpo sea enterrado en mi amado pueblo de Monte Grande del Valle de Elqui".
(palabras que escribió en su testamento)
El escritor francés Molière, Le Pantheon, París:
"Aquí yace Molière, el rey de los actores.
En estos momentos hace de muerto
y de verdad que lo hace bien"
.
Sylvia Plath, la autora de "Ariel, enterrada en el cementerio de Heptonstall en Yorkshire:
"Incluso entre las más feroces llamas puede ser plantado el loto dorado".
El dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela, cementerio de Madrid:
"Si queréis los mejores elogios, moríos".
El escritor y humanista François Rabelais, cementerio de Saint-Paul-des-Champs, París:
"Que bajen el telón, la farsa ha terminado".
Uno de los más influyentes poetas modernos,Rainer Maria Rilke, cementerio de Rarogne, en el cantón suizo de Valais:
"Rosa, oh! pura contradicción pura, placer,
ser el sueño de nadie debajo
de tantos párpados"
.
El marqués de Sade, cementerio de Charenton:
"Si no viví más es porque no me dió tiempo".
William Shakespeare, el bardo está enterrado en Holy Trinity Church, Stratford-upon-Avon:
"Buen amigo, por Jesús,
abstente de cavar el polvo aquí encerrado.
Bendito el hombre que respete estas piedras,
y maldito el que remueva mis huesos"
.
El eterno viajero Robert Louis Stevenson, Monte Vaea, Samoa;
"Bajo el vasto y estrellado firmamento,
cavad la tumba y dejadme yacer.
Viví contento y muero contento"
.
Santa Teresa de Jesús, en Alba de Tormes:
"Restituída a su aspereza la regla de los
P.P. del Carmelo, fundados muchos conventos
de frailes y monjas, escritos muchos libros
que enseñan la perfección de la virtud,
profetizadas cosas futuras y resplandecido
en milagros, como celestial estrella voló a las
estrellas la B. Virgen Teresa. A 4 del mes
de octubre del año 1582. Ha quedado en su
sepultura, no su ceniza, sino un cuerpo fresco
y sin corrupción, con propio olor suavísimo
por señal de su gloria"
.
El escritor y filósofo español Miguel de Unamuno, cementerio de Salamanca:
"Méteme, Padre, en tu pecho, anchuroso hogar, pues vengo cansado del duro bregar?".
El visionario Julio Verne, cementerio de La Madeleine, Amiens:
"Hacia la inmortalidad y la eterna juventud".
El autor de "La Eneida", Virgilio, en Napolés:
"Mantua me dio la vida,
Brindisi me dio la muerte,
Nápoles la sepultura"
.
El autor de ciencia-ficción, Herbert George Wells, cementerio de Highgate, Londres:
"Cuando llegue la hora, mi epitafio tendrá que ser : Ya os lo dije, malditos locos".
La trágica Virginia Woolf, jardines de Monk's House en Rodmell, Sussex:
"En contra tuya volaré con mi cuerpo invencible e inamovible, ¡oh muerte!".
El poeta irlandés,William Butler Yeats, en el condado de Sligo, Irlanda:
"Con una fría mirada
a la vida, a la muerte.
¡Jinete, pasa!
.

El epitafio, como género literario, tiene reservada la inmortalidad. La vanidad, propia o ajena, seguirá estimulando el ingenio de los poetas.
-¿Te gustaría tener epitafio?
-¿Qué te gustaría que pusiera en el tuyo?


-¡Qué ustedes lo lean bien!
 
Venís desde muy lejos...
Los escritores extranjeros que respondieron a la "llamada de España" al estallar la Guerra Civil, fueron muchos, unos apoyaron la causa roja y otros combatieron a favor de ella.
Pero, sin duda fue un acontecimiento que marcó un antes y un después en el pensamiento y la obra del siglo pasado.
W. H. Auden, poeta, dramaturgo y crítico literario norteamericano, considerado por muchos como el poeta más influyente de la literatura inglesa desde T.S. Eliot. En 1937, colaboró con los republicanos en la Guerra Civil española, conduciendo una ambulancia.
Georges Bernanos, escritor francés, que militó en las filas de extrema derecha de su país. En 1934 fijó su residencia en Mallorca, donde le sorprendió la guerra civil. En sus comienzos se puso al lado del bando nacional, pero sus divergencias con jefes políticos de esta zona le hicieron cambiar de postura, convirtiéndose en denostador del Movimiento. En febrero de 1937, residente ya en Francia, suscribió junto con otros intelectuales franceses, un llamamiento del Comité por la Paz Civil y Religiosa de España. Escribió un libro titulado "Los grandes cementerios bajo la luna", sobre nuestra guerra, con gravísimas acusaciones contra los "sublevados" y contra la Iglesia.
John Dos Passos, escritor norteamericano, al estallar la guerra de España, mostró sus simpatías por el bando rojo, asistiendo en julio de 1937 al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Colaboró con Ernest Hemingway en la película de propaganda "The Spanish Earth".
lja Grigórievich Ehrenburg, escritor y periodista soviético, en el año 1932 visitó por primera vez España, y escribió poco después un libro titulado "España, república de trabajadores", en el que ironizaba sobre el entonces nuevo régimen político español. Al estallar la guerra civil, el Partido lo envió a España. En octubre de 1936 se celebró en Madrid una convocatoria del Secretariado de Asociación de Escritores Antifascistas, preparativa del congreso que se tenía que celebrar al año siguiente, presidiendo dicha convocatoria junto con Rafael Alberti.
Nicolás Guillén, poeta cubano, en 1937, en plena guerra civil, viaja a España para participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Barcelona, Valencia y Madrid. Conmovido por cuanto ve y experimenta en la España en guerra, Guillén ingresa al Partido Comunista, en el que militará hasta su muerte.
Ernest Hemingway, desde el comienzo de la guerra civil española mostró sus simpatías por el bando republicano, al que envió 40.000 dólares como donativo al Gobierno de Madrid. Asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia, Madrid y Barcelona en julio de 1937. Como corresponsal de guerra presenció algunas batallas desde la primera línea de fuego, estuvo en el frente de Madrid, en Teruel y en el Ebro. También realizó los comentarios al documental cinematográfico "Tierra española" de Joris Ivens.
Vicente Huidobro, escritor chileno, en 1918, fundó en Madrid el grupo creacionista, y su gran habilidad de comunicador contribuyó a extender el entusiasmo por la experimentación en la Europa de entreguerras.
Arthur Koestler, escritor británico de origen húngaro, miembro del Partido Comunista, Corresponsal de guerra del diario liberal inglés News Chronicle, que al comienzo de la guerra civil española se hizo pasar por simpatizante de los nacionales, llegando a hacer una entrevista al general Queipo de Llano y escribiendo, a continuación, una serie de artículos contra la España de Franco.
En una de sus declaraciones el escritor dijo:".. las matanzas de Badajoz, los bombardeos de Madrid, la muerte de los niños de Getafe, la destrucción de Guernica, tuvieron lugar a la vista de todos; ante tales sucesos, las gentes reaccionaron con espontánea convulsión de horror... Una vez más, los moros habían llegado hasta los Pirineos, pero ahora como defensores de la Iglesia... Una vez más, una horda mercenaria, la Legión Extranjera del Tercio, mataba, violaba y saqueaba en nombre de una Santa Cruzada...”
André Malraux, escritor y político francés, durante la guerra civil estuvo en España al frente de un grupo de aviadores galos, a pesar de que él era totalmente inexperto en la materia, e incluso no poseía el permiso como piloto, alineándose en las filas del ejército rojo. La Escuadrilla España, como la llamó Malraux, cosechó más pena que gloria.
Pablo Neruda, el poeta chileno, durante la guerra civil española desarrolló una intensa actividad propagandística a favor del bando rojo. En julio de 1937 intervino en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, que tuvo lugar en Valencia, Madrid y Barcelona, fundando, el mismo año, en París, el Grupo Hispanoamericano de Ayuda a España.
Gustav Regler, fue comisario y novelista de la XII
Brigada Internacional, luchó en la Ciudad Universitaria, en Aragón, fue el gran ejemplo de escritor antifascista y combatiente del Congreso de Intelectuales Antifascistas que se celebró en España en 1937.
Antoine Saint-Exupéry, este escritor francés, durante la guerra civil de España actuó en la zona republicana como corresponsal del diario francés L ' Intransigeant", en uno de sus artículos publicado en agosto de 1936, escribió: "..en España fusilar es como talar árboles". "Una guerra civil no es una guerra, sino una enfermedad porque no se trata de expulsar un enemigo de un territorio, sino de expulsar un mal. Y quizá los que se aglutinan en un bando difieren más entre sí que de sus adversarios. En la guerra civil el enemigo es interior: se lucha casi contra sí mismo. Y es por eso que, sin duda, esta guerra toma una forma tan terrible: se fusila más de lo que se combate. La muerte, aquí, es el lazareto de aislamiento. Una purga de portadores de gérmenes. Los anarquistas hacen visitas domiciliarias y cargan a los contagiosos en sus carretas. Y, del otro lado de la barrera, Franco ha podido pronunciar esta frase atroz: "Aquí ya no hay comunistas".
Stephen Spencer, escribió en el prólogo a la antología "Poems for Spain", "..la de los republicanos fue “una lucha por las condiciones sin las cuales la escritura y la lectura de la poesía son casi imposibles en una sociedad moderna”.
George Orwell, escritor inglés, llegó a España, como antiimperialista y antifascista; salió de España como antiimperialista y anticomunista. Luego, el Reino Unido y Estados Unidos supieron manipular sus textos para convertirle simplemente en un escritor anticomunista, convirtiendo sus textos anticomunistas en parte del programa básico educativo. Pero nunca llegó a ser un defensor del capitalismo.
Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano, en 1937 asiste al Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia (España) junto con su esposa, la escritora mexicana Elena Garro.
César Vallejo, posiblemente el poeta peruano más importante de todos los tiempos.Inscrito en el Partido Comunista de España (1931) y nombrado corresponsal, sigue de cerca las acciones de la Guerra Civil y escribe su poema más político: "España, aparta de mí este cáliz", que aparece en 1939 impreso por soldados del ejército republicano.
Simone Weil, filósofa social francesa, en 1936 se unió a los anarquistas españoles durante la Guerra Civil en España, y trabajó como cocinera de campo.

Resultaría excesivo incluir aquí la inacabable nómina de los intelectuales y artistas internacionales que alzaron su voz, e incluso empuñaron las armas, en defensa de la República y en contra del fascismo teocrático-castrense, más una veintena de ingleses, más una decena de alemanes, más rusos, checos, italianos, griegos... Algunos de esos nombres, incluidos los de tantos que dieron su vida o perdieron su integridad física defendiendo la libertad de nuestro pueblo.

Este post no está hecho con el ánimo de juzgar a nadie, sino por el mero deseo de informar sobre una realidad.

-¡Que Ustedes lo lean bien!.
 
Faites vos jeux!!
Cuentan que el mundo es mundo por culpa de una timba, Zeus, Poseidón y Hades se jugaron a los dados, los cielos, las aguas y hasta el lugar donde residen los muertos.Los hombres de letras se han mostrado a lo largo de los tiempos, tan animosos como los dioses, alrededor del tapete verde.
Uno de los primeros jugadores de nuestras letras es el legendario Conde de Villamediana Juan de Tassis, célebre poeta y seductor, retratado en el Quijote bajo el nombre de Pierres Papin, fue expulsado de la Corte en 1608 por haber ganado más de 30.000 ducados.
Fiodor Dostoievski, fiel asiduo de los casinos de Wiesbaden, Baden-Baden o París, tuvo el poco decoro, de contarle a su esposa, y por escrito, que después de perder una notable cantidad de dinero jugando a la ruleta había experimentado algo parecido a un orgasmo.
Condenado a perder escribe "El jugador", novela semi-biográfica, donde el demonio del juego se convierte en el verdadero protagonista.
Balzac, aunque no era ludópata declarado, se pasó toda su vida jugando y huyendo de los prestamistas.Su libro "La piel de zapa" es el fiel reflejo de un jugador de la época en París.
Edgar Allan Poe, fue expulsado de la universidad de Virginia por no pagar sus deudas de juego, y cuatro años más tarde de la Academia de West Point por la misma razón.
Mark Twain, buen conocedor de los casinos flotantes del Mississippi, decía: “la fortuna golpea a la puerta de una persona una vez en la vida, pero en la mayoría de los casos la persona está en un salón vecino y no la escucha”.
Ernest Hemingway, renunció a su pasión por las carreras de caballos cuando comprendió que le quitaban tiempo para escribir.
Leopoldo Alas Clarin, era un redomado ludópata, gastándose en juegos de azar parte de sus ingresos por colaboraciones literarias.
Dicen que María Kodama, tiene en su poder la correspondencia con su compañero en el Liceo Calvino de Ginebra, Mauricio Abramowicz, en la que se descubre un Borges sorprendente, asiduo del casino, jugador de ruleta, que inventa "martingalas" para ganar con facilidad.
A Manuel Vicent, le encantaba pasar las tardes de los sábados jugando al póquer con los amigos. Decía: “El buen jugador juega para perder, es una forma de purificación o catarsis”.
Graham Greene, solía jugar a la ruleta rusa en su adolescencia y juventud, la dejó, según su biógrafo, Norman Sherry, “porque nunca acertaba”.
Françoise Sagan, aburrida del éxito precoz de "Buenos días, tristeza", despilfarró varias fortunas en los casinos.
Raúl del Pozo, el prototipo del escritor-tahúr, que ha jugado a todo, pero que ahora asegura haberse retirado de las cartas y de la escritura a pesar de lo fuerte que eran esas pasiones.
Charles Bukowski, su afición a las apuestas del hipódromo quedó reflejada en su obra, en su primera novela "Cartero", su alter ego Chinaski es un jugador afortunado que va de carrera de caballos en carrera de caballos y de cama en cama.
Julio Ramón Ribeyro, uno de los narradores peruanos más notables, se perdía por la ruleta, donde siempre apostaba al 35.
Alberto Vázquez-Figueroa, confiesa que todos los años visita el Festival de Cannes, de día, al festival y de noche, al casino. Vázquez-Figueroa es también, muy aficionado al dominó, en sus estancias en Lanzarote juega a diario, entre sus adeptos están, Juan Marsé y Luis Sepúlveda.
Hablar de jugadores sin hablar de Julio Cortázar, gran aficionado al dominó y, como no, a la rayuela, sería dejar este post inacabado.
Sigmund Freud, que siempre pensaba en lo mismo, equiparaba el movimiento de los dados en el cubilete, al momento sobresaliente de la masturbación.
Así que damas y caballeros, ¡Hagan juego!

-¡Qué Ustedes lo lean bien!