La pena y las alas (mías ambas)
Fin de semana de celebración familiar, sí, otra vez, - malditas comuniones -.
De regreso a casa, la tele del salón vacía de contenido interesante, se dirigió a mi y me tentó de nuevo para que fuese al videoclub a rescatar algo que la hiciese sentir mejor. Lo hice.
Los títulos fueron varios y sus nombres lo de menos. Solo se que con dos de los tres que han pasado por mi pantalla, entre viernes y domingo, he llorado.
No era una pena casual, ni una pena cliché, ni siquiera una pena al uso. Tampoco era una pena de niño, ni una pena de viejo. No se pareció en ningún momento a una pena de amor. Ninguna chica se quedó sin chico ni viceversa.
Era una pena a traición. De las penas que se esconden en nuestras tripas y vienen a todas partes. Y no se pierden ningunos de nuestros cafés, ni nuestros libros, ni nuestras ventanas mojadas de lluvia, ni nuestras salidas furtivas, ni nuestras despedidas, ni nuestros caprichos, ni nuestros enfados ni alegrías.
Solo está ahí todo el tiempo.
Solemos padecerlas los que llevamos heridas en el alma. Heridas de esas que no cicatrizan y que solo pueden producirse por anhelo, deseo, añoranza y cualquier otro sentir que genere ansiedad.
Como dijo aquél, "No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió"... y ahí estaba mi pena.
Mi pena salió de mi pecho, avisó a los ojos para que lo enturbiaran todo un poco y a mi boca para que se curvase hacia abajo por sus extremos. Después se volvió, me miró a la cara y me dijo:
- Hola de nuevo, “fratello”. Solo he venido a decirte - más bien, a recordarte - que por voluntad propia ya no tienes alas. Una pena, te quedaban tan bien y eran tan útiles. En fin, eso es todo, nos vemos en otro momento perfecto. Hasta otra.
Y se fue.
Más tarde, al verme desconsolado, bajó la conciencia y me dijo al oído:
- Tranquilo, está equivocada si cree que no tiene remedio. Si lo deseas todo puede volver a ser como antes. Esto es como montar en bici. Perdimos la bici, pero siempre recordaremos como se vuela. Así que quiérelo, deséalo y tus alas volverán a estar en su sitio.
Me besó la frente y se fue.
Me sentí mejor. Brillaba la luna y tenía toda la noche por delante.
Cogedme... si podéis.

Tramando mudanza
He observado que la mayoría de los "blogeros" que conozco, los fines de semana son los días que menos usamos internet. Si a eso le sumo, que estoy en un momento en que o bien se me ha secado la inspiración o, por el contrario, soy demasiado autocrítico con lo que escribo y no lo publico. El resultado es que solamente voy a poner este post para contaros algo que estoy tramando.
He adquirido un dominio en internet para desvincular mi blog de los lugares que nos acogen gratuitamente - principalmente por que he detectado que no funcionan muy bien - y espero poder tener pronto un lugar propio donde expresarnos como buenamente consideremos.
Se que esta noticia quizás no os sea de interés, pero la pongo para que sepáis que estais todos invitados a mi nuevo huequito en la red en cuanto lo tenga preparado.
Advierto, que soy un patán y no tengo ni idea de programar una web - si, los tengo cuadrados, ¿qué pasa? - pero mi empeño lo irá consiguiendo poco a poco.
Espero no tardar demasiado y, lo dicho, están todos invitados.
Saludos.
Medio llena, siempre medio llena.
A lo largo de los años, la vida, nos ha puesto en mil y un aprietos.
Nos ha regalado alegrías, nos ha robado personas, nos ha racionado las oportunidades, nos ha vendido esperanzas, nos ha matado de ganas, nos ha permitido reír, nos ha obligado a llorar, nos ha quitado amigos, nos ha dado enemigos, nos ha hecho más fuertes por fuera y más débiles por dentro, nos ha traído el amor con cláusulas, nos ha enviado al destierro, nos ha tentado, nos ha prometido, nos hizo pensar, nos ha acomplejado, nos ha asustado, nos ha golpeado, nos ha inhibido, nos ha manipulado, nos ha perseguido, nos ha corrompido, nos ha contaminado, nos ha entusiasmado, nos ha ilusionado, nos ha envilecido, nos ha traicionado, etc.
Con todo, hemos seguido adelante y, personalmente, he salvado los escollos porque sigo siendo de los que ven la botella medio llena.
Soy optimista por naturaleza, de vocación, por convicción y aunque - a ratos - me emputezco y maldigo a los cuatro rincones del planeta y me irrito y odio y grito e insulto y arremeto y violento y escupo y me enfado, siempre he tenido clara mi condición de peleón.
Ahora, miro a R. - mi musa -, a mi lado, dormida, su boca entreabierta y pienso. Nada de lo que me pasó, me pasa o pueda pasarme, tendrá la más mínima importancia al lado de lo que esa perra vida que comentaba ha decidido otorgarme.
Soy feliz.
Está ahí, acurrucado/a, tranquilo/a, latiendo, cómodo/a, esperando, haciendo que envidie a R. por sentirlo/a tan de cerca y poder mimarlo/a y cuidarlo/a desde el principio. Todavía no lo sabe - o quizás si - pero ya lo/a quiero.
Siento que he ganado. Que nada interrumpa este instante de meses de espera. Quiero saborearlo, paladearlo bien. Nunca una espera fue tan placentera.
Y ahora, queda seguir peleando, pero con otras miras, con otros fines, no para uno. Con la única intención de que algún día, cuando uno falte y deje de gritar y maldecir y luchar, mi hijo/a, al recordarme, pueda decir satisfecho/a...
Mi padre, una buena persona.
P.D.- Quería compartirlo con vosotros que me leéis. Gracias.

Nos ha regalado alegrías, nos ha robado personas, nos ha racionado las oportunidades, nos ha vendido esperanzas, nos ha matado de ganas, nos ha permitido reír, nos ha obligado a llorar, nos ha quitado amigos, nos ha dado enemigos, nos ha hecho más fuertes por fuera y más débiles por dentro, nos ha traído el amor con cláusulas, nos ha enviado al destierro, nos ha tentado, nos ha prometido, nos hizo pensar, nos ha acomplejado, nos ha asustado, nos ha golpeado, nos ha inhibido, nos ha manipulado, nos ha perseguido, nos ha corrompido, nos ha contaminado, nos ha entusiasmado, nos ha ilusionado, nos ha envilecido, nos ha traicionado, etc.
Con todo, hemos seguido adelante y, personalmente, he salvado los escollos porque sigo siendo de los que ven la botella medio llena.
Soy optimista por naturaleza, de vocación, por convicción y aunque - a ratos - me emputezco y maldigo a los cuatro rincones del planeta y me irrito y odio y grito e insulto y arremeto y violento y escupo y me enfado, siempre he tenido clara mi condición de peleón.
Ahora, miro a R. - mi musa -, a mi lado, dormida, su boca entreabierta y pienso. Nada de lo que me pasó, me pasa o pueda pasarme, tendrá la más mínima importancia al lado de lo que esa perra vida que comentaba ha decidido otorgarme.
Soy feliz.
Está ahí, acurrucado/a, tranquilo/a, latiendo, cómodo/a, esperando, haciendo que envidie a R. por sentirlo/a tan de cerca y poder mimarlo/a y cuidarlo/a desde el principio. Todavía no lo sabe - o quizás si - pero ya lo/a quiero.
Siento que he ganado. Que nada interrumpa este instante de meses de espera. Quiero saborearlo, paladearlo bien. Nunca una espera fue tan placentera.
Y ahora, queda seguir peleando, pero con otras miras, con otros fines, no para uno. Con la única intención de que algún día, cuando uno falte y deje de gritar y maldecir y luchar, mi hijo/a, al recordarme, pueda decir satisfecho/a...
Mi padre, una buena persona.
P.D.- Quería compartirlo con vosotros que me leéis. Gracias.

Viernes & Sábado
Gente a mi alrededor. Un traje, incluso corbata. El reloj de pulsera de "las ocasiones especiales" me está matando. La familia, esa que hace tiempo que no ves, sentada en la misma mesa y en otras adyacentes en un salón preparado para la celebración. Gafas de sol.
Que alguien me de algo para el estómago. Para la cabeza no creo que haya nada que lo arregle más que tumbarme en mi cama y dormir. Dormir, qué bien suena.
[Flash-Back]
Ventanilla del coche, sentado atrás, mis mejores amigos en el mismo vehículo. Hay que mear. Viene un colombiano - si, de los de Colombia - uno de mis amigos lo saluda. Calle empedrada de adoquines con puerta de bar al fondo, poco animado, alguien nos recibe, nos sentamos, más copas. Risas, recuerdos, añoranzas, más copas, tabaco, algún famoso, gente mirando, visita al baño, otra copa, tabaco, presentaciones - creo que no le caigo bien -, alguna cadera que admirar, más gente, una guitarra sola, otra copa - ahora pido yo -, te quiero tronco - al de al lado -, "oye, ¿y éste?, ha salido un momento", tabaco - creo que fumo demasiado -, mejor otra copa "ahora pido yo", es guapa la camarera - es argentina -, visita al baño, la guitarra no está sola, gente hablando - no me interesa -, risas, muchas risas, vuelven los recuerdos - los buenos -, más copas, esto lo cierran "vayamos a otro sitio, está aquí al lado", otra copa, tabaco - me he quedado sin papel, mierda -, "¿alguien ha visto al colombiano?", me da igual, me voy. Fumando, eso si.
[Fin Flash-back]
Mensaje al móvil:
"Tranquilo, solo era para hacer un escrutinio de tu resaca del día de ayer. Ja, ja, ya hablamos"
[BORRAR MENSAJE]
Qué cabrón. [Sonrisa]
A ver si se acaba de una puta vez la celebración, tengo ganas de llegar a casa. Me molesta tanto ruido, no tengo hambre y al que encienda un cigarro le rebano el pescuezo.
No se si es debido a mi falta de costumbre o a que me pasé bebiendo. Tampoco sé si debo empezar a acostumbrarme. En fin. Ya veremos la próxima.

Que alguien me de algo para el estómago. Para la cabeza no creo que haya nada que lo arregle más que tumbarme en mi cama y dormir. Dormir, qué bien suena.
[Flash-Back]
Ventanilla del coche, sentado atrás, mis mejores amigos en el mismo vehículo. Hay que mear. Viene un colombiano - si, de los de Colombia - uno de mis amigos lo saluda. Calle empedrada de adoquines con puerta de bar al fondo, poco animado, alguien nos recibe, nos sentamos, más copas. Risas, recuerdos, añoranzas, más copas, tabaco, algún famoso, gente mirando, visita al baño, otra copa, tabaco, presentaciones - creo que no le caigo bien -, alguna cadera que admirar, más gente, una guitarra sola, otra copa - ahora pido yo -, te quiero tronco - al de al lado -, "oye, ¿y éste?, ha salido un momento", tabaco - creo que fumo demasiado -, mejor otra copa "ahora pido yo", es guapa la camarera - es argentina -, visita al baño, la guitarra no está sola, gente hablando - no me interesa -, risas, muchas risas, vuelven los recuerdos - los buenos -, más copas, esto lo cierran "vayamos a otro sitio, está aquí al lado", otra copa, tabaco - me he quedado sin papel, mierda -, "¿alguien ha visto al colombiano?", me da igual, me voy. Fumando, eso si.
[Fin Flash-back]
Mensaje al móvil:
"Tranquilo, solo era para hacer un escrutinio de tu resaca del día de ayer. Ja, ja, ya hablamos"
[BORRAR MENSAJE]
Qué cabrón. [Sonrisa]
A ver si se acaba de una puta vez la celebración, tengo ganas de llegar a casa. Me molesta tanto ruido, no tengo hambre y al que encienda un cigarro le rebano el pescuezo.
No se si es debido a mi falta de costumbre o a que me pasé bebiendo. Tampoco sé si debo empezar a acostumbrarme. En fin. Ya veremos la próxima.

Bienaventurados los locos...
Hace ya unos días que no escribo, pero curiosamente tengo ganas todos los días. Ando por la calle y me asaltan temas a la cabeza con la intención de ser traídos a este lugar. Cuando mis obligaciones me lo permiten me pongo, pero no puedo. Me he observado y no puedo. No me sale.
Es curioso, pero todo lo que me gusta hacer prefiero hacerlo de noche. Leer, fumar, pensar, escribir, ir al cine, etc.
Me resulta mucho más acogedor el oscuro manto de la noche y la cálida luz de la luna que el brillante y optimista sol y su luz, chivata de defectos y miserias de los que solemos mirarnos para adentro.
La noche abre sus puertas y un enjambre de desheredados, oportunistas, patanes, solteros febriles, fugados, noctámbulos voluntarios, reinonas, solitarios, buitres de barra de bar, camareros de turnos recién terminados, pseudo gogós de piercings imposibles que hacen del ombligo un santuario, divorciadas en busca de divorciados afines, policías venidos a menos, chachas de pueblo deslumbradas por las luces de la ciudad, putas, traficantes, adictos, socios eventuales de "cogorza pre-bronca con la señora", camiones de la basura recién traídos de la ciudad de mi leído paisano puagh, desquiciados, travestís, anacrónicos, trasnochadores, aspirantes a vampiro de medio pelo, frustrados, alcohólicos anónimos, taxistas con ojeras, dependientes de gasolineras con complejo de pez, quinceañeras huidizas del brazo de algún portero de discoteca, strippers, adúlteros, yo y algunos de vosotros, o todos.
Luego pasa, como un tren de mercancías, arrollándolo todo.
Llegan las primeras luces del día y todo se desmorona, dando paso al penoso espectáculo del sol mostrando cicatrices y llagas en las almas de los que, pese a todo, seguimos enamorados de la luna.
Bienaventurados los locos por que ellos heredarán la luna.

Es curioso, pero todo lo que me gusta hacer prefiero hacerlo de noche. Leer, fumar, pensar, escribir, ir al cine, etc.
Me resulta mucho más acogedor el oscuro manto de la noche y la cálida luz de la luna que el brillante y optimista sol y su luz, chivata de defectos y miserias de los que solemos mirarnos para adentro.
La noche abre sus puertas y un enjambre de desheredados, oportunistas, patanes, solteros febriles, fugados, noctámbulos voluntarios, reinonas, solitarios, buitres de barra de bar, camareros de turnos recién terminados, pseudo gogós de piercings imposibles que hacen del ombligo un santuario, divorciadas en busca de divorciados afines, policías venidos a menos, chachas de pueblo deslumbradas por las luces de la ciudad, putas, traficantes, adictos, socios eventuales de "cogorza pre-bronca con la señora", camiones de la basura recién traídos de la ciudad de mi leído paisano puagh, desquiciados, travestís, anacrónicos, trasnochadores, aspirantes a vampiro de medio pelo, frustrados, alcohólicos anónimos, taxistas con ojeras, dependientes de gasolineras con complejo de pez, quinceañeras huidizas del brazo de algún portero de discoteca, strippers, adúlteros, yo y algunos de vosotros, o todos.
Luego pasa, como un tren de mercancías, arrollándolo todo.
Llegan las primeras luces del día y todo se desmorona, dando paso al penoso espectáculo del sol mostrando cicatrices y llagas en las almas de los que, pese a todo, seguimos enamorados de la luna.
Bienaventurados los locos por que ellos heredarán la luna.

A mi musa
No hay nada más feo que un fin de semana de trabajo.
A mi me ha tocado éste. Ya lo dice el refrán, "Si a los 35 no eres rico, ¡arre, borrico!", y creo que me va a tocar arrear. Una pena. Con la fe que mi madre había puesto en mi. Qué se le va a hacer.
De todos modos estoy contento. Por raro que parezca y pese a todo el trabajo y la falta de tiempo y el desajuste horario y el quebradero de cabeza y el estar - cuando se está - como ausente y el llegar tarde y desear que los minutos del findesemanadetrabajo terminen, ha habido algo que ha merecido la pena.
Sí, lo ha habido. Ha habido sexo, sexo del bueno, del sincero, del lujurioso, del amable, del espontáneo - para mi, el mejor - del que se hace con cariño, con las tripas, con ganas, a deshoras, con ella, con mi musa, mi bella musa.
La echaba de menos. Pero vino y se quedó, aquí, cerquita, conmigo. Reclamó su huequito en mi pecho y me hizo suyo.
A lo mejor no lo sabe, pero la AMO.
Ahora, solo, mientras miro al techo y veo como el humo de mi cigarrillo se estrella contra la blanca escayola y se dispersa para hacerse imperceptible a la vista, hasta que un día repare en lo urgente de volver a pintar. Ahora, es cuando más la echo de menos.
Y como sigo siendo aquel hombre de rituales y soy tan iluso como para creer que las circunstancias y el entorno marcan los momentos, aquí me tienen, rendido y exhausto, anhelando que llegue de nuevo la ocasión en que tenga otro findesemanadetrabajo. Por aquello de ver si la historia se repite y puedo descansar abrazado a mi musa.
Aunque, como dijo aquél... "Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver", y me consta que es cierto.
Éste que mientras añora, escribe, y es de natural peleón, sigue en sus trece.

A mi me ha tocado éste. Ya lo dice el refrán, "Si a los 35 no eres rico, ¡arre, borrico!", y creo que me va a tocar arrear. Una pena. Con la fe que mi madre había puesto en mi. Qué se le va a hacer.
De todos modos estoy contento. Por raro que parezca y pese a todo el trabajo y la falta de tiempo y el desajuste horario y el quebradero de cabeza y el estar - cuando se está - como ausente y el llegar tarde y desear que los minutos del findesemanadetrabajo terminen, ha habido algo que ha merecido la pena.
Sí, lo ha habido. Ha habido sexo, sexo del bueno, del sincero, del lujurioso, del amable, del espontáneo - para mi, el mejor - del que se hace con cariño, con las tripas, con ganas, a deshoras, con ella, con mi musa, mi bella musa.
La echaba de menos. Pero vino y se quedó, aquí, cerquita, conmigo. Reclamó su huequito en mi pecho y me hizo suyo.
A lo mejor no lo sabe, pero la AMO.
Ahora, solo, mientras miro al techo y veo como el humo de mi cigarrillo se estrella contra la blanca escayola y se dispersa para hacerse imperceptible a la vista, hasta que un día repare en lo urgente de volver a pintar. Ahora, es cuando más la echo de menos.
Y como sigo siendo aquel hombre de rituales y soy tan iluso como para creer que las circunstancias y el entorno marcan los momentos, aquí me tienen, rendido y exhausto, anhelando que llegue de nuevo la ocasión en que tenga otro findesemanadetrabajo. Por aquello de ver si la historia se repite y puedo descansar abrazado a mi musa.
Aunque, como dijo aquél... "Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver", y me consta que es cierto.
Éste que mientras añora, escribe, y es de natural peleón, sigue en sus trece.

SOLEDAD, madre de todos
Hay a quien le da por pasarse jornadas enteras en el gimnasio, otros se dedican a ver la tele, algunos leen, otros estudian, muchos alternan, también los hay que pasean, que tocan algún instrumento y todos ellos tienen en común la cantidad de horas que le dedican a su ocupación.
Yo, seguramente por pereza, desgana, falta de voluntad o similar, no hago nada de eso.
Pero si hay una cosa que hago con dedicación, de manera voluntaria y concienzuda. Pensar.
Pienso con mis carencias y capacidades - más o menos limitadas -pero siempre pienso.
Y hoy, viendo la red, la cantidad enorme de foros, weblogs, páginas personales, chats, comunidades, "webcindarios" y demás lugares virtuales dedicados y hechos por y para los usuarios, me ha llevado a reflexionar sobre algo de lo que estoy absolutamente convencido.
Aunque tengamos pareja, amigos, novios, novias, compañeros, vecinos, conocidos, colegas, jefes, hijos, familias, padres, madres, hermanos e incluso enemigos, en el fondo todos estamos SOLOS.
Una soledad propiciada por el hecho de que no nos sintamos libres para ser nosotros mismos a tiempo completo. Una soledad que necesariamente se agarra al anonimato para dejar respirar al sujeto que la padece.
Es ella pues - la soledad - la madre de todos los weblogs, de los foros, chats, etc. Porque ahí es cuando podemos ejercer de "nuestracaraocultadelaluna" para completarnos como personas y dejar de ser solo la mitad de uno.
Después de todo, nunca me he sentido más libre que cuando estoy solo.
¿Vosotros si?
P.D.- Hoy, mi soledad ha conocido a la soledad de Kaperusita Negra, creo que son soledades muy afines. Ya veremos. Besos, Kaperusita.
Yo, seguramente por pereza, desgana, falta de voluntad o similar, no hago nada de eso.
Pero si hay una cosa que hago con dedicación, de manera voluntaria y concienzuda. Pensar.
Pienso con mis carencias y capacidades - más o menos limitadas -pero siempre pienso.
Y hoy, viendo la red, la cantidad enorme de foros, weblogs, páginas personales, chats, comunidades, "webcindarios" y demás lugares virtuales dedicados y hechos por y para los usuarios, me ha llevado a reflexionar sobre algo de lo que estoy absolutamente convencido.
Aunque tengamos pareja, amigos, novios, novias, compañeros, vecinos, conocidos, colegas, jefes, hijos, familias, padres, madres, hermanos e incluso enemigos, en el fondo todos estamos SOLOS.
Una soledad propiciada por el hecho de que no nos sintamos libres para ser nosotros mismos a tiempo completo. Una soledad que necesariamente se agarra al anonimato para dejar respirar al sujeto que la padece.
Es ella pues - la soledad - la madre de todos los weblogs, de los foros, chats, etc. Porque ahí es cuando podemos ejercer de "nuestracaraocultadelaluna" para completarnos como personas y dejar de ser solo la mitad de uno.
Después de todo, nunca me he sentido más libre que cuando estoy solo.
¿Vosotros si?
P.D.- Hoy, mi soledad ha conocido a la soledad de Kaperusita Negra, creo que son soledades muy afines. Ya veremos. Besos, Kaperusita.
SEXUAL
Abro el paquete, [MARCA DE TABACO], de venta en estancos.
Para algunos es algo muy "chic" - en estos tiempos que corren - fumar tabaco de liar en vez de la socorrida cajetilla de 19 o 20 unidades perfectamente alineadas y envasadas, que suele consumir la mayoría. Para otros, simplemente es cosa de garrulos ir haciéndose los cigarrillos por allende los bares y demás antros susceptibles de ser visitados y/o frecuentados por un tipo como yo.
Para mi, hombre de rituales donde los haya, es solo otra manera más de disfrutar concienzudamente de lo que uno hace. Es mi pequeño momento de relax y humo.
A éstas horas, a uno se le olvida lo complicado de la existencia y se da a la fuga buscando arrecifes donde encallar la balsa para dejarse mecer por lo que venga bien. Ya sople de levante, de poniente, sea húmedo/a, seco/a, largo/a, delgado/a, gordo/a, pequeño/a, claro/a, oscuro/a, terriblemente bello/a o delicadamente horrendo/a.
Cuando se izan las velas en noches como esta, no se hace con la intención de llegar lejos, sino con el ánimo de naufragar cuanto antes y bajar a los infiernos a codearse con Pedro Botero y su inestimable cuadrilla de encantadores súcubos.
Es entonces, cuando uno se halla en medio de todo, el momento que elige la conciencia para dejarse caer, con el cruel propósito de hacernos poner los pies en el suelo y apercibirnos de que nos miran extrañados, ojos como los nuestros que no ven lo que nosotros..
Ahí, sin tapujos, sin inhibiciones, sin coraza, sin ropa, sin moralinas ni preconceptos, sin pensar, solo sintiendo, disfrutando y dando rienda suelta a lo que realmente se lleva dentro sin preocuparnos de lo que pudiera parecerle a otros. Es ahí cuando la conciencia nos la juega y nos hace dudar entre lo que deseamos y lo que deberíamos aparentar.
Un día, senté a mi conciencia - que no a mi pareja - delante de mi y se lo dejé muy claro. Si te quieres quedar a vivir conmigo tienes que aprender y asumir lo que soy. O eso, o me iré para siempre.
Desde entonces todo ha ido como la seda.
Puedo ser lo que siempre quise. Pendenciero, golfo, ladrón, trovador, lunático, truhán, loco, tahúr, visceral, humano, borracho. Lo que quiera, a ella - a mi conciencia - ya no le importa, es más, lo disfruta conmigo y sabe, tan bien como yo, que de todos los "malvivires" que eligiese para mi, el que menos me perdonarían-tolerarían sería el concerniente a mis preferencias sexuales.
Ellos me llamarían bisexual. Yo, prefiero llamarme SEXUAL a secas.
Si, lo soy, lo soy y me gusta, ¿qué pasa?
Desde entonces, mi conciencia y yo dormimos a pierna suelta. Donde haga falta.

Para algunos es algo muy "chic" - en estos tiempos que corren - fumar tabaco de liar en vez de la socorrida cajetilla de 19 o 20 unidades perfectamente alineadas y envasadas, que suele consumir la mayoría. Para otros, simplemente es cosa de garrulos ir haciéndose los cigarrillos por allende los bares y demás antros susceptibles de ser visitados y/o frecuentados por un tipo como yo.
Para mi, hombre de rituales donde los haya, es solo otra manera más de disfrutar concienzudamente de lo que uno hace. Es mi pequeño momento de relax y humo.
A éstas horas, a uno se le olvida lo complicado de la existencia y se da a la fuga buscando arrecifes donde encallar la balsa para dejarse mecer por lo que venga bien. Ya sople de levante, de poniente, sea húmedo/a, seco/a, largo/a, delgado/a, gordo/a, pequeño/a, claro/a, oscuro/a, terriblemente bello/a o delicadamente horrendo/a.
Cuando se izan las velas en noches como esta, no se hace con la intención de llegar lejos, sino con el ánimo de naufragar cuanto antes y bajar a los infiernos a codearse con Pedro Botero y su inestimable cuadrilla de encantadores súcubos.
Es entonces, cuando uno se halla en medio de todo, el momento que elige la conciencia para dejarse caer, con el cruel propósito de hacernos poner los pies en el suelo y apercibirnos de que nos miran extrañados, ojos como los nuestros que no ven lo que nosotros..
Ahí, sin tapujos, sin inhibiciones, sin coraza, sin ropa, sin moralinas ni preconceptos, sin pensar, solo sintiendo, disfrutando y dando rienda suelta a lo que realmente se lleva dentro sin preocuparnos de lo que pudiera parecerle a otros. Es ahí cuando la conciencia nos la juega y nos hace dudar entre lo que deseamos y lo que deberíamos aparentar.
Un día, senté a mi conciencia - que no a mi pareja - delante de mi y se lo dejé muy claro. Si te quieres quedar a vivir conmigo tienes que aprender y asumir lo que soy. O eso, o me iré para siempre.
Desde entonces todo ha ido como la seda.
Puedo ser lo que siempre quise. Pendenciero, golfo, ladrón, trovador, lunático, truhán, loco, tahúr, visceral, humano, borracho. Lo que quiera, a ella - a mi conciencia - ya no le importa, es más, lo disfruta conmigo y sabe, tan bien como yo, que de todos los "malvivires" que eligiese para mi, el que menos me perdonarían-tolerarían sería el concerniente a mis preferencias sexuales.
Ellos me llamarían bisexual. Yo, prefiero llamarme SEXUAL a secas.
Si, lo soy, lo soy y me gusta, ¿qué pasa?
Desde entonces, mi conciencia y yo dormimos a pierna suelta. Donde haga falta.

Si lo pillo...
¿Alguien se ha fijado la cara de idiota que se le queda a uno cuando le roban en sus propias narices?
Hoy me ha tocado a mi. Me han robado una nimiedad, pero era mi nimiedad y me gustaba donde estaba.
Prometo venganza.
Basta por hoy, aún tengo las tripas suficientemente revueltas por el suceso como para ponerme a escribir sobre ello.
Voy a dejar esto y a procurarme un placentero y evasivo rato de sexo compartido que calme mi mala leche.
Espero tener suerte y encontrar partenaire. Si me toca evadirme a solas creo que mi saco de malas pulgas va a colmarse de nuevo y empezaré el martes como si fuera lunes. Las semanas con dos lunes no son recomendables para la salud mental del individuo.
Acercamiento, frotamiento, orgasmo y a soñar con la cabeza del hijoputa colgada de un palo.
Buen final para un lunes más, que contribuye a que sienta odio por mi triste vida de numerario de un sistema en el que solo los sobrados de dinero pueden olvidarse del día de la semana en el que viven.

Hoy me ha tocado a mi. Me han robado una nimiedad, pero era mi nimiedad y me gustaba donde estaba.
Prometo venganza.
Basta por hoy, aún tengo las tripas suficientemente revueltas por el suceso como para ponerme a escribir sobre ello.
Voy a dejar esto y a procurarme un placentero y evasivo rato de sexo compartido que calme mi mala leche.
Espero tener suerte y encontrar partenaire. Si me toca evadirme a solas creo que mi saco de malas pulgas va a colmarse de nuevo y empezaré el martes como si fuera lunes. Las semanas con dos lunes no son recomendables para la salud mental del individuo.
Acercamiento, frotamiento, orgasmo y a soñar con la cabeza del hijoputa colgada de un palo.
Buen final para un lunes más, que contribuye a que sienta odio por mi triste vida de numerario de un sistema en el que solo los sobrados de dinero pueden olvidarse del día de la semana en el que viven.

A hurtadillas...
Me sorprendo a ratos haciendo de vulgar cotilla. Lo peor es que no me avergüenzo, al contrario, lo disfruto.
De pie, de medio lado, descalzo, la oreja contra la pared. Ha sido esa subida de tono en la vivienda contigua a la mía lo que me ha hecho pulsar el botón [mute] de mi mando a distancia y saltar hasta encontrarme en dicha posición.
Del otro lado, los vecinos. Los veo todos los días, nos saludamos, incluso diría que me caen bien. Son jóvenes, cerca de la treintena. Él es un poco pesado, ella un tanto fea y ambos, a ratos, desaliñados. Gente normal. No me causarían el más mínimo interés si no se empeñaran de vez en cuando en mantener sus disputas a grito pelado.
Han tenido rifi-rafes por diversos motivos y todos con los mismos malos modos y el mismo volumen de voz.
Hoy le ha tocado a una dura etapa de sus vidas que tienen que afrontar. El paro ha llamado a su puerta. Él no trabaja y los pilares retrógrados y machistas en los que se sostiene su existencia se tambalean peligrosamente. Ella ha empezado a trabajar y él no puede soportarlo.
Pero lejos de pensar en preocuparse porque su mujer ahora estará más cansada y su hijo, de dos años recien cumplidos, estará más tiempo sin mamá, resulta que lo que siente no es otra cosa que el más triste y temido de los sentimientos en una relación de pareja, los celos.
Piensa que su mujer ahora mira a otros hombres, los trata, los tiene cerca, algo trama, podría si quisiera, ¿querrá?, seguro que le apetece, igual ha conocido a otro, ya no le gusto, me la está jugando, todas son iguales.
En vez de comprender que es lógico que ella, éstos cuatro días que lleva trabajando y exclusivamente debido al cansancio, no tenga las mismas ganas de arrodillarse entre sus piernas, de abrirse como las flores, de sentir su sudor y su aliento, de compartir las ganas a golpe de mando a distancia y canal porno y acabar sobre su pecho mientras es a ella a quien le toca correr a por el papel higiénico, antes de que las gotas del éxtasis manchen la tapicería del sofá.
Él lo tiene claro, no está cansada, tiene a otro u otros.
Él es un melón. Ella una víctima, fea, pero víctima. Yo un cotilla y ahora un chafardero.
Tengo los pies fríos, me pita el oido y me duele el cuello. Creo que tengo una contractura. La merezco.
Recien llego.
Hoy, justo hoy empiezo a desgarrar mi corteza para mostrar cuanto hay debajo.
Quizás tenga cierto toque exhibicionista, ¿y qué?, en alguna parte tengo que desangrarme.
Quizás tenga algo de espectáculo onanista que espero se remedie y transforme en una orgía de espontáneos que salten al ruedo a rematar la faena con, contra, de, hacia, para, por, sin, sobre y tras un servidor.
No tengo ni puñetera idea de cómo manejarme con semejante tutor electrónico que me ayuda a que mis pensares y sentires se vayan dibujando por la pantalla. Solo espero que permita que mi mala leche, mis miedos, mis pudores, mis vicios, vivencias, quejas, llantos, risas, preocupaciones y experiencias, y un largo etcétera se vayan grabando en el disco duro de un sistema tan complicado como impersonal y dé paso a un espejo donde poder mirarme de vez en cuando y proyectar mi reflejo hacia no me importa donde.
Sería un gilipollas si tratara de convencer a alguien de que no me importa que me lean o no. Quiero que me leáis y pretendo que este medio me sirva como desahogo personal, cuaderno de bitácora y red de pescador de ideas ajenas.
Sinceramente, espero salpicar lo máximo posible.
Pasen, acomódense, sientan y padezcan.