Semana in albis
Semana llena de trabajo mal pagado, mal mirado, desagradecido, maldito, ruín.
Semana con tintes de desastre mental que ha hecho la cuesta arriba más pronunciada, si cabe, para mi inspiración.
Semana coronada con otra de esas odiosas celebraciones - si, éste es mi año para ellas - justo en la víspera de unas bonitas, a la par que inservibles, Elecciones al Parlamento Europeo en la que también, para más inri, me ha tocado participar y padecer desde la misma mesa urna en ristre.
No he tenido ni tiempo, ni ganas, para pasar por este rincón donde sentirme un "yobienacompañado" - gracias a todos - ni tampoco he creido oportuno que tuviérais que ser leidos por unos ojos llenos de desgana y una cabeza "enotraparte". No os lo merecéis.
Por un lado he perdido la frescura de vuestras letras, por otro he ganado cantidad de renglones nuevos que me harán pasar un buen rato urgando en vuestras tripas.
Aún no estoy repuesto del todo, sigo cansado. No obstante, mi espíritu está tranquilo, contento y animado. Mi cabeza a punto de terminar de defragmentar y mis ojos ansiosos por veros de nuevo.
Mi vida continúa con el aliciente de la visita al médico de mi musa R. y la posibilidad de saber si lo que cuidaremos y amaremos para el resto de nuestra existencia será hembra o varón.
En cualquier caso, BIENVENIDO/A seas.
S.O.S ¡Amenaza!
Las informaciones que habían llegado hasta la sala de control parecían ciertas. El enemigo había conseguido burlar las defensas, estaba dentro.
Rápidamente, todos los dispositivos de seguridad fueron alertados y los movimientos de tropas y personal de apoyo y extinción fueron constantes durante los 90 días siguientes. Nadie comprobó ni contrastó la información recibida, no hacía falta, estaba claro, seríamos presa fácil y casi no importaba lo que hiciéramos, no nos salvaríamos.

Los días fueron pasando y las maniobras se sucedieron con rapidez. El servicio de inteligencia se volvió loco tratando de contener la amenaza que ahora se cernía sobre nosotros. Fueron muchas las bajas por depresión y demasiadas las que cayeron presa de los nervios al entender el ataque como el definitivo.
Todo éste cúmulo de circunstancias mantuvo muy ocupado al personal de las altas esferas y las órdenes a los escalafones inferiores dejaron de llegar. Todo empezó a complicarse. El sistema estaba fallando, había problemas en casi todos los sectores y el enemigo, aún sin dejarse ver, ya causaba estragos entre nuestras filas.
El desespero y la desolación se podían cortar en el aire. Nadie decía nada, pero todos sabíamos lo que, sin remedio, llegaría. Era el final.
Todo estaba desierto. La falta de esperanza reinaba en todas partes en las que aún se podía ver un poco de vida. Solo los imprescindibles para mantener, a duras penas, el sistema funcionando se habían quedado para, seguramente, morir.
Finalmente, cuando todo parecía perdido, se organizó un equipo que haría una visita rutinaria que confirmaría la presencia enemiga en nuestro propio núcleo de la ciudad. Necesitábamos saberlo a ciencia cierta.
El equipo volvió pronto. Satisfecho. Al parecer todo había sido una mala lectura del sistema de inteligencia que, inexplicablemente y sin fundamento, había informado erróneamente de la presencia enemiga provocando el caos del sistema.
Todos sonreímos cuando miramos a nuestro alrededor y comprobamos cuanta desesperación y frustración por un simple rumor.
Miramos fijamente, durante unos segundos el interruptor que habíamos apagado hacía unos días por mal funcionamiento.
[ON] [OFF]
Lo pulsamos de nuevo y respiramos al fin cuando todo comenzó a funcionar con normalidad. Había bastado una buena noticia para que volviesen a rodar los mecanismos necesarios para la vida.
Volvíamos a estar tranquilos, la amenaza se había marchado. Es más, nunca estuvo más que en la mesa del servicio de inteligencia. Una falsa alarma inventada por alguien que hizo una lectura precipitada de un falso rumor. Casi nos cuesta la existencia.
Aprendimos.
P.D.- Permítanme la licencia de relatarles, a modo de cuento de ciencia ficción, esta dolencia mía que se llama hipocondría y que me la ha jugado en éstos últimos meses. Hechas las pruebas oportunas puedo, al fin, descojonarme sobre lo idiota que puedo llegar a ser y darle la razón a los que desde el principio me dijeron que solo estaba en mi cabeza.
Póngome las orejas de burro y desde aquí les mando a todos un tranquilizador saludo y un beso.
Rápidamente, todos los dispositivos de seguridad fueron alertados y los movimientos de tropas y personal de apoyo y extinción fueron constantes durante los 90 días siguientes. Nadie comprobó ni contrastó la información recibida, no hacía falta, estaba claro, seríamos presa fácil y casi no importaba lo que hiciéramos, no nos salvaríamos.

Los días fueron pasando y las maniobras se sucedieron con rapidez. El servicio de inteligencia se volvió loco tratando de contener la amenaza que ahora se cernía sobre nosotros. Fueron muchas las bajas por depresión y demasiadas las que cayeron presa de los nervios al entender el ataque como el definitivo.
Todo éste cúmulo de circunstancias mantuvo muy ocupado al personal de las altas esferas y las órdenes a los escalafones inferiores dejaron de llegar. Todo empezó a complicarse. El sistema estaba fallando, había problemas en casi todos los sectores y el enemigo, aún sin dejarse ver, ya causaba estragos entre nuestras filas.
El desespero y la desolación se podían cortar en el aire. Nadie decía nada, pero todos sabíamos lo que, sin remedio, llegaría. Era el final.
Todo estaba desierto. La falta de esperanza reinaba en todas partes en las que aún se podía ver un poco de vida. Solo los imprescindibles para mantener, a duras penas, el sistema funcionando se habían quedado para, seguramente, morir.
Finalmente, cuando todo parecía perdido, se organizó un equipo que haría una visita rutinaria que confirmaría la presencia enemiga en nuestro propio núcleo de la ciudad. Necesitábamos saberlo a ciencia cierta.
El equipo volvió pronto. Satisfecho. Al parecer todo había sido una mala lectura del sistema de inteligencia que, inexplicablemente y sin fundamento, había informado erróneamente de la presencia enemiga provocando el caos del sistema.
Todos sonreímos cuando miramos a nuestro alrededor y comprobamos cuanta desesperación y frustración por un simple rumor.
Miramos fijamente, durante unos segundos el interruptor que habíamos apagado hacía unos días por mal funcionamiento.
[ON] [OFF]
Lo pulsamos de nuevo y respiramos al fin cuando todo comenzó a funcionar con normalidad. Había bastado una buena noticia para que volviesen a rodar los mecanismos necesarios para la vida.
Volvíamos a estar tranquilos, la amenaza se había marchado. Es más, nunca estuvo más que en la mesa del servicio de inteligencia. Una falsa alarma inventada por alguien que hizo una lectura precipitada de un falso rumor. Casi nos cuesta la existencia.
Aprendimos.
P.D.- Permítanme la licencia de relatarles, a modo de cuento de ciencia ficción, esta dolencia mía que se llama hipocondría y que me la ha jugado en éstos últimos meses. Hechas las pruebas oportunas puedo, al fin, descojonarme sobre lo idiota que puedo llegar a ser y darle la razón a los que desde el principio me dijeron que solo estaba en mi cabeza.
Póngome las orejas de burro y desde aquí les mando a todos un tranquilizador saludo y un beso.
BASTA
Hoy quiero gritar algo que muchos dicen pero no piensan. Yo sí. No soy el único y me consta.
Es aburrido, tedioso, insulso, penoso, lamentable, estúpido, soez, deleznable, abrumador, irritante, triste, descorazonador, repugnante, terrible, odioso, brutal y ridículo ver como algunos se empeñan en seguir estableciendo los cánones de belleza a seguir.
En el caso del hombre, ahora se han empeñado en llamar al "Conan" de toda la vida "metrosexual". Engendro de palabro que no pienso pronunciar en voz alta jamás. Este punto, se lo dejo a las mujeres para que lo comenten como consideren.
Para la mujer, ni te cuento. Se han empeñado en hacernos creer que una mujer debe tener un cuerpo sin formas, lo más andrógino posible. Debe de estar operada hasta el infinito y más allá. Su ropa debe estar muy ceñida y mostrar hasta el límite. Las cremas son muy importantes para la conservación del "producto", por no hablar de pinturas y maquillajes en general.
BASTA.
Coño, basta ya.
Yo amo a las mujeres. A todas. Altas, bajas, rubias, morenas. Nunca me importó, cuando miro a muna mujer, si pesa poco o pesa demasiado. Era bonito mirarlas cuando su cuerpo era grácil y andrógino sin estar sujeto a ninguna moda y también cuando esos kilos de más le daban ese aspecto tan apetecible.
En fin. Dejen de joder con moralinas y estereotipos de anuncio de "gente guapa" con coches caros y apartamentos imposibles.
Adoro a la gente, como es, con sus pecas, vellos, manchas, excesos y defectos. No la cambien, no nos conviertan en clones de una moda absurda.
Y a ustedes, sean como son. Sobretodo vosotras, mis musas.
Es aburrido, tedioso, insulso, penoso, lamentable, estúpido, soez, deleznable, abrumador, irritante, triste, descorazonador, repugnante, terrible, odioso, brutal y ridículo ver como algunos se empeñan en seguir estableciendo los cánones de belleza a seguir.
En el caso del hombre, ahora se han empeñado en llamar al "Conan" de toda la vida "metrosexual". Engendro de palabro que no pienso pronunciar en voz alta jamás. Este punto, se lo dejo a las mujeres para que lo comenten como consideren.
Para la mujer, ni te cuento. Se han empeñado en hacernos creer que una mujer debe tener un cuerpo sin formas, lo más andrógino posible. Debe de estar operada hasta el infinito y más allá. Su ropa debe estar muy ceñida y mostrar hasta el límite. Las cremas son muy importantes para la conservación del "producto", por no hablar de pinturas y maquillajes en general.
BASTA.
Coño, basta ya.
Yo amo a las mujeres. A todas. Altas, bajas, rubias, morenas. Nunca me importó, cuando miro a muna mujer, si pesa poco o pesa demasiado. Era bonito mirarlas cuando su cuerpo era grácil y andrógino sin estar sujeto a ninguna moda y también cuando esos kilos de más le daban ese aspecto tan apetecible.
En fin. Dejen de joder con moralinas y estereotipos de anuncio de "gente guapa" con coches caros y apartamentos imposibles.
Adoro a la gente, como es, con sus pecas, vellos, manchas, excesos y defectos. No la cambien, no nos conviertan en clones de una moda absurda.
Y a ustedes, sean como son. Sobretodo vosotras, mis musas.





