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El Sótano de Arriba
Un lugar donde se mezclan la cara y la cruz de mi mismo, conviviendo en una constante y despiadada armonía.
Intención
A ratos, me asusto y me escondo del mundo en un lugar donde nadie puede encontrarme.
Sindicación
 
S.O.S ¡Amenaza!
Las informaciones que habían llegado hasta la sala de control parecían ciertas. El enemigo había conseguido burlar las defensas, estaba dentro.

Rápidamente, todos los dispositivos de seguridad fueron alertados y los movimientos de tropas y personal de apoyo y extinción fueron constantes durante los 90 días siguientes. Nadie comprobó ni contrastó la información recibida, no hacía falta, estaba claro, seríamos presa fácil y casi no importaba lo que hiciéramos, no nos salvaríamos.



Los días fueron pasando y las maniobras se sucedieron con rapidez. El servicio de inteligencia se volvió loco tratando de contener la amenaza que ahora se cernía sobre nosotros. Fueron muchas las bajas por depresión y demasiadas las que cayeron presa de los nervios al entender el ataque como el definitivo.

Todo éste cúmulo de circunstancias mantuvo muy ocupado al personal de las altas esferas y las órdenes a los escalafones inferiores dejaron de llegar. Todo empezó a complicarse. El sistema estaba fallando, había problemas en casi todos los sectores y el enemigo, aún sin dejarse ver, ya causaba estragos entre nuestras filas.

El desespero y la desolación se podían cortar en el aire. Nadie decía nada, pero todos sabíamos lo que, sin remedio, llegaría. Era el final.

Todo estaba desierto. La falta de esperanza reinaba en todas partes en las que aún se podía ver un poco de vida. Solo los imprescindibles para mantener, a duras penas, el sistema funcionando se habían quedado para, seguramente, morir.

Finalmente, cuando todo parecía perdido, se organizó un equipo que haría una visita rutinaria que confirmaría la presencia enemiga en nuestro propio núcleo de la ciudad. Necesitábamos saberlo a ciencia cierta.

El equipo volvió pronto. Satisfecho. Al parecer todo había sido una mala lectura del sistema de inteligencia que, inexplicablemente y sin fundamento, había informado erróneamente de la presencia enemiga provocando el caos del sistema.

Todos sonreímos cuando miramos a nuestro alrededor y comprobamos cuanta desesperación y frustración por un simple rumor.

Miramos fijamente, durante unos segundos el interruptor que habíamos apagado hacía unos días por mal funcionamiento.

[ON] [OFF]

Lo pulsamos de nuevo y respiramos al fin cuando todo comenzó a funcionar con normalidad. Había bastado una buena noticia para que volviesen a rodar los mecanismos necesarios para la vida.

Volvíamos a estar tranquilos, la amenaza se había marchado. Es más, nunca estuvo más que en la mesa del servicio de inteligencia. Una falsa alarma inventada por alguien que hizo una lectura precipitada de un falso rumor. Casi nos cuesta la existencia.

Aprendimos.


P.D.- Permítanme la licencia de relatarles, a modo de cuento de ciencia ficción, esta dolencia mía que se llama hipocondría y que me la ha jugado en éstos últimos meses. Hechas las pruebas oportunas puedo, al fin, descojonarme sobre lo idiota que puedo llegar a ser y darle la razón a los que desde el principio me dijeron que solo estaba en mi cabeza.

Póngome las orejas de burro y desde aquí les mando a todos un tranquilizador saludo y un beso.
 
 
Comentario:
Muy buena tu relato...
la mente tiene esas vueltas y es alucinante!!!
Se trata de hacerse amigo de ella y empezar a conocerla yo que es mucho mas inmensamente enorme de lo que uno tienen conciencia.
 
Comentario:
Querido Bruno:
La verdad es que poco importa que las lucecitas rojas salten cuando de lo que avisan son falsas alarmas. Lo importante es la salud. Eso dicen. Yo también he tenido ataques de hipocondria (supongo que casi como todo el mundo). En esos momentos siempre he intentado escuchar más a los demás que a mí mismo...

Un abrazo, paisano.
 
Comentario:
Como mola la foto :)) y el texto para variar lo bordas. Me alegro de que haya sido una falsa alarma

Un abrazo :)))))
 
Comentario:
Me ha dejado super rayada la foto :D
 
Comentario:
A veces la mente de uno puede ser traicionera y autodestructiva, es entonces cuando debemos apoyarnos en aquellos que están a nuestro alrededor (física o virtualmente, que los virtuales también apoyan, ¿no?). Si las voces de nuestro alrededor son unánimes y contra lo que nuestra mente nos está comunicando, probablemente sea uno de esos momentos en los que el subconsciente nos quiere jugar una mala pasada.

En cualquier caso, me alegra que fuese una falsa alarma...Un fuerte abrazo
 
Comentario:
Bruno, te entiendo perfectamente porque yo también soy algo hipocondríaca, y sé cómo se pasa. Antes no lo era, pero digamos que un desencadente emocional hizo que desarrollara esta "enfermedad". Y sé lo autodestructiva que puede llegar a ser.

Lo peor es que, durante mi carrera universitaria he estudiado mucha psicología, y aún así, como suele decirse, en casa de herrero, cuchillo de palo. Pero poco a poco voy aprendiendo a controlarme y a ser lo que era, jeje!!

Me alegro de que tu saludo haya sido esperanzador.

Un besazo
No