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El Sótano de Arriba
Un lugar donde se mezclan la cara y la cruz de mi mismo, conviviendo en una constante y despiadada armonía.
Intención
A ratos, me asusto y me escondo del mundo en un lugar donde nadie puede encontrarme.
Sindicación
 
A mi musa
No hay nada más feo que un fin de semana de trabajo.

A mi me ha tocado éste. Ya lo dice el refrán, "Si a los 35 no eres rico, ¡arre, borrico!", y creo que me va a tocar arrear. Una pena. Con la fe que mi madre había puesto en mi. Qué se le va a hacer.

De todos modos estoy contento. Por raro que parezca y pese a todo el trabajo y la falta de tiempo y el desajuste horario y el quebradero de cabeza y el estar - cuando se está - como ausente y el llegar tarde y desear que los minutos del findesemanadetrabajo terminen, ha habido algo que ha merecido la pena.

Sí, lo ha habido. Ha habido sexo, sexo del bueno, del sincero, del lujurioso, del amable, del espontáneo - para mi, el mejor - del que se hace con cariño, con las tripas, con ganas, a deshoras, con ella, con mi musa, mi bella musa.

La echaba de menos. Pero vino y se quedó, aquí, cerquita, conmigo. Reclamó su huequito en mi pecho y me hizo suyo.

A lo mejor no lo sabe, pero la AMO.

Ahora, solo, mientras miro al techo y veo como el humo de mi cigarrillo se estrella contra la blanca escayola y se dispersa para hacerse imperceptible a la vista, hasta que un día repare en lo urgente de volver a pintar. Ahora, es cuando más la echo de menos.

Y como sigo siendo aquel hombre de rituales y soy tan iluso como para creer que las circunstancias y el entorno marcan los momentos, aquí me tienen, rendido y exhausto, anhelando que llegue de nuevo la ocasión en que tenga otro findesemanadetrabajo. Por aquello de ver si la historia se repite y puedo descansar abrazado a mi musa.

Aunque, como dijo aquél... "Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver", y me consta que es cierto.

Éste que mientras añora, escribe, y es de natural peleón, sigue en sus trece.

 
Comentario:
Deberían prohibir los fines de semana de trabajo, son una indecencia. Tu post me ha hecho pensar en lo ocurrente que puede llegar a ser la vida. Un fin de semana jodido, trabajando, y a pesar de tanta contrariedad llega la sorpresa. Bastante incongruente. ¿Por qué la vida no nos deja disfrutar de la felicidad plenamente? ¿No habrías preferido haber pasado el fin de semana con tu musa sin necesidad de trabajar? Es injusto. Aunque mejor así.
No