Miércoles, 26 Septiembre 2007 20:27“Mi pintura no procede del caballete. Apenas existiendo mi tela antes de pintar. Prefiero clavar la tela en la dura pared o en el suelo, sin bastidor porque necesito la resistencia de una superficie dura. En el suelo me siento más cómodo. Me siento más cerca, formando parte de la pintura, ya que de esta forma puedo andar alrededor de ella, trabajar desde los cuatro lados y encontrarme literalmente dentro del cuadro. Este método es parecido al de los pintores indios con arena del Oeste.
Cuando estoy en mi cuadro, no soy consciente de lo que hago. Sólo después de un rato de familiarización veo en qué he estado metido. No tengo miedo a hacer cambios, destruir la imagen, etc., porque el cuadro tiene vida propia. Intento dejar que se exprese. Sólo cuando pierdo contacto con el cuadro el resultado es un desastre. Si no es así, es pura armonía, un sencillo dar y tomar, y el cuadro sale bien.” JACKSON POLLOCK
He pensado que la mejor forma de entender a este artista es dejando que primeramente sea él quien se explique ya que con esta cita nos podemos acercar de una forma más personal a lo que fue el arte, en general, y la pintura, en concreto, de mediados del siglo XX en los Estados Unidos.
Nos situamos en un panorama marcado por la Segunda Guerra Mundial y los inmediatos años siguientes a ésta porque en este contexto tiene lugar una gran brecha que marcará un antes y un después en el arte moderno. En esta época, va a ir desapareciendo el interés ingenuo por el arte debido a la gran desilusión que sufrían los artistas ante la guerra y el progresivo abandono de los últimos ideales. De repente, la libertad a la hora de ejecutar obras artísticas se convirtió en la norma principal.
La prosperidad económica que poco a poco va a ir adquiriendo el mundo occidental va a provocar una gran demanda del arte: empieza a surgir un consumo masivo del arte, se convierte en algo popular y público, el arte comenzaba a llegar a capas sociales que hasta ese momento habían estado cercadas (gracias a la reproducción y con ello la producción en serie de obras de arte, etc.), las salas de exposiciones empezaban a multiplicarse y la asistencia a los museo aumentaba, al igual que el círculo de coleccionistas, expertos, aficionados…hasta el día de hoy. En resumen, el arte se va a convertir en un negocio que mueve cantidades ingentes dinero.
Los artistas de ésta época van a estar preocupados por la posible escisión de la creatividad al adaptar el arte a los mecanismos impuestos por el mercado (aunque muchos no pudieron resistirse al dinero fácil).
Tenemos que señalar que, años atrás, Europa había ejercido una influencia dominante sobre América. Esta influencia en los artistas americanos se prolongó más allá del siglo XIX (muchos de ellos estudiaban en Europa y, concretamente en París). Esto, como es lógico, provocó un resultado artístico imitativo y ecléctico.

Toda esta situación cambió a partir de los años cuarenta, cuando los artistas americanos empezaron a creer y a tener más esperanza en su propia y exclusiva genialidad. Con la creación del
Museum of Modern Art en Nueva York (donde las obras no era consideradas objetos raros sino reflejos de la vida real) se van a dar a conocer artistas que van a romper con tradiciones anteriores (Rohtko, Still, Pollock, de Kooning).
De repente, todos los intereses se posaron en Nueva York como nueva capital del arte desplazando en este fin a París.Y aquí es donde entra en escena Jackson Pollock. Él y el resto de los artistas de esta época van a ser clasificados dentro de lo que se llamó
“Expresionismo abstracto”.
“La pintura abstracta es abstracta. Se enfrenta a ti. Hace tiempo hubo un periodista que escribió que mi pintura no tiene principio ni fin. No pretendía que fuera un elogio, pero lo fue. Fue un elogio muy amable…” (Pollock). Y muy acertado ya que sus obras dan la sensación de reflejar el estado de ánimo de su autor en el momento de ejecutarlas: su temperamento, fuerza y carácter, sus alegrías y desilusiones… Y todo ello sin recurrir a la interpretación forzada o “técnica de confusión”. Una maraña de masa de pigmento que se esparce por el lienzo, sin estudios preliminares, en un universo asimétrico y profundo que no tiene fin, pero tampoco principio y que atrapa a los espectadores que se agolpan alrededor del cuadro con la intención de descifrarlo.
Sus primeras obras tienen rasgos manieristas, semiexpresionistas etc. pero su preocupación por superar a los demás y a sí mismo le llevo a buscar un arte original que rompiera con los esquemas coetáneos. “Su obsesión por encontrar la verdadera originalidad en medio de un entorno excesivamente civilizado, perfeccionado y reglamentado le llevó en 1947 a tomar una decisión trascendental”.
Esa decisión fue buscar el medio con el cual dar a luz toda la “rabia” que tenía dentro.
Así fue como creó la técnica del “dripping” (goteo) a través del cual plasmaba directamente al cuadro sus pensamientos y acción dejando chorrear la pintura en la tela (extendida en el suelo) utilizando el “azar controlado”, es decir, que se dejaba llevar por una especie de trance andando alrededor del cuadro y dejando el pincel sujeto a la espontaneidad. Así creaba obras sorprendentes, con gran densidad de pintura y, lo más extraño, con una misteriosa lógica.
“Con una inmensa concentración, una precisa observación de los regueros de pintura y una serie de decisiones rápidas, surgió la red de pintura que se convertirá en la marca de fábrica de Pollock”.La verdad es que tengo la sensación de que todo lo anterior escrito no hace justicia al verdadero ser de las obras de Pollock porque resulta imposible definirlas profundamente y tocar su fondo, cómo si estuviéramos aun a años luz de resolver sus entrañas y disfrutar de ellas completamente…y esto provoca cierto desasosiego y malestar. Un vacío que no se puede llenar, un enigma que no se puede completar.

(este cuadro no es de Pollock,
esta hecho aquí: jacksonpollok.org)
El espectador que se acerque por primera vez a una obra de Pollock podrá tener dos reacciones: puede que le provoque rechazo e incomprensión o que le cautive para siempre. Yo les invito a que simplemente se dejen llevar por lo que ven y que lo sientan…no comentan el error de buscarle el significado.F.do. D. de Shalott
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Páginas de interés:
¿Quieres ver sus obras de verdad? Información Thyssen
Puedes ser como Pollock y hacer tu propio cuadro virtual a través del Dripping. Pincha aquí.
Bibliografía Pollock.
No te pierdas la película sobre su vida interpretada por Ed Harris: Pollock