La necesidad de cibercariño fue lo que me llevó a visitar un centro de ciberacogida. Allí había multitud de animalejos extraños. ¿Cuál será óptimo para mi?, al pasar por sus jaulas todos ponían cara de ternerico degollao intentando dar lástima para a ver si "colaba".
Realmente lo que me llevó hasta allí fue el inmenso vacío que había dejado en el blog la anterior cibermascotilla,
Damita, la tigresa blanca que tanto le gustaba morder en el cuello. Un día, pensando que iba a atrapar a su presa, se abalanzó sobre un cibercoche y la dejó aplastujada en el ciberasfalto de Internet. No quedaron ni las rallas de su bello y peludo cuerpecillo, en fin.
Cuando llegué a una jaula donde había un simpático animalito centrado en su eterno trabajo maratoniano dije "este es para mí". Así que aquí tenéis a
Pere.
¡Bienvenido Pere!F.do: La Dama de Shalott