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El tapiz de la dama de Shalott
Información sobre arte, música, literatura y leyendas, etc.
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Me presento ante vos: Soy Lady Elaine de Shalott. Será para mi un honor compartir con vuesa merced mis humildes conocimientos sobre el arte y la cultura. ladyshalottjmARROBAyahooPUNTOes boomp3.com
Sindicación
::..::Escribir es lo mejor que podemos hacer en la vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo::..::
 
Grafitti
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Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.


Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.


Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.


Cuando el otro apareció al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas más rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.


Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer de un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.


Casi en seguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el café de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garage y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención. Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Había un confuso amontonamiento junto al paredón, corriste contra toda sensatez y sólo te ayudó el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegió y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.

Continuación

Escrito por Julio Cortázar.
 
Comentario:
Cortázar tiene cuentos muy interesantes, por ejemplo, en esa misma página se puede ver uno que es muy gracioso que se titula "Lucas y sus pudores" que forma parte de un libro que creo que se titula "Lucas y sus viajes".

Besos
la dama o lo que quedade ella
 
Comentario:
Me ha gustado mucho tu post :)

Besotes.
 
Comentario:
hola,
tienes un blog muy bonito, y con unas selecciones muy interesantes.
me ha dado la curiosidad de saber en qué te sientes identificada con algunos de mis posts. si quieres, claro

besos
 
Comentario:
Pues imagina, tanto tiempo fuera hace que descuides a los amigos. Así que el mínimo del buen gusto es salir a verlos y tomarse algo. Luego le acaban liando a uno hasta las tantas.

Y lo de la energía... ¡es secreto!

Un beso,
Ta lué!
 
Comentario:
Oye "Antoño", ¿qué haces llegando a esas horas a tu casa en días de diario??...me extraña que luego tengas ganas de contar chistes y hacer comentarios graciosos ¡si debes estar cansaisimo! ¿de donde sacas la energía?.

SALUDOS
Ata lué!

La dama de Shalott
 
Comentario:
Es un texto precioso.
Me gustan los graffitis siempre que no se hagan en monumentos.

Un abrazo
 
Comentario:
Lo primero es que acabo de llegar a mi casa (si a estas horas). Lo segundo es que tenía ganas de leer otra vez este texto. Lo leí a mediodía pero mientras volvía en el coche pasé junto a los muros de la estación de tren con sus pintadas y lo recordé. Todos 'dibujamos' esperando un eco de nuestros propios 'dibujos' en esa inmensidad que es a veces el mundo. Porque a veces las personas no lo parecen y se convierten en paredes en las que resuena nuestra voz como el eco, pero sin respuesta.

Bueno, a estas horas de la noche me pongo demasiao trascendental.

Un beso Elenita, me encantan tus 'dibujos'!!
No