Hipotético correo que una hipotética amiga le escribiría a otra hipotética chica
Querida Laura;
¡Cuantísimo tiempo ha pasado desde que te escribí la última vez! pero ya sabes que lo hago cuando tengo tiempo o cuando realmente tengo algo importante que contarte.
Aunque, ahora que lo pienso, estoy segura de que tu tienes más cosas buenas que contarme porque siempre te has esforzado en encontrar tu camino y en buscar la suerte. Persona entera donde las haya, todas aquellas cosas tan malas que te ocurrieron en la infancia no han hecho más que fortalecer un espíritu imperturbable que sabe lo que quiere. De tus males hiciste tu virtud, la virtud de no darte por vencida nunca, de tener fe en la vida que te rodea, en reir a carcajadas para auyentar los miedos, monstruos o fantasmas...
Y aquí me tienes a mi. Siempre sollozando por cualquier gilipollez, teniéndolo todo y no conformándome con nada. A cada paso que doy me convenzo de lo vacía que soy como ser, de lo mucho que me falta para ganarme el estar viviendo esta vida...
Hoy, mientras viajaba en el autobus me he imaginado la siguiente escena (Ya sabes lo peliculera que soy y más cuando me aburro): una chica saliendo del porche de una casa, con un vestido muy corto y amarillo, con los zapatos en la mano, bajando descalza los escalones con la mirada perdida, pisando la hierba sin sentirla, pisando el asfalto sin sentirlo...se saca las llaves y se mete en un coche. Arranca y se va de allí. Conduce, conduce...pero con la mirada perdida...hasta que llega a un lugar apartado, lleno de árboles y se para allí, apaga el motor y se queda perpleja como oteando el horizonte. Así está durante varios minutos.
Llega un momento en el que pestañea (porque se le secan los ojos) y con un gesto decidido abre la puerta y sale del coche. Pisa con fuerza el suelo pero, aunque descalza, ya no lo siente. Algo ha encontrado en el maletero que le interesa pero eso no se ve. Lo siguiente que se ve es a la chica sentada otra vez, relajada pero como si tuviese frio. Con los ojos cerrados, arranca el motor y pone un cd. De repente empieza a sonar "I've got you under my skin" de Sinatra...se recuesta en el asiento sonriente y con los ojos cerrados. Se abandona al ruido del motor, la voz de Sinatra y un atrayente olor a monóxido. Se deja llevar en un sueño profundo del que ya no despertará...Termina la canción y la escena se funde a negro.
Aunque me haya inventado yo esta visión no se por qué lo hace o qué le ha llevado a quitarse la vida ¿será por un desamor o desengaño?¿se puede dejar de sentir un día de repente? ¿se puede dejar de creer en el aire, en la música, en el paisaje, en el dolor, en las sensaciones, en la realidad, en la vida...? ¿es esa visión una declaración de principios de mi subconsciente más escondido?
Bueno, ya sabes lo que me pasa cuando le doy mil vueltas a la cabeza, que necesito contártelo para ver cómo me miras a los ojos con un gesto burlesco, con la mirada sonriente y la boca apretada hasta explotar en un comentario inteligente y gracioso al mismo tiempo, con ese falsete que caracteriza tu voz cuando quieres quitarle hierro al asunto.
Ya me estoy imaginando tu respuesta "como sigas diciendo esas tonterias voy pa yá y te muerdo un ojo!"...bueno, ¿y qué esperabas? paso muchas horas en los autobuses!
Un beso "boniqueta"
hasta luego.
--------------------------------------------------------------------------------
La hipotética amiga espera a que la hipotética chica le responda. Hoy no lo hace porque al mirar el correo se ha dado cuenta de que no tiene cuerpo para responder a las incoherencias de su amiga. Estaba cansada y se ha ido directamente a dormir...Mañana será otro día