DÜRER. MASTERPIECES FROM THE ALBERTINA
Pues sí, por fín he podido visitar la exposición de
Alberto Durero que hacen en el
Museo del Prado (hasta el 29 de Mayo). No puedo expresar con palabras la belleza de algunas obras...

La mayoría de ellas son breves apuntes a pluma pero aún así tienen algo muy especial. Las obras estrella, es decir, las que más acaparaban la atención de los visitantes han sido
La Liebre y
El estudio de una ala de Carraca. Esos cuadros los había visto mil veces en los libros pero al estar delante de ellos te embarga una emoción indescriptible.
Los detalles son fabulosos. Tal es así que para ver todos los detalles de algunas obras había gente que se había traido lupas de casa. La muestra comprendia en total unos 58 dibujos y 29 estampas que proceden del museo vienés de
La Albertina y que alberga en la actualidad una de las colecciónes de obra gráfica más importantes del mundo. Además de esta muestra procedente de este museo, teníamos cuatro tablas de Durero que el Museo del Prado conserva: el
Autorretrato,
Adán,
Eva y
Retrato de un hombre desconocido.
La Liebre concuerda con la segunda etapa del pintor sobre la
recreación de la naturaleza. La fascinación por la representación de las plantas, animales y paisajes hizo que lo plasmase con un realismo desbordante.
Cuando he visto esta obra me ha emocionado mucho la "textura" del pelaje del animal pues parecía como si se pudiese acariciar y
sentir la suavidad de su lomo. Tal era el detalle que podías ver, si te fijabas bien, en el ojo del animal el reflejo de la ventana del estudio del pintor....HA SIDO ALGO MARAVILLOSO.

Por otro lado teníamos
el estudio de una Carraca (un ave con mucho colorido en su plumaje). Es increible lo que ha podido hacer este hombre con una aguada.
Si te acercas puedes contemplar hasta los
mínimos detalles de las plumas...Me he dado cuenta de que no es lo mismo ver esta imagen reproducida en un libro que verla al natural. Con la reproducción se pierde calidad y solo por sentir esa sensación tan maravillosa de estar enfrente de algo histórico, de algo que fue creado hace más de quinientos años y que de repente tu puedes estar delante de él y disfrutar con su belleza imortal,
es la magia del original.
Las obras no existen porque sí. Tan importantes son las obras como los propios
espectadores. Porque somos nosotros los que le damos un valor incalculable. Somos nosotros los que las hacemos tan especiales...es como una
pasión anacrónica: ese cuadro fue creado en otra época muy lejana a la nuestra y sin embargo hay algo en el aire que, durante los segundos en los que permanecemos enfrente de ella absorbidos por su belleza, nos une eternamente en un mundo paralelo al nuestro.
Y es que cuando tengo la oportunidad de ver estas obras de arte me emociono...Os recomiendo que, si podéis, vayáis a ver esta exposición.
Os aseguro que no os defraudará. F.do La Dama de Shalott