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El taxi de Travis
El taxi de Travis, un poco de cine
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Travis, sin más
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Kurtz, otro antiheroe y ese Marlon Brando inmortal


La última vez que escribí por aquí, hace más tiempo del que pensaba y no por no ver películas ultimamente sino por mis amigos los exámenes, hablaba de Mané Galinha, un antiheroe reciente.

Poco antes de la muerte de Marlon Brando, ese inmortal, bestia de la pantalla, con una vida de la que muchas estrellitas deberían sacar muchas conclusiones (viva el cine y muerte al star system), pillé en CineCult el DVD de Apocalypse Now Redux, el nuevo montaje de Apocalypse Now.

Apocalypse Now es una gran película sobre los horrores de la guerra en la que a un soldado llamado Willard (Martin Sheen) le mandan en plena guerra de Vietnam remontar un río con una joven tripulación a buscar a otro soldado llamado Kurtz (Marlon Brando) que por lo visto se cree tocado por una especie de divinidad , un semi filósofo guerrero corta cabezas... rodeado de un amplio número de seguidores, entre los que está un fotógrafo no muy sano mentalmente interpretado por Dennis Hopper, aunque me estoy yendo demasiado lejos.

Apocalypse Now es ante todo y sobre todo una historia antibelicista, una road movie sobre el río (mejor dicho, una river movie) en la que la tripulación de Willard va encontrándose en una serie de situaciones que dan bastante que pensar. Me quedo con la mítica de Kilgore, esos helicópteros con la cabalgata de las walkirias, con ese surf en medio de la locura, que escena más grande que gana muchísimo con el nuevo montaje. Puto loco de Kilgore, enfermo de guerra y muerte.

Por otro lado, el nuevo montaje, aunque en general aporta interesantes escenas, creo que falla metiendo la de los franceses. Los que la hayan visto espero que coincidan y los que no, a ver que opinan, pero a mi se me hace bastante larga, aunque como elemento interesante aporta un análisis político de la situación, pero yo creo que alarga innecesariamente la cuestión. Imagino que se le quedarían a Coppola , en su día, las ganas de meter esa escena en la que varios familiares suyos hacen papeles secundarios.

Las conclusiones de la película son bastante interesantes y lo más curioso es que uno, cuando la ve, incluso acaba, en ese viaje inquietante, pasando por las mismas sensaciones que Willard, deseoso de conocer al pirado de Kurtz y casi cerca de la admiración, sufriendo entre las ganas de admirar y el cumplimiento del deber.

Total, que aunque el yanqui necesita jarabe vietnamita, la película es un alegato contra la locura (mas todavía que contra la guerra), contra el fanatismo y los efectos de estos, y una genialidad

Sobre diez la doy un 9 por la escena de los franceses que me pareció muy larga, que si no la daba la nota máxima... (seguro que a Coppola esto le indigna, ya que lee esto con frecuencia)
No