QUE GANEN LOS BUENOS
EL ÚLTIMO TREN

Me gusta cuando me encuentro con películas bellas con final feliz y esto es lo que es El Último Tren, que lo podriamos llamar, más aun que una buena película, un canto a la utopía, a la victoria, una guerra al dolar.
Resulta que en Uruguay hay una locomotora que es , para unos viejos ex-militantes políticos, una joya del patrimonio. Pero resulta que llega un joven millonario que se hace con ella para venderla a Hollywood.
Estos viejos militantes deciden, ni mas ni menos, "secuestrar" la locomotora y recorrer el país con ella y un cartel : "El patrimonio no se vende", para hacer que la opinión pública se enfrente a esta venta capitalista de una joya uruguaya.
Así que esto nos cuenta esta magnífica pieza del director Diego Arsuaga, la historia de tres ancianos (tres grandísimos actores como son Federico Luppi, Hector Alterio y Pepe Soriano - este menos conocido en estas tierras-) revolucionarios que se enfrentan al poder establecido por una cuestión ideal. Ayudados por el pequeño Guito, un chaval de unos diez años, recorren Uruguay dando a conocer la situación y al mismo tiempo huyendo de las fuerzas de seguridad.
De paso, por un lado, critica al capitalismo y mercantilismo en la figura del millonario propietario de la locomotora, interpretado por Gaston Pauls (Nueve Reinas). Y también pone de relieve los problemas de nuestros mayores y de paso ya, también, hace un alegato por la alegría de vivir.
Tierna, sobrecogedora y muy bien hecha. Altísimamente recomendada
Un 9 para esta bella película

Me gusta cuando me encuentro con películas bellas con final feliz y esto es lo que es El Último Tren, que lo podriamos llamar, más aun que una buena película, un canto a la utopía, a la victoria, una guerra al dolar.
Resulta que en Uruguay hay una locomotora que es , para unos viejos ex-militantes políticos, una joya del patrimonio. Pero resulta que llega un joven millonario que se hace con ella para venderla a Hollywood.
Estos viejos militantes deciden, ni mas ni menos, "secuestrar" la locomotora y recorrer el país con ella y un cartel : "El patrimonio no se vende", para hacer que la opinión pública se enfrente a esta venta capitalista de una joya uruguaya.
Así que esto nos cuenta esta magnífica pieza del director Diego Arsuaga, la historia de tres ancianos (tres grandísimos actores como son Federico Luppi, Hector Alterio y Pepe Soriano - este menos conocido en estas tierras-) revolucionarios que se enfrentan al poder establecido por una cuestión ideal. Ayudados por el pequeño Guito, un chaval de unos diez años, recorren Uruguay dando a conocer la situación y al mismo tiempo huyendo de las fuerzas de seguridad.
De paso, por un lado, critica al capitalismo y mercantilismo en la figura del millonario propietario de la locomotora, interpretado por Gaston Pauls (Nueve Reinas). Y también pone de relieve los problemas de nuestros mayores y de paso ya, también, hace un alegato por la alegría de vivir.
Tierna, sobrecogedora y muy bien hecha. Altísimamente recomendada
Un 9 para esta bella película





