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El taxi de Travis
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ENSAYO DOCUMENTAL


FAHRENHEIT 9/11

Aunque imagino que ya se habrían hecho hace años , lo cierto es que Michael Moore ha saltado a la palestra con este nuevo género documental al que yo llamo, y no se si alguien lo llamará así también, ensayo documental.

Estamos acostumbrados a los documentales pretendidamente imparciales que nos contaban opiniones opuestas y dejaban al espectador la reflexión (aunque siempre se veía si cojeaban de alguna ideología). Ahora, Moore nos presenta el clásico ensayo escrito pero en una pantalla. Aporta una serie de datos, investiga y nos muestra una serie de circunstancias a partir de las cuales nos conduce a sus conclusiones particulares. Así lo hizo con Bowling for Columbine y así lo hace ahora. Y más cerca de aquí lo hizo Medem con su "Pelota Vasca" (valentísima), recoger datos y conducir hacia una opinión particular. Es decir, hay una opinión y unos datos que la sustentan, al que le guste bien y al que no, que pena.

A muchas personas les ha parecido que esto es una barbaridad, que debe contar todo y que que gilipollez el hombre este con su cámara interviniendo y "manipulando" al espectador. A mi me parece en primer lugar, genial, y en segundo lugar, del todo respetable. Además, cumple una función concienciadora necesaria, al menos a la hora de plantear el debate profundo sobre cuestiones importantísimas de actualidad, cosa fundamental en esta sociedad nuestra de cerebros muertos y pasivos permanentemente.

Este género manipulatorio existía ya desde hace tiempo , sólo que mucho más tácito o, mejor dicho, completamente tácito. Ahora Michael Moore lo hace de manera expresa y lo reconoce, lo cual es preferible. Lanzo una mirada sobre anteriores documentales que he visto y tiemblo y me asqueo, como los pretendidos imparciales documentales de Tele5 sobre Euskadi o sobre el Movimiento Antiglobalización. Lavados de cerebros masivos , propaganda del régimen. Ahora por lo menos, Moore reconoce que es explícito, que tiene una opinión y además siempre está abierta al debate.

En este documental que nos ocupa, Moore hace un recorrido por los negocios del presidente Bush y su familia, relacionando desde el atentado de las Torres Gemelas hasta la guerra de Irak. Aporta datos esclarecedores sobre quien es quien y por qué actua así o asá y de paso, donde cabe, mete humor del suyo. Retrata al ejército estadounidense, sus miembros y sus motivaciones y denuncia el hecho de que los que van a la guerra no son los que la ordenan, con una brillante escena de intento de reclutamiento de hijos de senadores. Pero hay otra escena que es terrorífica y escalofriante , y es cuando Moore nos muestra como acuden unos tipos bien maqueados a barrios humildes a comer el cerebro a chavales jóvenes para que se metan en la marina; inav eht nioj, que harían en los Simpson.

La película en ocasiones peca de sentimentalismo o de argumentos flojos, propios de aquel que quiere entrar en política y quiere dotarse de la razón de alguna manera. Estas son las únicas sombras de este brillante documental, que recomiendo a todos.

Lo que más me aterroriza, mientras algunos se plantean sobre si este es o no un correcto documental, es que estamos en manos de un tipo que habla de guerra jugando al golf, invade Irak porque Sadam intentó matar a su papá (textual) y es, en definitiva, tonto de remate. Es terrible la escena en la que le comunican al señor Bush el atentado de las Torres Gemelas. Terrible, porque estamos todos en sus manos.

Le doy un 9 a este documental, le daría un 10 si no fuese por el rollo panfletero sentimentaloide que intenta colar a veces por la escuadra, por lo demás, una valentísima película y recomendada a todos
No