ANNIE HALL

Recuerdo que hace no tantos años, cuando me empezó a dar por esto de ver películas, vi Annie Hall. Tenía 12 años y no me causó ninguna impresión.
Fui tomando conciencia de que a los 12 años Annie Hall te deja más bien indiferente. Es ese tipo de humor que requiere de una mínima experiencia vital para comprenderlo y ese tipo de historias que sólo te hacen cierta gracia cuando te dan la oportunidad de reirte de ti mismo.
Annie Hall es una película de Woody Allen (por si alguien no lo sabe) que cuenta la relación entre un humorista llamado Alvy Singer y una chica excénctrica llamada Annie Hall. El uno es Woody Allen, la otra es Diane Keaton, ambos geniales.
Uno pasa un buen rato viendo esta película y es que recrea unas situaciones cómicas en las que al menos yo me veo reflejado. Claro que no en todas, pero si en buena parte de ellas. Mi novia se moría de la risa en parte, pero por otro lado se atemorizaba viendo la escena en la que Alvy rechaza entrar en el cine porque hace 2 minutos que ha comenzado la película... "me he perdido la mitad". Yo creo que, al menos los que somos un poco cinéfilos o un mucho, tenemos nuestra parte Alvy.
¿Cuál es el secreto de esta gran película?. Sin duda, la narración. Woody Allen es un gran escritor que cuenta historias con eficiencia (aunque sus últimas obras no me han entusiasmado en exceso, todo sea dicho) y sabe enganchar desde el principio. Refleja sus defectos con humor e inteligencia (aunque en mi opinión , humor es sinónimo de inteligencia) y de paso nos cuenta una historieta muy entretenida. Hay una serie de recursos espectaculares a nivel narrativo y que pueden parecer atrevidos o simplones y sin embargo son parte del secreto de Annie Hall. Para empezar, la película es "fórmato monólogo". Si, esos monólogos que están ahora tan de moda, ese es el mundo de Woody Allen y así encara el inicio de la película, que se transforma en un monólogo con imágenes y diálogos (paradojas de la vida). Otro gran recurso es cuando, en medio de la nada, Alvy pregunta a los viandantes por el por qué del fracaso de su relación y estos le dan sugerencias, eso es genial chavales. Y me encanta esa "vuelta a la infancia" de Alvy acompañado de Annie y Rob. Imaginaros, de repente, ir a vuestro antiguo barrio o antigua casa y poder ver una reunión familiar con vosotros mismos en vuestra más tierna infancia andando por ahí, y verlo todo in situ a los 40 años.
Así pues, en esta genunina historia sobre el amor y las relaciones personales, de la que pueden extraerse conclusiones personales (quien lo desee, claro), se completa con divertidísimas escenas, algo surrealistas en muchos casos, y con unos recursos narrativos propios de una mente lúcida como es la del gran Woody. Que pena que sea amigo del Príncipe Felipe.
Por cierto, memorable el corto papel del por entonces joven Christopher Walken, que encarna al hermano de Annie Hall y tiene preocupantes (para el pobre Alvy) problemas mentales.
IMPRESCINDIBLE
10





