EL VUELO DEL PENSAMIENTO
* Ya no me encierran por pensar.
Acerca de
Me llamo Humberto Baeza Fernández, pero la gente de mi país me conoce como Tito Fernández "El Temucano". Tengo más de sesenta años y menos de setenta. Soy, entonces, uno de los viejos Cantores Populares chilenos que va quedando, vivo y cantando. Espero que la pasemos bien compartiendo estas inquietudes que a veces pueden parecer un poco tristes pero no lo son, es la vida nada más que nos sucede, aunque no queramos.
Sindicación
 
PIENSO...
Me he sentido un poco enfermo estos últimos días y tal vez se deba a una suerte de cansancio extremo que tengo desde hace algunos años. No he podido reponer mis energías y mi cuerpo me reclama enfermándose y sintiéndose mal. Algún día tendré que decidir si sigo haciendo el millón de cosas que hago o si me detengo a descansar, asunto que jamás he aprendido. Digito en mi ordenador estas palabras y hago recuerdos del tiempo en que escribía con una pluma estilográfica y en un cuaderno que era toda mi vida. ¿Qué le pasó al mundo? ¿Se puede envejecer contento y no triste de ver como están las cosas? Uno de los grandes mandatarios del mundo le quita el dinero de su jubilación a los viejos y tiene como excusa, para hacer eso, el aumento del presupuesto para la defensa de la Nación. ¿Por qué la humanidad permite eso? Levanto mis ojos del teclado y veo un enorme espejo donde hay una imagen de mi persona que no conozco. ¿Qué me pasó? Por suerte ahora puedo pensar y compartir mis inquietudes contigo y me parece increíble que venga de un mundo en el que se mataba a la gente porque tenía un pensamiento que pensar. Algo bueno, entonces, hay pero igual me siento enfermo y solo.
 
ENERO 2006
Ya pasaron las Elecciones y mi candidata es la nueva Presidenta de la República. Estoy contento por eso y espero, de ella y su equipo, una buena gestión gubernamental. Me estoy yendo a Iquique así es que allá los espero. Cantaré Viernes y Sábado y espero tener mucha gente para contarles mis versos, después me iré a el Festival de Angol mientras mi hjo Marco Antonio defiende una de mis canciones en el Festival de Olmué donde espero que le vaya muy bien.
Nos vemos en Iquique.
 
ELECCIONES
Mañana los chilenos elegiremos un nuevo Presidente o Presidenta de la República. Deberemos concurrir a las urnas con la conciencia limpia y elegir a quien sea de mayor beneficio para el país y no para nuestro bolsillo o nuestros intereses. Si logramos elegir un Presidente (a) sin intereses mezquinos, marcharemos por buena senda, si no es así deberemos pensar que cada país tiene sólo el Presidente que se merece.

Mi preferencia todo el país la conoce y trabajé, arduamente, en esa campaña de modo que espero ver coronados, con éxito, el esfuerzo de tantos. No es fácil competir con los patrones pero nunca lo ha sido.
 
DICIEMBRE
Ya pasó la Navidad y todavía no entiendo el mensaje del Viejo Pascuero que me trajo una maleta (¿?)

Esta es la última semana del año y habrá que despedirlo como Dios manda. Unas copitas de cola de mono, cena y un poco de baile con la familia. Veremos los fuegos artificiales de la Torre Entel (desde el bacón de mi casa estamos en sitio privilegiado) y luego me dedicaré a hacer una retrospección del año que pasó. Nos desembarazaremos de todas las cosas viejas e inútiles (no sé si seré capaz de botar mis regalonas zapatillas de descanso) y nos dormiremos ya entrado el 2006. (Claro que para eso tenemos que llegar hasta allá y todavía faltan cuatro días...).

¡Feliz año 2006 a todos! Que tengamos buena salud, harto trabajo, una buena Presidenta de la República, a la que tenemos que dejar que gobierne tranquila, y hagamos el intento, por favor, de vivir en PAZ.

Son mis deseos para este año.

¡FELICIDADEEEEEEES!
 
FELIZ NAVIDAD
Acabo de grabar un disco que se llama "Nuestra Navidad chilena".

"¿Sabe usted donde queda Belén?
Belén viene quedando cerca de Chimbarongo. Allí el Creador, hace mucho tiempo tejió, con verde mimbre, un hermoso cuento que habla del amor y del trabajo".


Así comienza mi nuevo trabajo que trae sólo cantos que hablan de la Navidad. Una Navidad que me ha tocado vivir en las más increíbles condiciones. Tiene cantos tristes y otros muy alegres pero es "mi" Navidad y por eso quise contártela en este disco.
(Lo que ocurre es que me he pasado más de cuarenta y cinco años contándole a la gente las cosas que me pasan a mí y he descubierto que, al fin de cuentas, a todos nos pasa lo mismo).

***

"Feliz Navidad para mi pueblo,
para los niños sin pan,
para las gentes humildes
que nada tienen y dan".


***
 
ME SUCEDE QUE A VECES
Me sucede que a veces me canso de tanta tontería en el hombre. Mi país enfrenta elecciones presidenciales, Perú también enfrenta un periodo eleccionario y ya estamos, de nuevo, con el problema limítrofe, esta vez con la cosa de las millas marinas que le corresponden a cada país, en la frontera. Todos sabemos que estos asuntos siempre aparecen cuando hay elecciones o cuando los países están pasando por alguna de sus comunes crisis. Los gobernantes de Argentina nos dieron un tremendo ejemplo de la estupidez a la que me refiero, cuando se tomaron las Islas Malvinas y provocaron una guerra donde sólo perdió el pueblo modesto que entregó a sus hijos al sacrificio, para acomodo de unos pocos, como siempre. No creo que el pueblo peruano quiera una guerra con nadie y nosotros tampoco la queremos. Entonces ¿por qué no dejan de hablar en tono agresivo y se ponen de acuerdo, de una vez por todas, de qué es de quién? Mis nietos están asustados y hay mucha gente que cree que va a haber una guerra. ¿Para qué crean este clima? Resulta, entonces, que ,me sucede que me canso de leer y escuchar estas noticias que no dejan de inquietarme. ¿De qué nos sirven la tecnología y los tremendos avances de la ciencia si no somos capaces de vivir en armonía? Hace muy poco estuve en el Perú y recibí puro cariño. ¿Cómo les voy a retribuir todo eso con una bofetada?
 
Palabras del Maestro, para reflexionar
Mi país enfrenta, este fin de año, el desafío de elegir un nuevo Presidente de la República. Por eso creo que debemos reflexionar en las palabras del Maestro John Baines que reproduzco a continuación:

EL MANEJO DE LA IMAGEN

Hay ocasiones en las cuales se recurre a la ayuda de estudios de marketing con el fin de cambiar favorablemente la imagen de una persona o una institución, para que sea favorablemente acogida por la gente.
¿Cuáles son los límites de esto? ¿En qué momento del cambio llega una imagen a distanciarse tanto de la realidad como para constituir falsedad?
Este es un punto particularmente delicado en las democracias, donde los líderes supremos son elegidos por su carisma popular.
Sabemos que las elecciones presidenciales conllevan necesariamente una intensa y despiadada competencia, donde cada comando político procura exaltar al máximo la imagen de su propio candidato y empalidecer al resto.
Lo primero que se hace, cuando empieza la campaña, es recurrir a una empresa especializada en marketing de imagen, para estudiar cuál es la efigie que se desea proyectar del candidato elegido y que cambios es preciso hacer en su apariencia física, forma de hablar, gestos, sonrisa, manera de ponerse en pie y moverse, etc.
Muchas veces, este señor debe cortarse el pelo de manera distinta, quitarse los bigotes o usar gafas especiales, vestir ropa de cierto color y llevar corbatas y camisas elegidas con mucho cuidado, dependiendo de los estratos a los cuales pretenda llegar.
Los temas de sus discursos deben ajustarse estrictamente a lo planificado, proyectar una adecuada imagen de su familia, mostrarlo en obras de caridad, visitando hogares de niños, colegios de educación popular, preocupándose de los ancianos, cuidando siempre de hablar muy prudentemente sobre temas tabúes, o ni siquiera tocarlos.
Las fotografías deben mostrarlo en el mejor de los ángulos de su rostro, para que su imagen esté exenta de connotaciones aversivas. Si está excedido de peso, debe bajarlo rápidamente. Si su sonrisa no es agradable, tiene que reaprenderla, al igual que su apretón de manos.
Esta especie de reingeniería externa de la persona tiene por objeto fabricar la imagen más atractiva que pueda lograrse, desprovista, en lo posible, de percepciones negativas.
Como se comprenderá, este proceso no es simple, ya que se corre el riesgo de «inventar una persona que no existe», un ser de ficción, un «candidato holograma» o ser ideal, destinado a fascinar las mentes de los electores.
Algo parecido ocurre en el caso de los actores de cine, en cuyas vidas nunca se conocen los límites entre la fantasía y la realidad, ya que una buena parte de los episodios vivenciales que se les atribuyen no son más que trucos publicitarios.
La necesidad de contar con el apoyo popular obliga a formar un candidato – actor, con actuaciones estudiadas cuidadosamente por sus respectivos asesores.
Las campañas presidenciales son memorables, en lo que a gasto y recursos publicitarios se refiere, con inmensos movimientos de masas, profusión de consignas, estandartes, pancartas, canciones alusivas, adhesivos para los automóviles, entrevistas, foros televisivos, etc.
Con todo este despliegue, es preciso admitir que en gran medida se lleva a cabo un acto de ocultamiento o sustitución de la verdadera personalidad del candidato. Una distorsión intencional y estudiada de su verdadera forma de ser.
De esta manera, puede ocurrir que sus partidarios voten por un candidato ideal, prefabricado cuidadosamente, y no por un hombre de carne y hueso.
Estoy hablando, naturalmente, de los casos en los cuales se producen estos excesos, cuya calificación queda al criterio del lector.
¿Qué oportunidad tiene el electorado de saber cómo es en la realidad la persona por la cual va a marcar su preferencia? ¿Cómo es la forma de ser de este individuo? ¿Posee la fortaleza de carácter necesaria para sustraerse a presiones indebidas? ¿Tiene el criterio apropiado para elegir lo mejor? ¿Cuáles son sus defectos y debilidades principales? ¿Los conoceremos algún día? ¿O será el pueblo quien termine pagando las consecuencias de carencias inadvertidas en la más alta dirección del país? ¿Es narciso o vanidoso? ¿Es resentido o ególatra? ¿Es justo, templado y generoso? ¿O será débil, timorato, injusto y sin criterio? ¿Será en verdad piadoso como cuando se le muestra haciendo obras de bien? ¿O serán necesidades del marketing? ¿Cuál es su coeficiente intelectual? ¿Qué dice su examen psicológico? ¿Es un sujeto mentalmente sano o posee algunos trastornos relevantes de carácter? ¿Cuáles son sus compromisos reales con las fuentes que financian su campaña? ¿Se presenta para servir al pueblo o por ansia de poder personal?
En realidad, es tan poco lo que llegamos a saber de un candidato a presidente de un país que pareciera que solo aspirara a ser una figura decorativa y no el mandatario de los destinos de una nación.
De seguro que en cualquier empresa de importancia poseen mucha más información real sobre cualquier ejecutivo que deseen contratar.
Por la importancia suprema del cargo a desempeñar, un candidato a presidente debiera ser la transparencia misma.
Sus defectos y cualidades tendrían que ser conocidos de todos, más allá del barniz publicitario del marketing.
Los trastornos psicológicos o perturbaciones mentales de las personas son difícilmente advertibles, incluso por especialistas en la materia. Por las calles de nuestras ciudades marchan muchas personas que parecen normales y no lo son.
Individuos cuyos trastornos son discontinuos y solo se presentan en momentos de gran tensión emocional.
El que aspira a ser presidente, ¿es normal? ¿Quién asegura esto?
Tratándose de la primera magistratura de la nación, es preciso extremar los cuidados en este aspecto y exigir de aquella persona la mayor transparencia a los ojos del pueblo.
No se puede correr el riesgo de que un megalómano o una personalidad limítrofe, por ejemplo, accedan a tan importante responsabilidad.
Estos trastornos no son como el acné o las espinillas, que se ven en el rostro, ni tampoco limitan la inteligencia de la persona. Solo afectan a su percepción de la realidad y su juicio racional, lo más importante que necesita un estadista.
Desafortunadamente, no se elige a un presidente en forma técnica, sino emocional. La motivación del electorado es inconsciente, sentimental e interesada.
No eligen al mejor preparado, sino al abanderado de la corriente política que les agrada, o al «candidato - holograma» creado por el marketing.
Un aspirante a la Presidencia debería pasar por todos los exámenes médicos y psicológicos necesarios para comprobar que se trata de una persona carente de prejuicios, lúcida, mentalmente sana, que posee buen contacto con la realidad y una adecuada ubicación espacio-temporal.
Manejar un automóvil es bastante menos importante que conducir una nación y el ciudadano que lo hace debe cumplir con un examen psicotécnico que acredite su capacidad.
¿Qué clase de examen psicológico se exige al candidato a la Presidencia de un país?
Es preciso reflexionar en la inmensa responsabilidad que involucra tan elevado cargo y en la necesidad imperiosa de establecer los controles adecuados.
El que reparte bebidas gaseosas en su camión necesita de un examen psicológico; el presidente de la República con mucha mayor razón debiera someterse periódicamente, en aras de la transparencia pública y la seguridad nacional, a los más adecuados controles psicológicos.
Todo trabajo ennoblece y dignifica y es tan respetable una actividad como la otra, pero si se equivoca el supremo administrador de la nación, puede afectar desastrosamente no solo a su país, sino también a otros.
El trato en exceso respetuoso, y casi monárquico, que se otorga a los presidentes en ciertos países nos hace olvidar a veces que ellos se constituyen solamente como mandatarios de la voluntad popular, por lo que, si existiera un mandatario con rasgos ególatras, correría el riesgo de olvidar su real investidura, llegando a suponer que el poder del cual disfruta le pertenece.
La Presidencia de un país debiera ser más un apostolado de servicio que una oportunidad de ejercer poder para efectuar los cambios deseados por el partido mayoritario.
Es preciso comprender que, en la medida en que pueda inducirse a equivocación a los ciudadanos sobre la verdadera condición de un candidato a estadista, o de un parlamentario, mediante la exageración de una campaña de imagen, se estaría cometiendo una falta moral muy grave, por constituir un atentado a la buena fe pública.
En verdad, el electorado estaría elidiendo a un sujeto ideal, sin existencia genuino en la realidad. Una creación del marketing y no un hombre de carne y hueso, lo que conduciría, con el tiempo, a una inevitable desilusión del pueblo, que, habiendo perdido su fe, solo le restaría poner su esperanza en las próximas elecciones, exponiéndose nuevamente a la repetición indefinida del mismo proceso.
En un caso similar al ejemplo presidencial están también los parlamentarios y todos aquellos funcionarios que, formando parte de las cúpulas que dirigen un país, sean elegidos por votación popular.
Todos ellos, sin excepción, deben hacer gala de la mayor transparencia en su conducta, para asegurar al pueblo lo acertado de su elección.
Que su vida y conductas, conocidas e ignoradas, guarden similitud con la imagen por la cual votaron sus electores, ya que, de lo contrario, nos encontraríamos ante un caso de identidad ambigua o equívoca, algo grave tratándose de personas que podrían ser elegidas para sus altos cargos en virtud de su carisma publicitario, siendo en la realidad absolutamente diferentes a lo que aparentaban.
Es preciso insistir en que el acto de mover masas usando para ello una imagen prefabricada para la ocasión, y sin coincidencia con la realidad, constituye una trasgresión ética muy grave, conformando, en el ámbito real, un delito de engaño colectivo, con el agravante de que las víctimas pueden ser personas de escasos recursos o absolutamente desprotegidas de la manipulación mental.

John Baines
 
Reflexión
Leo en la prensa, de hoy domingo, el siguiente titular: "Hombre acribillado por la policía en Londres No era terrorista" y en el subtítulo: "Joao Alves Menezes recibió cinco tiros en la cabeza luego de salir corriendo desde un vagón del Metro. Scotland Yard reconoció el error y lamentó el hecho".
¿En qué mundo estamos viviendo? ¿Qué debemos hacer para que noticias como esta no nos golpeen tan brutalmente, apenas despertados, en lo que debería ser un lindo domingo, día del sol y dedicado a la familia?
"Recibió cinco tiros en la cabeza" ... "Scotland Yard reconoció el error y lamentó el hecho". ¿Qué es eso? Tal vez, la no tan flemática policía inglesa, nos está dando una clase magistral de barbarie que debemos recibir y estudiar con atención. "No era terrorista". De un tiempo a esta parte todos los que participan con hechos activos en la imbécil guerra que los de siempre desataron, sabe Dios por qué razón en un lugar del planeta donde vive gente de otra raza, son llamados terroristas. A nosotros, que geográficamente vivimos tan lejos y dependemos de las informaciones de los mismos que provocaron la guerra, nos parece que esos hechos de violencia no son otra cosa que terrorismo y los que los cometen son, por supuesto, gente terrorista, desquiciada y sin sentimientos. Se nos olvida que estos países están en guerra y que la guerra es el acto más horrible creado por el hombre. Nadie quiere estar en estado de guerra (excepto, supongo, que los que viven y se lucran de ella porque es su negocio) pero hay, entonces, quienes se dedican a eso.
Alguien dice que estos "terroristas" no respetan las vidas de los inocentes civiles que nada tienen que ver con la guerra y que por eso deben ser condenados a las penas del infierno. ¿Habrá pensado, este alguien, en la cantidad de "terroristas", armados hasta los dientes y premunidos de la más sofisticada tecnología para matar, que invaden, hoy los países que están bajo sus ataques? ¿Habrá pensado, ese alguien, que las bombas y cañones de los soldados tampoco hacen distingos entre la población civil y los otros?
Sin embargo estos invasores no son llamados terroristas. ¿Cómo hay que llamarlos? Nadie está de acuerdo con que existan estos hechos de barbarie, en ninguna parte, pero no nos olvidemos que estos países están en guerra y lo que ocurre es que los invadidos han pasado al ataque. Nada más simple y horroroso. Así es la guerra, con miles de muertos de ambos bandos y para nada. Los responsables no son los que bajan corriendo de un tren, están en otra parte y todos lo sabemos pero nada decimos. Somos, entonces, responsables también de lo que está ocurriendo. Si lanzaste la piedra no te quejes si te la devuelven.
Mi domingo, hoy, no va a ser un día de sol. Me lo nubló el impactante titular del diario donde leo que a un joven brasileño, en Londres, le metieron cinco tiros en la cabeza por bajar corriendo de un vagón de Metro y la policía dice que cometió un error y que "lamenta el hecho".

Tito

 
Saludo
¡Hola!
Recién vengo llegando a este mundo de los Blogs y espero comunicarme con mucha gente.

Saludos y un abrazo de oso desde Chile.