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Pagan justos por fumadores
Éste texto, no es ni mucho menos, un discurso en contra del tabaco (que nadie lo tome así pues el autor del mismo, osease yo, soy fumador activo), más bien, las palabras que ahora mismo escribo son a causa del cierre de los servicios de este centro durante un periodo de tiempo de nuestro jornal diario de seis horas. A los que no sepan de qué va la cosa, les haré un breve resumen.
Nos situamos en el curso pasado en este mismo centro, estábamos dando clase cuando se nos comunica que desde jefatura de estudios, se ha tomado la decisión de cerrar los servicios durante las seis horas de clase y abrirlo solo la media hora del recreo, ¿El motivo?, muy fácil de entender. Alumnos de la Eso aprovechaban el intercambio de clase y las horas del recreo para tomarse un descanso y fumar un cigarrillo dentro de los cuartos de aseo. Como todos sabemos, en los centros públicos está terminantemente prohibido fumar. Una vez enterados todos de la noticia, volaron protestas por parte del alumnado que calificaba esta medida de “Abusiva”, “Desmedida” y en algunos casos se usó en termino “Fascista”, refiriéndose al dictamen de las nuevas normas castigando de igual manera al fumador y al que hace buen uso de éstos “nuestros” servicios. Unos compañeros de bachillerato no vieron justas estas tristes nuevas normas, y propusieron a jefatura de estudios una negociación sobre la apertura y cierre de los servicios, y el resultado de la misma fue, si no recuerdo mal, que las puertas de los servicios estarían abiertas una hora antes del recreo, durante el recreo, y una hora antes del toque de campana que indica que las clases diurnas han terminado. Estas medidas fueron comunicadas aula por aula a cada uno de los alumnos. Algunos la vieron en su momento aceptable, aunque la mayoría seguía estando totalmente en contra de estas últimas y definitivas normas hasta día de hoy.
Y ahora hablemos de “La Llave”… y es aquí donde mas hincapié voy a tener. “La Llave”, pedidas por todos y vista por muy pocos, se trata de un utensilio que sirve para abrir las puertas de los servicios, y a los alumnos se nos decía en un comunicado que si en las horas de cierre de las puertas de los servicios teníamos una urgencia y necesitábamos hacer uso del mismo, pues pidiéramos “La Llave”, ¿Dónde?, una incógnita que se debería de resolver. Pues algunas veces es en consejería y otras en jefatura de estudios. Se marea tanto al alumnado que no sería de extrañar que un día una chica llegue a jefatura de estudios y pida un támpax. Y quiero hablarles de mi caso señores. Yo la semana pasada noté que tenía la necesidad de ir al servicio, pedí la llave en consejería, me mandaron a jefatura y mi sorpresa fue ver que jefatura estaba cerrada. Entonces tuve que volver a bajar la escalera, salir al patio con los dedos cruzados para que el gimnasio estuviera abierto, y tuve que acabar haciendo uso de ese servicio tan lejano como es el de nuestro humilde (ese es otro tema) aula de gimnasia. En esa misma semana, creo que fue el pasado jueves, volvió a ocurrir algo parecido, con la diferencia de que esta vez el gimnasio no estaba abierto y no pude hacer otra cosa que orinar en un pequeño rincón del patio. Y el colmo fue ayer antes de entrar a clase, esta vez fui a jefatura directamente y la única persona que allí estaba (no diré su nombre, ni cargo) me dijo textualmente: “Yo ahora no me voy a poner a buscar la llavecita, vete a clase.”. Yo respetuosamente, y sin protestar, salí de jefatura donde me encontré con una profesora cuyas medidas pedagógicas como profesora dejan mucho que desear (ya imaginarán ustedes quién es) hacen imposible el diálogo y la razón, pues la misma profesora es una impresora que no para de imprimir partes cada dos minutos, cuando dicha profesora cuyo nombre ya habréis adivinado, es la primera en insultar, despreciar y avergonzar al alumno si éste no sabe hacer una raíz cúbica. Volviendo al tema, esta profesora me dijo, sin mediar palabra, cito textualmente, “Tira”, haciéndome gestos con la cabeza de que me fuera de allí (me pregunto que tipo de parte me habría puesto si yo le hubiera dicho “Tira” a ella), yo pues, tiré y observe que el gimnasio otra vez estaba cerrado, y había habitantes en el patio de recreo, así que decidí salir del centro, y orinar esta vez en la calle ya que en este centro no pude cubrir esta necesidad tan biológica y natural. “La Llave” supongo que como dice la canción, estará en el fondo del mar.
Quiero aludir en esta mi protesta al territorio Vasco, me explico, en el país Vasco hay etarras asesinos, pero son una minoría y no por eso se mete en la cárcel a todos los vascos. Es decir, la mayoría de alumnos del centro son “no fumadores”, y se les castiga como al fumador. Estamos en un centro de educación, y nos están enseñando a generalizar, porque ellos son los primeros que al imponer sus normas generalizan. Lo mismo es pensar “Todos los de una raza determinada son iguales de ladrones”(por poner un ejemplo) que pensar “Todos los alumnos son cafres, fumadores y drogadictos.”, al menos yo pienso que la discriminación es la misma. No señores, no nos valen las excusas de que los servicios están más limpios, porque los servicios estarán muy limpios, pero yo de momento ya he tenido que pasar la vergüenza de tener que orinar en un rincón de la calle. ¿A qué ustedes tienen sus llaves?, ¿A qué ustedes no tienen que hacer sus necesidades en la calle?, y sobre todo, ¿A que ustedes salen beneficiados cerrando los servicios?, no tengo pruebas, pero aquí más de uno nos jugaríamos el cuello a que sí.
Miércoles, 25 de octubre de 2006.





